domingo, 27 de diciembre de 2020

Noches de verano con el cometa Neowise

Ha sido lo más bonito de este año 2020, la aparición del precioso cometa Neowise, un aliciente para contemplar el cielo las preciosas noches de verano. De madrugada lo buscaba por el Este cerca de Capella, pero las primeras luces del Sol lo dificultaban, hasta que logré localizarlo observando cada día un poco antes.

 Así logré verlo de madrugada, la cola siempre al lado contrario del Sol, la gran sorpresa después de madrugadas de intentos. El lugar no era ideal por algunas luces artificiales, pero la felicidad de localizarlo deja huella para siempre.

 Y tras madrugadas contemplando el cometa visible en el lado Este, pasamos a verlo en el lado Oeste, en esta fotografía vemos a la izquierda el gran cometa cerca de la constelación de la Osa Mayor, y a la derecha el paso de uno de tantos satélites, sobre la farola. Se podrían hacer dos fotos verticales, naturaleza a la izquierda con montañas, estrellas, el cometa C/2020 f3 NEOWISE, tal como se ve... Y a la derecha la mano del hombre, farola y satélite.. Claro que "el hombre" también es naturaleza... ahora no sé si lo que hace es natural, pero os aseguro que he visto mucho movimiento en el cielo, muchas luces que no eran "naturales"? Que no eran estrellas... Ejércitos de satélites no han parado de inundar el cielo, los Starlink, y más, el espacio es libre y ya envían satélites la mayoría de países, la guerra del espacio gratuito, y grupos de astrofotógrafos han enviado quejas, destrozan las fotografías con la aparición de los satélites como códigos de barra... Nos destrozan el cielo, y no tenemos derecho. Es el lado triste y preocupante de lo que está sucediendo ¿hasta dónde quieren llegar o creen que pueden y deben? El planeta Tierra parece envuelto en ondas electromagnéticas difíciles para la supervivencia.


Este emocionante momento lo llevo dentro, al atardecer anochecer del 20 de julio, descobrir el cometa C/2020 f3 NEOWISE, entre la constelación del Lince y bajo la Osa Mayor, entre nieblas mediterráneas y mucha alegría en la fotógrafa como una niña, lo más bonito vivido en este año y en la vida, la emoción de descubrir a simple vista un cometa, y este, especialmente, ha sido magnífico, ya hemos visto magníficas fotografías de buenos astrofotógrafos. Con mi sencillo equipo, fui feliz, y creo que hice feliz a otras personas que lograron verlo por mis indicaciones. La belleza de la vida, las cosas buenas de la vida, las noches estrelladas, la belleza del cielo olvidando los satélites artificiales y las locuras de los humanos. La belleza del Universo.


 
Además de su preciosa doble cola su precioso color turquesa esmeralda del núcleo, horas de contemplación en las preciosas noches de verano.


Quería hacer un resumen de bonitas fotografías del cielo durante este año 2020, no sé si lo haré, a pocos días de terminar el año,  me sigue apeteciendo el silencio, como a tantas personas, aunque también me gusta dejar algunas imágenes bonitas porque no todo ha sido horrible este año, hemos tenido un gran privilegio; contemplar un cometa magnífico, quienes lo hemos visto y fotografiado, lo sabemos, nos sentimos privilegiados y agradecidos, y pienso si este privilegio sólo lo tenemos los humanos... 

Mis mejores deseos.


Texto y fotos

© EVA HUARTE 2020

sábado, 25 de abril de 2020

ABRIL 2020

Luna nueva en Tauro, sobre enormes torres de "comunicación", viernes 24 de abril 2020, 21'33h.

Hoy es sábado 25 de abril de 2020, 23'50h., a punto de la medianoche:
CONFESIONES INCONFESABLES DEL MES DE ABRIL 2020

 
Cuando supe que mi madre me había traído a este bonito planeta un 25 de abril, que había nacido en la preciosa ciudad de Barcelona que dos días antes, el 23 de abril, celebraba el Dia del llibre i la rosa para conmemorar a su patrón, Sant Jordi, un guapo y valiente guerrero que venció a un terrible dragón que soplaba un aliento "pestilente" y mató a la mitad de los habitantes de la ciudad en el siglo XIV, que pasó a la historia como la "peste negra" en Europa, y por eso el libro y la rosa como triunfo del amor. Cuando supe que dos días después, el 27 de abril, Barcelona, Catalunya, conmemoraba la festividad de la Verge de Montserrat, la Moreneta, esa pequeña figura de piedra negra llena de misterio en un gran monasterio en una gran montaña... sentí, siendo muy niña, que era afortunada habiendo nacido en un lugar tan bonito frente al mar, entre aquellos bonitos días del mes de abril y aquellas fascinantes historias, y me puse contenta como la primavera diciendo que mis cumpleaños serían cinco días de fiesta. Y más o menos así ha sido, rica o pobre, sana o enferma, procurando estar feliz todo el mes de abril y todas las primaveras.

Pero este año, hoy, he estado sola, he empezado el día saludando al cielo y al mar, a las gaviotas, a las golondrinas que hoy sí han aparecido cantando cuando creíamos que este año no querían dejarse ver ni oir, hoy he desayunado con sus cantos y he leído al azar y en voz alta un capítulo de Don Quijote de la Mancha... he recibido llamadas... he comprado un pequeño pastel y unas pocas velas, auténticas, no con forma numérica, he puesto el "Waiting on a friend" de Rollings Stones y he soplado las velas grabando en vídeo para mi hijo su mujer y mi nieta, porque este año no sabemos qué clase de dragón ronda por Europa y casi todo el planeta que sólo nos dejan amarnos a distancia, a través de las máquinas, aunque el jefe de los políticos españoles salga por otra pantalla sin parar de hablar de unidad... unidos, juntos... ¿se refiere a la unión virtual a través de máquinas y satélites? ¿Esa es su realidad y concepto de unidad? Y pienso en cuántas personas están sufriendo ese nuevo dragón, esa nueva peste, y este moderno distanciamiento, este amor virtual, esta falta de amor personal, humano y universal...

Parece que la corona de la Tierra tiene un virus, o las coronas, o el año bisiesto, o los murciélagos de acero que cruzan el cielo que no es nuestro sin permiso ni respeto... A nadie podemos deplorar, quizá, nadie sabe bien qué está pasando, porqué monstruos estamos amenazados y distanciados, aunque me gustaría seguir celebrando mi paso por este bonito planeta llamado Tierra con sus tres cuartas partes de Agua... Así se llamaba hace siglos, Agua, el agua que simboliza sentimientos y emociones en el mundo onírico y puede ser limpia o estanca... El agua del mar donde ahora tampoco nos podemos bañar, parece que en estos momentos hasta el aire está tan contaminado que necesitan tenernos confinados en casa... y callar.

Sant Jordi, Rambles Barcelona, 23 abril 2011
Y así no he podido celebrar mi cumpleaños y me he refugiado recordando otros cumpleaños, y he encontrado éstas fotografías del año 2011 que fui feliz, el 23 en les Rambles comprando libros por Sant Jordi, y el 25 con mi hijo en el Santuari de la Mare de Déu de la Misericòrdia en Canet de Mar, antes de ir a comer en el bonito edificio de Domènec i Muntaner, y después pintar y bailar en el jardín de mi amiga... Reír, sonreír y ser feliz. Esa felicidad que algunas personas me han deseado este 25 de abril de 2020, sabiendo que las coronas y su virus arrasan todo el protagonismo...
Esto he aprendido con los años y con las buenas lecturas, como aprendió Isak Dinesen de los nativos de África tras su lucha tantos años por vivir y sobrevivir, aceptando volver a su país: "He leído la verdadera piedad definida como: "Amar al destino sin condiciones". Y hay algo en ella. Es decir: Creo que de alguna manera este tipo de "religiosidad" es la condición para la verdadera felicidad.

Santuari Mare de Déu de La Misericòrdia, Canet de Mar, 25 d'abril 2011
Un cumpleaños solitario, así lo he aceptado, amando la vida y estando agradecida.
He enviado el vídeo soplando las velas acompañada por los Rolling a mi hijo y su mujer, y a mi nieta llamada Abril. Ahora, la primavera es ella, y he soplado las velas deseando que ningún dragón le robe ninguna primavera, que ningún dragón nos robe ninguna primavera, deseando también, si puede ser, recuperar mi mes de abril.

(Texto y fotos Eva Huarte)

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Escándalos otoñales de pinturas y paisajes


Llevamos años con escándalos, casi todo son escándalos, navidades de escándalo desde hace años, imponiendo elecciones políticas para tenernos pendientes con las defensas bajas, y cuando terminen poder celebrar la Navidad como corresponde, protegiéndonos del frío, disfrutando los colores y luces de las pocas horas de Sol entre el amanecer y el atardecer, ese Sol tan bajo que parece sumergirse en el mar, ese Sol tan bajo que parece querer entrar en casa a través del cristal de las ventanas, para protegerse y potegernos.


Sólo en este mes de diciembre he hecho casi tantas fotos como en todo el año, me recreo admirando el precioso espectáculo de la naturaleza cambiante en sus estaciones, el movimiento del sol, el mar, los colores, las luces, el vuelo de las aves... Lo que contemplo todo el año, pero el otoño es más romántico y nostágico, y a veces, como en este atardecer de hoy, es también un escándalo.


Este atardecer que parece de mentira, este cielo de fuego envolviendo la figura mítica y mística de Barcelona, desde sus montañas bajando por las chimeneas de sus fábricas hasta la montaña de Montjüic, con esa figura estilizada que parece una ballena queriendo devorar el mar. Y me quedo fascinada contemplándolo todo, esos cambios de colores del azul al rojo, al rosa, púrpura, naranja, oro...


Intento mirarlo desde otro ángulo y no puedo evitar que salga la bandera estelada en la terraza del vecino, los mismos colores, como decía Kandinsky, "el rojo con el amarillo que puede animar al espectador y también puede escupirlo. Los colores que se usan en banderas y trajes folclóricos para compensar el paisaje verde y azul que son colores fríos". Los colores que usaron los pintores en la época Medieval, el rojo sangre en llamas y lenguas de fuego que provocaba el miedo al juicio final.


Llevo días hablando y escribiendo sobre los colores de estos amaneceres y atardeceres de este escandoloso otoño, poniendo fotos en Facebook, denunciando también el escándalo del gobierno español, (que prohibe el color amarillo hasta en los árboles de Navidad) preguntándonos si realmente conocen el significado de los colores y de lo espiritual en el arte, como escribió Kandinsky, un gobierno que escudado en sus leyes y tribunales es capaz de saquear obras de arte salvadas y restauradas por catalanes, obras que bombardearon en la guerra española. Fue en 1936, después del saqueo, cuando el arquitecto e historiador catalán Josep Maria Gudiol fue a Sijena, viendo cómo habían destrozado el monasterio, las obras de arte, pinturas, esculturas, y especialmente los frescos, ennegrecidos por las bombas, los incendios.


Y Gudiol volvió a Barcelona para conseguir dinero, en parte de su bolsillo y en parte por amigos, quitándoselo de la comida, ya que en aquellos tiempos era muy difícil, y en parte por el entonces Conseller de Cultura de la Generalitat, Ventura Gassol, además de pagar a dos técnicos especializados. Con la ayuda del mismo pueblo de Sijena se arrancaron las pinturas, los frescos, llevándolo todo al Museu d'Art de Catalunya, y años más tarde (volviendo del exilio) el mismo Josep Gudiol empezó a restaurarlas, hasta llevarlas al Museu de Lleida donde estaban expuestas actualmente, todo se hizo de acuerdo con las autoridades. A las monjas del monasterio de Sijena también las salvaron, llevándolas a otro monasterio en Valldoreix, cerca de Barcelona, y allí se hizo una compra-venta a la Generalitat en 1983, ya que las obras eran propiedad de las monjas que las guardaron al haber sido destrozadas y abandonadas hacía años, condición que rompía el contrato anterior de propiedad en 1923, donde decía que el contrato quedaría anulado si las obras no estaban bien cuidadas...  En 1990, el techo del monasterio de Sijena se derrumbó. 


De no ser por estos historiadores catalanes, estas obras del monasterio de Sijena hoy día no existirían. Y duele que ahora, (desde hace años) reclamen estas obras, y duele más aún que se las lleven en un momento tan sensible para la sociedad catalana, cuando el gobierno español ha metido en prisión a parte del gobierno catalán, teniendo que exiliarse el presidente de la Generalitat, imponiendo elecciones precipitadamente, interviniendo instituciones y medios de comunicación, llevándose las obras del Museu de Lleida con nocturnidad y alevosía, en malas condiciones, como han sido testigos cientos de personas manifestándose en la calle, con imágenes que lo demuestran. Y no sólo no están dispuestos a "compensar" el trabajo y coste de restauración y conservación de estas obras, pretenden, según dice el presidente del gobierno aragonés, pedir "indemnizaciones porque algunas obras están en mal estado"... Esto sí es un escándalo...

Me parece tristísimo que estando en Navidad se impongan de nuevo elecciones, como en años anteriores, este año con civiles y políticos encarcelados y exiliados. Me parece tristísimo lo que están haciendo en mi país, Catalunya, en mi ciudad, Barcelona, por la imposición de un gobierno que en nombre de la democracia impone la fuerza de las armas. Y me parece tristísimo que en Navidad estén movilizando obras de Arte representativas del espíritu, la conciencia, arte, cultura, historia y la religión, valores que deberían ser sagrados, de lo contrario ¿cuál es la finalidad? En tiempos de guerras mundiales había un armisticio por Navidad, ahora al contrario, el gobierno español con sus locuras y sus armas tiene a Catalunya y a la sociedad catalana sitiada, con el frío otoñal entrando en invierno, y palo tras palo... Esto sí es un escándalo.

A pesar de tantos escándalos seguiré contemplando los preciosos cielos de día y de noche, y tantas cosas bonitas que nos estamos perdiendo queriendo distraernos con mentiras y calumnias. Seguiré con el escándalo de los paisajes otoñales, invernales, con la belleza de la naturaleza, la belleza del arte, la belleza que salvará al mundo, y se salvará del mundo, la belleza que debería unirnos, sentirnos privilegiados y ser agradecidos.

Texto y fotos


© EVA HUARTE 2017




domingo, 26 de noviembre de 2017

Luz en la oscuridad


Adoro el mar, la sorpresa al despertar. Ayer estaba nublado con una fina línea naranja en el horizonte por donde se adivinaba estaría el Sol, y enseguida, lluvias, así fue el día. Hoy parecía noche cerrada a pesar de la hora avanzada, el cielo casi negro, ninguna novedad, nada que contemplar ni fotografiar. Y de pronto un foco de luz como un rayo sobre el mar, un gran barco a punto de cruzar esa luz y esa línea diamante marcando el horizonte.


Los rayos iban aumentando como una lluvia de diamantes, con el rastro de alguna pincelada naranja sobre el horizonte mar. Era realmente espectacular, y sin pensarlo empiezo a fotografiar sabiendo lo difícil que es captar tanta belleza y tantas luces contrastadas.


Y ese gran barco que va hacia la derecha, hacia el Suroeste, hacia el puerto de Barcelona, encuentra de frente a otro gran barco que va hacia el Este, un barco más feo, posiblemente sólo de mercancías, sin más pasajeros que la tripulación. Y empiezo a imaginar historias de las tripulaciones de los dos barcos, de los pasajeros en uno y las mercancías en otro... Y todo son mercancías, comercialmente y políticamente, pero donde hay personas, hay historias, hay vidas.


Imagino tantas vidas de tantas personas en este crucero, yendo hacia Barcelona, es como si vivieran en otro mundo mientras cruzan ese foco de luz celestial entre la oscuridad del día y del mar. Y lo veo como una nave extraterrestre con mensajeros que vienen de lejos cargados de historias para explicar.


Sé que cuando los dos barcos se crucen uno desaparecerá tapado por el otro, y será el de mercancías que desaparecerá, hasta que vuelva a aparecer siguiendo cada cual su rumbo entre luces y oscuridad. Espero ese momento para volver a fotografiarlos, ahora el de mercancías queda a la izquierda y el de pasajeros a la derecha. Y vuelvo a imaginar simbólicamente, ese "choque de trenes" del que hablan políticamente. Qué expresión más fea... Me parece más bonito decir cruce de barcos, un crucero y un mercancías, me parece más divertido que un feo "choque de trenes". Claro que, para navegar, hay que saber de la mar, y hay quien sale a navegar sin saber que el agua tiene sabor a sal. Si me preguntaran en qué barco quiero navegar, lo primero que preguntaría sería por la experiencia del capitán y la calidad del barco.


Y así, imaginando historias y vidas, imaginando simbolismos políticos, he ido contemplando el espectáculo que el cielo nos ha regalado, con esas maravillosas luces en la oscuridad sobre el mar, y esos dos barcos que se han cruzado siguiendo cada cual su rumbo, sin que pasara nada, respetando las distancias.

Anoche me quedé dormida en el sofá escuchando a varios políticos hablando por televisión, uno detrás de otro y casi al mismo tiempo en distintos canales, unos repitiendo las mismas olas y otros defendiéndose del oleaje. Unos gritando intentando imponerse y destacar y otros hablando en voz moderada. Otros aprovechando el tema del machismo, que suelen utilizar antes de las elecciones, y ayer, 25 de noviembre, mostraban un lazo rosa en la solapa de su americana, denunciando el abuso sexual de unos cobardes pero aplaudiendo la actitud de policías pegando y arrastrando a mujeres jóvenes y mayores... Cuántas contradicciones cuando se va en un barco sólo de mercancías o con personas como mercancías... Les falta la metafísica, les falta saber mirar más allá del horizonte mar, les falta saber navegar respetando las distancias, saber ver y contemplar la luz en la oscuridad.

Me he prometido a mí misma no ver más televisión política por la noche, que luego me afecta el subconsciente con simbolismos inexistentes, sin dejarme disfrutar libremente el despertar de esa luz en la oscuridad sobre el mar. Vuelvo a sumergirme en mis libros que adoro como el mar, como esa luz sobre el mar con barcos que vienen y van.

Feliz lectura y feliz domingo.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2017

viernes, 17 de noviembre de 2017

Despertar con la Luna, Venus, Júpiter y el Sol

Jueves 16-11-2017
Hace dos días desperté de madrugada, a las 6'30, viendo que aún era noche cerrada y la Luna menguante iba subiendo con su halo cenicienta, como se suele llamar al anillo casi invisible que la rodea en Luna nueva y Luna menguante. Cuando es nueva se ve en el horizonte Oeste con la puesta del Sol, y cuando es menguante, como hasta hoy, aparece por el Este con la salida del Sol. Vi que la Luna, como ocurre cada año en esta época, iba seguida de los planetas Venus y Júpiter que ascendían desde el horizonte mar siguiendo sus pasos.

Jueves 16-11-2017
Entonces la Luna ya estaba demasiado alta para poder fotografiar la composición con los planetas. Y me propuse despertar hoy, viernes 17, último día de Luna menguante, a la misma hora, ya que la Luna tardaría más en aparecer y estaría más cerca de los planetas.


Y sí, hoy viernes 17 a las 6'45h. he visto esta imagen al despertar, Venus sobre el horizonte rosado, más arriba ya estaba Júpiter y la Luna menguante como un anillo finísimo parecía oficiar un romance sin saber quién contemplaba a quién, quién enamoraba a quién. en un precioso diálogo de luces.


Los colores al clarear la noche enamoran, ninguna fotografía ni el mejor pintor puede lograr esos colores que despiertan el alma, van cambiando a cada instante mientras va clareando el cielo entre azules, verdes, rosas, naranjas...


Las luces de las barcas de los pescadores en el horizonte parecían dos estrellas más para acompañar la sencilla y sublime ceremonia del despertar, en silencio, en ese instante mágico del amanecer antes de los primeros cantos de las aves que parecen nacer con el día.


Y a los pocos minutos, con el cielo claro volviendo invisibles a la Luna, estrellas y planetas, aparece el rey Sol queriendo formar parte de la ceremonia bañándola de oro.


Ningún amanecer es igual a otro aunque sean los mismos protagonistas, Luna, estrellas, planetas... y el Sol que cada día aparece más hacia el sur sobre el horizonte mar como una bombilla encendida, iluminando el mar como una linterna que nos ayuda a despertar compensando el frío otoñal. Son días tan nítidos, son amaneceres tan bonitos, que vale la pena vivir, dormir y soñar por volver a despertar y contemplar esta sublime y pequeña ceremonia universal.

Somos afortunados los humanos, y creo que a veces no sabemos valorarlo, a veces olvidamos la belleza del planeta en el que vivimos, obstinados en crear un mundo mirando el asfalto, enfermos por sobrevivir, incapaces de saber vivir. Cuánta felicidad desperdiciamos, cuánta felicidad tendrían muchos humanos si tuvieran sólo unos minutos para contemplar la belleza al despertar... Debería ser lección básica en las escuelas, contemplar el Sol, el mar, la Luna, planetas y estrellas... Y, después, dialogar, conociendo el movimiento de la belleza que nos rodea.



© EVA HUARTE 2017 texto y fotos