domingo, 26 de noviembre de 2017

Luz en la oscuridad


Adoro el mar, la sorpresa al despertar. Ayer estaba nublado con una fina línea naranja en el horizonte por donde se adivinaba estaría el Sol, y enseguida, lluvias, así fue el día. Hoy parecía noche cerrada a pesar de la hora avanzada, el cielo casi negro, ninguna novedad, nada que contemplar ni fotografiar. Y de pronto un foco de luz como un rayo sobre el mar, un gran barco a punto de cruzar esa luz y esa línea diamante marcando el horizonte.


Los rayos iban aumentando como una lluvia de diamantes, con el rastro de alguna pincelada naranja sobre el horizonte mar. Era realmente espectacular, y sin pensarlo empiezo a fotografiar sabiendo lo difícil que es captar tanta belleza y tantas luces contrastadas.


Y ese gran barco que va hacia la derecha, hacia el Suroeste, hacia el puerto de Barcelona, encuentra de frente a otro gran barco que va hacia el Este, un barco más feo, posiblemente sólo de mercancías, sin más pasajeros que la tripulación. Y empiezo a imaginar historias de las tripulaciones de los dos barcos, de los pasajeros en uno y las mercancías en otro... Y todo son mercancías, comercialmente y políticamente, pero donde hay personas, hay historias, hay vidas.


Imagino tantas vidas de tantas personas en este crucero, yendo hacia Barcelona, es como si vivieran en otro mundo mientras cruzan ese foco de luz celestial entre la oscuridad del día y del mar. Y lo veo como una nave extraterrestre con mensajeros que vienen de lejos cargados de historias para explicar.


Sé que cuando los dos barcos se crucen uno desaparecerá tapado por el otro, y será el de mercancías que desaparecerá, hasta que vuelva a aparecer siguiendo cada cual su rumbo entre luces y oscuridad. Espero ese momento para volver a fotografiarlos, ahora el de mercancías queda a la izquierda y el de pasajeros a la derecha. Y vuelvo a imaginar simbólicamente, ese "choque de trenes" del que hablan políticamente. Qué expresión más fea... Me parece más bonito decir cruce de barcos, un crucero y un mercancías, me parece más divertido que un feo "choque de trenes". Claro que, para navegar, hay que saber de la mar, y hay quien sale a navegar sin saber que el agua tiene sabor a sal. Si me preguntaran en qué barco quiero navegar, lo primero que preguntaría sería por la experiencia del capitán y la calidad del barco.


Y así, imaginando historias y vidas, imaginando simbolismos políticos, he ido contemplando el espectáculo que el cielo nos ha regalado, con esas maravillosas luces en la oscuridad sobre el mar, y esos dos barcos que se han cruzado siguiendo cada cual su rumbo, sin que pasara nada, respetando las distancias.

Anoche me quedé dormida en el sofá escuchando a varios políticos hablando por televisión, uno detrás de otro y casi al mismo tiempo en distintos canales, unos repitiendo las mismas olas y otros defendiéndose del oleaje. Unos gritando intentando imponerse y destacar y otros hablando en voz moderada. Otros aprovechando el tema del machismo, que suelen utilizar antes de las elecciones, y ayer, 25 de noviembre, mostraban un lazo rosa en la solapa de su americana, denunciando el abuso sexual de unos cobardes pero aplaudiendo la actitud de policías pegando y arrastrando a mujeres jóvenes y mayores... Cuántas contradicciones cuando se va en un barco sólo de mercancías o con personas como mercancías... Les falta la metafísica, les falta saber mirar más allá del horizonte mar, les falta saber navegar respetando las distancias, saber ver y contemplar la luz en la oscuridad.

Me he prometido a mí misma no ver más televisión política por la noche, que luego me afecta el subconsciente con simbolismos inexistentes, sin dejarme disfrutar libremente el despertar de esa luz en la oscuridad sobre el mar. Vuelvo a sumergirme en mis libros que adoro como el mar, como esa luz sobre el mar con barcos que vienen y van.

Feliz lectura y feliz domingo.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2017

viernes, 17 de noviembre de 2017

Despertar con la Luna, Venus, Júpiter y el Sol

Jueves 16-11-2017
Hace dos días desperté de madrugada, a las 6'30, viendo que aún era noche cerrada y la Luna menguante iba subiendo con su halo cenicienta, como se suele llamar al anillo casi invisible que la rodea en Luna nueva y Luna menguante. Cuando es nueva se ve en el horizonte Oeste con la puesta del Sol, y cuando es menguante, como hasta hoy, aparece por el Este con la salida del Sol. Vi que la Luna, como ocurre cada año en esta época, iba seguida de los planetas Venus y Júpiter que ascendían desde el horizonte mar siguiendo sus pasos.

Jueves 16-11-2017
Entonces la Luna ya estaba demasiado alta para poder fotografiar la composición con los planetas. Y me propuse despertar hoy, viernes 17, último día de Luna menguante, a la misma hora, ya que la Luna tardaría más en aparecer y estaría más cerca de los planetas.


Y sí, hoy viernes 17 a las 6'45h. he visto esta imagen al despertar, Venus sobre el horizonte rosado, más arriba ya estaba Júpiter y la Luna menguante como un anillo finísimo parecía oficiar un romance sin saber quién contemplaba a quién, quién enamoraba a quién. en un precioso diálogo de luces.


Los colores al clarear la noche enamoran, ninguna fotografía ni el mejor pintor puede lograr esos colores que despiertan el alma, van cambiando a cada instante mientras va clareando el cielo entre azules, verdes, rosas, naranjas...


Las luces de las barcas de los pescadores en el horizonte parecían dos estrellas más para acompañar la sencilla y sublime ceremonia del despertar, en silencio, en ese instante mágico del amanecer antes de los primeros cantos de las aves que parecen nacer con el día.


Y a los pocos minutos, con el cielo claro volviendo invisibles a la Luna, estrellas y planetas, aparece el rey Sol queriendo formar parte de la ceremonia bañándola de oro.


Ningún amanecer es igual a otro aunque sean los mismos protagonistas, Luna, estrellas, planetas... y el Sol que cada día aparece más hacia el sur sobre el horizonte mar como una bombilla encendida, iluminando el mar como una linterna que nos ayuda a despertar compensando el frío otoñal. Son días tan nítidos, son amaneceres tan bonitos, que vale la pena vivir, dormir y soñar por volver a despertar y contemplar esta sublime y pequeña ceremonia universal.

Somos afortunados los humanos, y creo que a veces no sabemos valorarlo, a veces olvidamos la belleza del planeta en el que vivimos, obstinados en crear un mundo mirando el asfalto, enfermos por sobrevivir, incapaces de saber vivir. Cuánta felicidad desperdiciamos, cuánta felicidad tendrían muchos humanos si tuvieran sólo unos minutos para contemplar la belleza al despertar... Debería ser lección básica en las escuelas, contemplar el Sol, el mar, la Luna, planetas y estrellas... Y, después, dialogar, conociendo el movimiento de la belleza que nos rodea.



© EVA HUARTE 2017 texto y fotos




domingo, 15 de octubre de 2017

Dos Soles en uno


Hoy el cielo estaba limpio con la Luna que sigue menguando como los ánimos, en el horizonte mar una gran montaña de nubes que el Sol tenía que superar, primero en rosados y naranjas...


y más tarde vuelve a aparecer sobre las montañas de nubes deslumbrando la mirada, el aire y el mar en tonos dorados, como un nuevo amanecer, dos en uno. Mientras esperaba que cruzara esas montañas he ido haciendo gimnasia en la terraza, he imitado el baile de los derviches intentando liberarme de malas energías y malas influencias, intentando captar el aire limpio con palomas, pájaros y gaviotas que cantaban y volaban de un lado a otro o en círculo. Imaginaba el cielo y el universo como una gran danza en armonía y equilibrio, sin saber nada, absolutamente nada, del mundo creado por los mayores humanos, o humanos mayores, humanos grandes, como diría "El pequeño Príncipe" de Antoine de Saint-Exupéry, "Los mayores son bien extraños..." Es verdad, a veces me parecen más irresponsables que criaturas recién nacidas. Pienso en tantas cosas que se están haciendo y diciendo en el mundo real y físico y en el mundo virtual donde cada cual siente y tiene su protagonismo. Los ordenadores son armas, los móviles son armas, todo está movido por satélites artificiales que hay que mantener en el espacio, y para eso es necesario darles energía utilizando internet y las redes sociales noche y día. La necesidad de movilizar a las masas y el consumo de estas armas... Parece que todo se basa en eso, no sólo por mover la economía sino por absorber energías... y así vamos y estamos todos agotados alterando el tiempo y espacio...


Y así ha aparecido un Sol grande y deslumbrante bajo un cielo limpísimo, luces y colores difíciles de fotografiar por tantos contrastes que nos da. Como la vida misma, como la humanidad misma, difícil de entender y equilibrar, unos reman hacia aquí otros reman hacia allá y la barca no se mueve hacia ningún lugar. Si tantas energías gastamos para nada la barca puede terminar haciendo aguas. Hace un par de días, paseando por el puerto con mi nieta de tres añitos que quería ver los peces y las barcas gritaba entusiasmada, "¡Mira, salvavidas!" Ella quería un salvavidas para ir en barca. Le encantan los salvavidas, dice que son importantes. Y me hizo reír, creo que esta es la clave, no pase como en el Titanic, que cada cual se preocupe de llevar y crear su salvavidas para ir en una barca donde cada cual quiere ir a distinto lugar, unos a tierra, otros al Este, otros al Oeste, otros buscan su metafísica, mas allá del horizonte o alta mar. El Sol, en cambio, sigue su ruta día a día, mes a mes, estación tras estación, superando montañas de nubes, apareciendo una y otra vez, apareciendo dos veces en un solo amanecer, siendo siempre el mismo, siendo siempre único. Y ahora vuelvo a disfrutarlo, apareciendo cada día un poco más tarde, un poco más bajo, más hacia el sureste, y, como hoy, a veces me parece que nos mira y sonríe pensando en lo torpes que somos los humanos, pensando que hemos olvidado que todos somos soles, en uno.



© EVA HUARTE 2017 (texto y fotos)

sábado, 14 de octubre de 2017

"La condición humana"

Amanecer hoy, 14 de octubre 2017

He despertado poco antes de las 7 de la mañana y seguía la noche oscura con una pequeña Luna menguante apareciendo y desapareciendo entre nubes, ahora son las 7'45 y empieza a clarear, sólo una pequeña franja rosada en el horizonte muestra el punto por donde debería aparecer el Sol, pero el cielo está completamente cubierto de grandes nubes grises, aunque jamás pierdo la esperanza de que pueda venir un golpe de viento que lo limpie y el día se vuelva azul, igual que a veces despertamos con el cielo azul y un golpe o cambio de viento nos trae las nubes. Lo saben los pescadores, no te fíes nunca de la calma, de pronto se gira el viento y has de volver rápido a casa.

Así sucede en el mundo en que vivimos, en la historia de la humanidad, cuando parece que conseguimos un tiempo de calma o estabilidad un cambio de viento lo cambia todo, nunca sabemos por dónde vamos, nunca sabemos hacia dónde va la humanidad. Así he despertado, hablando en sueños con un amigo escritor catalán, hablando de la bestialidad del hombre a través de la historia, hablando de "La condición humana". Y he pensado en el libro de Malraux, en la repetición de la historia, en la imposición de las armas, humillando a un pueblo, a una sociedad, donde toda clase de ciudadanos, jóvenes y mayores, luchaban por una dignidad, por la recuperación de su libertad, por salir de un sometimiento político que ya no lleva a nada, como las armas. Detrás de las armas, no hay nada.

Imagen en directo Btv 1-O, 1 octubre 2017

Y aparecieron las armas en Barcelona ciudad y en todo el territorio catalán el domingo uno de octubre de 2017, como en el libro de Malraux, los bárbaros, sí, bárbaros, "cubiertos y armados hasta los dientes", como diría Voltaire, golpeando a mujeres mayores que apenas podían caminar, hombres mayores intentando votar por su libertad, yendo en su silla de ruedas, acompañados por sus hijos, familiares, hombres y mujeres de mediana edad, mujeres jóvenes que eran arrastradas por el suelo estirándoles de la cabeza, de la mandíbula, de sus cabellos, brazos y piernas... Esos bárbaros armados hasta los dientes sin el menor escrúpulo humano haciendo uso y abuso de su fuerza bruta, de sus armas endeudadas disparando bolas de goma, prohibidas hace años en Catalunya y en la Unión Europea. ¿Quién envió a esas "fuerzas de seguridad"? ¿Quién ordenó esa bestialidad en nombre de la democracia? Es igual que se llame el Gobierno de España como el gobierno de los miserables, diría Víctor Hugo. En este caso no sé si son sólo miserables o animales sanguinarios, el matar por matar, en nombre de un rey impuesto o inventado o una ley impuesta o inventada, la necesidad del uso de las armas, hay que inventarse un enemigo para usarlas y seguir fabricándolas para seguir vendiendo y comprando. Detrás, sólo está el gran negocio de las armas donde reposa el sistema, y detrás, nada.

Imagen en directo Btv, 1-O, 1 octubre 2017

La sociedad catalana mostró su entereza, valentía y dignidad frente a los bárbaros, como tantas veces en la historia de la humanidad, como el héroe en el libro de Malraux, "La condición humana", gracias a su lucidez, voluntad, dignidad y temeridad, resiste y se impone a unas leyes con unas revoluciones lentas y colectivas, en el caso de la sociedad catalana, con millones de personas, sí, millones que para los "señores de la guerra" no cuentan, ni como individuos ni como sociedad. La humillación o derrota es el precio que paga momentáneamente para que su causa triunfe más tarde, por encima de la imposición de las armas. Sea cual fuere la causa, Malraux se pone siempre junto a los humillados, como se han puesto siempre los filósofos, los intelectuales, los honestos, los dignos, perseguidos... Esa es "la condición humana". De lo contrario ¿qué queda? Nada, detrás de las armas, no hay nada.

Llevo días, semanas, que sin querer me saltan las lágrimas, como a tantas personas ante la situación extrema que está viviendo una gran sociedad, no es el problema de la sociedad catalana, no es Catalunya ni los catalanes, años atrás eran los vascos, el Gobierno español fijó la mirada al Norte como si los vascos fueran bárbaros; "No dialogamos con delincuentes, no dialogamos con quienes hacen uso de las armas", decían, lograron poner a casi toda la sociedad española contra la sociedad vasca. Al final hicieron ver que dialogaban y poco después empezaron a fijar la mirada contra la sociedad catalana, que no tiene armas, sólo pedía urnas.. Ahora dicen "no dialogamos con golpistas". El caso es no dialogar, hacer uso de las armas. ¿Quiénes son los golpistas? ¿Quién utiliza las armas? La sociedad catalana ha pedido diálogo durante años y años, a todo se le ha dicho NO. La sociedad catalana se ha manifestado en las calles pacíficamente durante años y años, ni un altercado, ejemplo de pacifismo y democracia, de inteligencia y sociedad unida y organizada. El gobierno español no ha querido dialogar ni ha querido permitir un referéndum para que la sociedad catalana decida democráticamente. No, a todo no, como el "NO-DO", han preferido dejar hacer creando una gran campaña de intoxicación con graves calumnias y mentiras, hablando de Catalunya y los catalanes como si fueran el problema del gobierno de España. Y, al final, las armas, era lo que querían. Al final, el patético discurso del rey, ni una palabra hacia las casi 900 personas heridas. ¿Cómo van a tener una palabra hacia sus víctimas? Sería reconocer su barbarie, sus desastre, su falsa democracia.

Y recuerdo a mediados de los años ochenta tras la expropiación de RUMASA, cómo Ruiz-Mateos hablaba del "billón y medio de pesetas" que España adeudaba y que no podría pagar, cómo se "repartieron y patearon el dinero que sacaron de las empresas y entidades bancarias de RUMASA", seguían viviendo de créditos y el déficit ha seguido subiendo, pero el gobierno español entonces logró también poner a la sociedad española contra el dueño de Rumasa como si fuera un loco y un delincuente culpable de todo. Ahora sí se habla de la gran deuda del gobierno español, saben que no la podrán pagar, y si Catalunya se independiza tendrán menos dinero para intentar pagar esa deuda. Aunque escucho a magistrados, economistas y empresarios decir que esa deuda nunca se podrá pagar.  Catalunya también tiene la suya, cada cual pague su deuda. Esa es la base del conflicto, ese odio que el gobierno español muestra hacia Catalunya para que no se independice, para que siga colaborando en pagar una deuda que ha contraído el gobierno español. No han sabido dialogar, no han sabido hacer las cosas en paz, han preferido el uso de las armas. Y detrás de las armas no hay nada.

Amanecer jueves 5 de octubre 2017

No es de estos temas de los que me gusta hablar ni escribir, pero tampoco quiero callar ante la grave situación que estamos viviendo en Catalunya, con repercusiones internacionales, porque todos, todos, están implicados, los de la UE callados ante casi todas las adversidades, salen diciendo que firmaron un tratado comprometiéndose a ayudar al gobierno español económicamente, pero no implicándose en asuntos internos. Y esto ya no es un asunto interno, es un problema internacional en el que la UE demuestra su falta de eficacia, no sabe qué hacer, y sabe que viene un giro de viento y tendrán que volver a sus casas. Que cada cual en su casa se puede y debe administrar, pero nunca, nunca, con el uso de las armas. Esta es la condición humana.



© EVA HUARTE 2017 (texto y fotos)