martes, 27 de diciembre de 2016

Viaje imaginado


Al principio pensaba que el atardecer sería sólo de unas pinceladas rosadas y no valía la pena fotografiarlo, pero el barco de madera de otra época ha salido del puerto al mismo tiempo y ha empezado a despertarme la imaginación.


Los colores rosados iban encendiéndose convirtiéndose en una paleta de anaranjados...


azulados, amatistas... Y he dejado de leer para empezar a fotografiar sumergiéndome en mil aventuras contemplando el movimiento de ese precioso barco de madera de otra época. He surcado mil mares y miles de islas en guerra o desiertas, he convivido con piratas y servidores de la corona inglesa, he sido dama y pirata, barco coronado y barco a la deriva...


Mientras los colores del atardecer subían y subían sus tonalidades formando parte de la inventada aventura marinera


convirtiendo el cielo en rubíes como un tesoro pirata escondido


y el barco coronado salía triunfante dejando atrás el viaje a los infiernos entre llamas llevando su tesoro dentro.

Como una niña convaleciente leyendo tebeos he viajado con mis autores preferidos, escenas que duraban un instante o parecían eternas, como la vida misma. Nos hemos divertido en un viaje imaginado... ¿lo sabrá el capitán del barco?  Ha valido la pena dejar el libro de aventuras un momento y sumergirme en otras aventuras con un barco real e imaginado, con un cielo donde los mejores pintores se han puesto de acuerdo para abrir la imaginación en estas largas horas de invierno. La naturaleza es sabia, compensa el frío del alma con un trozo de cielo como el fuego del hogar.

Esto es la Navidad, voy a leer a Dickens.



© EVA HUARTE 2016

2 comentarios:

  1. Me encantan esos colores rojizos y magenta y ese viaje imaginario en ese barco. Dickens es una magnífica elección. Un abrazo.

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    1. Ya sabes, por tantos años que llevamos siguiéndonos, que en esta época los colores son preciosos, y ayer ese barco de madera me abrió la imaginación en un viaje atemporal, imaginaba la vista del capitán saliendo de puerto con esas luces y colores... Luego volví a Dickens, parece que la Navidad es menos Navidad sin releer al menos unas páginas de su cuento. Gracias por tu compañía, Francisca, vamos a seguir viajando.

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