sábado, 31 de diciembre de 2016

Adiós, 2016


Me gustaría despedir el año con elegancia, como procuro año tras año, acogiéndome a mi teoría de que hay que despedirse con elegancia y recibir con alegría. Este año, como en estos últimos años, me resulta todo difícil, han sido años muy duros, para mí y muchas amistades, para muchas personas, para muchos seres queridos, los que están y los que ya no están pero siempre están presentes. Y este 2016, quizá por el dicho popular de año bisiesto año siniestro, ha cumplido el dicho, especialmente este último mes de diciembre, por distintos motivos, porque se ha llevado a mi madre, aunque para eso, nunca es el momento, el día, el mes, año... Y esta mañana pensaba si quizá este será mi último fin de año, de tantas personas que se han ido en estos últimos años y poco imaginaba, poco imaginábamos... Para eso nunca es el momento, el día, la noche, el mes, y pensaba cuánto me gustaría que todo fuera mentira y estuvieran todos vivos, sí, vivos, felices, viviendo, riendo...


Disfrutando la belleza del planeta Tierra, la belleza de la vida. Por esto me resulta difícil despedir este año con elegancia, a pesar de intentar fotografiar la belleza de esta Luna nueva de hoy en su tercer día tras la puesta de Sol y junto a Venus, que estos días está brillante y enorme. El cielo sigue sus ciclos.


Mirando al Este han ido apareciendo al mismo tiempo las preciosas constelaciones que nos acompañan todas las noches de invierno, Orión, Taurus con su precioso racimo de Pléyades...

Y algunos satélites y estelas de aviones que a veces alegran trocitos de cielo como si fueran de fiesta. Y es cuando me doy cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos ante tanta inmensidad y tanta belleza, tanta magnificencia... He fotografiado rápido, aún convaleciente no quiero estar al aire frío y húmedo del anochecer, pero me ha parecido un regalo para facilitarme el decir adiós con elegancia al año 2016, sin decirle nada, sin reprochar nada, que nunca sabemos nada, mejor callar, dar las gracias por la eterna belleza y desear que se vayan con el 2016 todas las penas.


Empecé el año leyendo a Salvador Pániker y su Cuaderno amarillo, y termino el año abriendo su libro al azar, transcribo: "El caso, digo, es que aprender a convivir con la complejidad significa segregar un plus de creatividad para adaptarse a la esencial imprevisibilidad del mundo. Necesse est navigare, vivere non est necesse. La frase cobra sentido si se comprende que vivir es, precisamente, navegar, aventura única de la totalidad. ¿Qué puede hacer cada cual? Pues, de entrada, intentar que ocurran cosas interesantes. El universo se autocrea -quizá la divinidad también se autocrea- y nadie ha diseñado un plan previo. Todos somos ya divinos. (Unos más que otros, también es verdad.) Todos contribuimos al disparatado proceso de lo real."

Pániker se considera "un enclenque", dice, siempre pendiente de su salud y enfermedades continuas, se pregunta de qué sirve la enfermedad, y cita a través de José Ángel Valente una frase de Teresa de Ávila "(dirigida a sus hijas del Carmelo): "Si no os determináis a tragar de una vez la muerte y la falta de salud, nunca haréis nada". La enfermiza y enérgica monja sabía muy bien de lo que estaba hablando". Dice Pániker. Y mi hermana me dice que haga el favor de cambiar de lectura y filosofía...


Allá voy, a cambiar incluso de religión, como dice Pániker, "al cristianismo-judaísmo-islamismo, a las grandes religiones monoteístas, les falta espacio para el humor, son condenadamente serias, solemnes, sin margen para el humor, y menos aún para la sombra -apenas tolerada bajo forma de carnaval-. El resultado es una asfixia de la libertad".

Aunque cambie de libro, filosofía y religión, estoy totalmente de acuerdo con Salvador Pániker, me identifico con él en muchas cosas, y le doy las gracias por acompañarme a ratos con su diario durante este ya casi terminado año 2016. No sé si seremos obscenos, elegantes o ignorantes, que la ignorancia es atrevida, pero vamos a seguir navegando poniendo un plus de creatividad y humor, diciendo adiós al 2016.



© EVA HUARTE 2016 (texto y fotos)

martes, 27 de diciembre de 2016

Viaje imaginado


Al principio pensaba que el atardecer sería sólo de unas pinceladas rosadas y no valía la pena fotografiarlo, pero el barco de madera de otra época ha salido del puerto al mismo tiempo y ha empezado a despertarme la imaginación.


Los colores rosados iban encendiéndose convirtiéndose en una paleta de anaranjados...


azulados, amatistas... Y he dejado de leer para empezar a fotografiar sumergiéndome en mil aventuras contemplando el movimiento de ese precioso barco de madera de otra época. He surcado mil mares y miles de islas en guerra o desiertas, he convivido con piratas y servidores de la corona inglesa, he sido dama y pirata, barco coronado y barco a la deriva...


Mientras los colores del atardecer subían y subían sus tonalidades formando parte de la inventada aventura marinera


convirtiendo el cielo en rubíes como un tesoro pirata escondido


y el barco coronado salía triunfante dejando atrás el viaje a los infiernos entre llamas llevando su tesoro dentro.

Como una niña convaleciente leyendo tebeos he viajado con mis autores preferidos, escenas que duraban un instante o parecían eternas, como la vida misma. Nos hemos divertido en un viaje imaginado... ¿lo sabrá el capitán del barco?  Ha valido la pena dejar el libro de aventuras un momento y sumergirme en otras aventuras con un barco real e imaginado, con un cielo donde los mejores pintores se han puesto de acuerdo para abrir la imaginación en estas largas horas de invierno. La naturaleza es sabia, compensa el frío del alma con un trozo de cielo como el fuego del hogar.

Esto es la Navidad, voy a leer a Dickens.



© EVA HUARTE 2016

domingo, 25 de diciembre de 2016

NAVIDAD 2016


Hoy domingo 25 de diciembre de 2016 he fotografíado el primer amanecer y el primer atardecer tras muchos días sin contemplarlos. He estado muchos días y noches lejos, muy lejos...

Es la primera Navidad sin mi madre en el planeta Tierra, es la primera Navidad con mi madre en el cielo, hacia donde fue lenta y pacíficamente hace unos días, noches...

Va por ti, mamá, este amanecer de hoy Día de Navidad, clareando la noche con la pequeña Luna menguante y las luces de las farolas aún encendidas entre las estrellas.


Van por ti los colores rosados irisados despertando lentamente sobre el mar


Y este precioso atardecer con estelas formando una cruz o una estrella, como una señal. Mientras fotografiaba, sonaba por televisión la canción de Navidad que tanto te gustaba. 


Van por ti estas luces y colores donde ahora estás


Ahora son tu hogar, ahora formas parte de esta belleza, aunque siempre has pertenecido, siempre has formado parte de la belleza de este planeta, aunque tus ojos color cielo y mar ya no se abran más, siempre estarán abiertos en los míos, en mi corazón y en la belleza universal.


Hoy no puedo decirte nada más, hace días que casi no puedo hablar. Ahora sólo me gustaría mirarte a los ojos, decirte Feliz Navidad con una sonrisa, y darte un abrazo y un beso. Sé que te llegará.

Gracias, mamá. Feliz Navidad*



© EVA HUARTE 2016