jueves, 14 de enero de 2016

Leer las estrellas


Aquí tenemos a las Híades con su forma de V y el precioso racimo de estrellas Pléyades en la constelación de Tauro. Más a la derecha, sobre los árboles, el precioso cúmulo de estrellas de Perseo, y millones de estrellas como diamantes que no sé leer o bautizar y siempre me fascinarán. Es de las cosas más bonitas que podemos disfrutar en este mundo, contemplar el cielo y sus estrellas, mejor en verano por la temperatura, es más agradable, pero en invierno tenemos muchas más horas de oscuridad y oportunidad para ver el cielo más limpio y las constelaciones que nos acompañan durante el invierno son más espectaculares.


Anoche intenté de nuevo mirar si encontraba el Cometa Catalina, C/2013 US 10, pero al salir a la terraza lo primero que vi justo frente a mí fue el enorme Orión alzando su brazo hacia Tauro, Híades, Pléyades... y las nubes corrían contaminadas por los reflejos lumínicos artificiales dando un aire de misterio con el fuerte brillo de las estrellas en un fondo de cristal azul. Casi me da vergüenza publicar las fotografías por la baja calidad, pero soy una simple aficionada fotografiando estrellas, no tengo medios apropiados y hace días que mi ordenador tiene la memoria llena. (Si clicáis sobre las fotos las veréis mejor ampliadas)


Y a pesar del trípode que baila, a pesar de la falta de medios, a pesar de las nubes, a pesar de todo, no pude resistirme a fotografiar el cielo después de contemplarlo. Es la magia de la noche, cuando llevas un rato observándolo la mirada va cambiando descubriendo nuevas estrellas, cada vez más estrellas, hasta ver el cielo entero como una colmena de diamantes. Miré hacia el Noreste por donde aparecía la Osa Mayor, sabiendo, por mis amigos astrofotógrafos, que el Cometa Catalina ahora pasea cerca de la estrella Alkaid, en el extremo de la cola de la Osa Mayor.

Sin darme cuenta, mirando, observando, intentando leer estrellas, viendo estrellas fugaces, pidiendo deseos, agradeciendo, fotografiando de un lado a otro, dando tiempo para que la Osa Mayor siguiera ascendiendo sobre el pino, a ver si aparecía el Catalina, pensando que quizá el pino tapaba justo la parte por donde pasaba el cometa... Había pasado una hora y media. Y es lo que tienen las noches de invierno, hacía frío y lo notaba a pesar del abrigo. Ya volveré a intentarlo, ahora son las noches que tenemos más posibilidad de verlo y fotografiarlo por su brillo, luego se irá alejando. Pero a pesar del frío, con cometa o sin cometa, vale la pena intentar leer las estrellas.

(Si queréis saber por dónde pasará estas noches, clic en este enlace)
http://www.prensalibre.com/internacional/cometa-catalina-visitara-la-tierra-y-sera-visible-el-17-de-enero



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos

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