jueves, 7 de enero de 2016

Hoy he visto la creación




Si viviéramos en la Edad Media quizá me quemarían en la hoguera por decir públicamente que he visto la creación, la creación del mundo, la creación del creador, la creación del gran escultor, o La Creación que el maestro Miguel Ángel pintó en la bóveda de la Capilla Sixtina por encargo del Papa Julio II en 1508 finalizándola en 1512. Quizá me quemarían, o quizá no, ya que a pesar de la fama de esos siglos donde las mujeres brujas, mujeres sabias, eran quemadas en las hogueras también están los testimonios de las mujeres que lograron sentar las bases de las reivindicaciones de igualdad por las que hoy día aún se lucha. Quizá me habría salvado Salazar, o el azar, era cuestión de azar o buena fortuna.


Dicen que a la Diosa Fortuna hay que encontrarla de cara y es la primera en madrugar, por eso es tan difícil encontrarla. Hoy creo que la he visto mirando el cielo apareciendo de pronto, por azar, enormes lenguas de fuego rompiendo la noche mirando el punto má luminoso por donde aparecería el oro del Sol.


Los fuertes vientos de Poniente de ayer hoy soplaban tan fuertes hacia el Este que éste los devolvía creando un diálogo de dioses y diosas, el soplo de vida, el soplo de la creación. Hay un refrán en catalán que dice: Ponent té una filla a Llevant i sempre que la va a veure torna plorant. (Poniente tiene una hija en Levante y siempre que va a verla vuelve llorando). En castellano no rima pero es verdad. Cuando cambian los vientos fuertes de Poniente a Levante vienen lluvias.


Y en esta nube entre Poniente y Levante he visto La Creación de Miguel Ángel. He visto el soplo divino, la inspiración de su creador retirado en las montañas contemplando la salida del Sol, esa hora en que la Diosa Fortuna sale de su palacio corriendo hacia donde se le antoja, dicen que la buena fortuna es caprichosa, y hoy creo que la he visto soplando a cielos y mares para despertar al mundo.


 Volaba sobre el mar y el horizonte hasta llegar a los bosques. 


 Volviendo hacia el mar acompañada de duendes y hadas dejando pinceladas de rosas y oro queriendo inspirar al artista y maestro. O el artista dirigía los paseos queriendo despertar a las musas.


Entonces ha lanzado una capa de pintura azul Mediterráneo, azul Picasso, azul Klein.


Al instante en que el Sol aparecía como un cofre de oro debilitando rojos y naranjas,


enfureciendo el azul y las formas


al canto de las gaviotas, que expandían su vuelo para bañarse de los primeros rayos de oro y las últimas pinceladas rosadas.


He visto ese cofre de oro aparecer un momento 


aletargando las nubes que el viento seguía arrastrando con las gaviotas girando y volando contra viento, como si quisieran también encontrar de cara a la Diosa Fortuna volando hacia Poniente.


Y en Poniente despertaban las olas como el día, encrespadas como diosas trotando sobre caballos de largas crines blancas, a favor del viento y contra todos los vientos que siguen barriendo el cielo, dejando el aire tan limpio que parecía acercar la figura de Barcelona con sus montañas y puertos, como una gran ballena queriendo devorar al mar, sabiendo que no se deja, sabiendo que no se dejará. Las ballenas saben que el mar es su universo, su alimento, y a veces sólo juegan como niñas caprichosas, como la Diosa Fortuna, como los vientos y las nubes, a veces incluso como el Sol.

Un juego donde pueden por azar descubrir un nuevo mundo, descubrir hadas y duendes, descubrir al mejor escultor y al mejor pintor, al mejor poeta y la mejor música, la mejor musa. La creación.

Hoy he visto todo esto, tocada por el viento, por una varita mágica o por la buena fortuna. Como diría el joven poeta Gustavo Adolfo Bécquer: Hoy la he visto y me ha mirado... ¡Hoy creo en Dios!


© EVA HUARTE 2016

5 comentarios:

  1. ¡Qué maravilla! Yo he hecho tarde, y cuando salía de casa he visto el cielo rojo, y las casas del Carmelo que dan a Levante también se veían rosadas, pero cuando he llegado a mi mirador favorito ya había pasado todo. Una pena porque ahora ya tengo un móvil que hace fotos decentes. Esperaré otra oportunidad.

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    1. Seguro que esta tarde has tenido oportunidad de hacer fotos, Santiago, ha sido magnífico como el amanecer. Hoy parece que han salido a pintar los mejores maestros que están en el cielo. Algo excepcional. En esta época de invierno tenemos los mejores cielos, verás como tendrás muchas oportunidades.

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    2. Esta tarde sí que he podido fotografiar el cielo, pero no ha sido tan espectacular como la mañana.

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  2. Fantàstiques imatges... i he gaudit molt amb el teu texte, quasi diría que és tan fantàstic com les imatges. Bon día Eva i salud. Una abraçada alacantina.

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    1. Moltes gràcies, Enric, m'alegra molt que t'agradi i hagis gaudit fins i tot amb el text, que no és més que un caprici de l'entusiasme que provoquen els cels tan bonics que tenim a l'hivern a la mediterrània.
      Salut i bon dia!
      Una abraçada.

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