viernes, 1 de enero de 2016

Hola, 2016* Bienvenido*


Si este año empieza y sigue como viví ayer el último día del año 2015 ya me gusta. Un día soleado, un pequeño viaje en tren a Barcelona, (a pesar de la tardanza en el horario tan típica en los trenes de Rodalies) comer con un buen amigo hablando de lo humano y lo divino. Vuelta a mi pueblo en un tren sin apenas pasajeros y medio dormida por el cansancio de haberme levantado a las seis de la madrugada, para terminar el día cenando con buenas amigas en el pueblo de al lado. Me hicieron reír con su buen humor, ¿qué más se puede pedir además del cariño y la amistad? Volví a casa 15 minutos antes de las 12 de la noche y al llegar abrí la ventana mirando al cielo y al brillante Orión, protector de la humanidad, que nos acompañará todas las noches de invierno con sus brillantes estrellas. Me puse a escribir con el sonido de cohetes anunciando el nuevo año, 2016, y mi gatita Mini corriendo y cantando como si intuyera la fiesta hasta dar un salto sobre mi falda, poniendo su cabeza bajo mi brazo que iba moviendo al ritmo del teclado como si diera su aprobación.


En el viaje de ida hacia Barcelona hice esta foto porque me pareció insólito ver a dos personas, dos chicas jóvenes, hablando entusiasmadas de la fiesta a la que iban para despedir al año viejo y dar la bienvenida al nuevo, dejaron de reír y hablar abriendo un libro al mismo tiempo y empezaron a leer, no cogieron el móvil como hace la gran mayoría hoy día. Daba gusto verlas delante con la mirada baja en las páginas de un libro, comentando entre ellas algún párrafo de lo que leían. Y a la derecha, en otros asientos vacíos, otra mujer de mi edad leyendo también. Pensé en cuánto me gustaría volver a ver en todas partes personas leyendo libros de papel y no leyendo sus móviles.


Seguía mirando el paisaje cambiante, barcas de vela antiguas cruzando la linterna de luz del Sol,


gente caminando por el paseo del mar,


escenas de playa solitaria con personas solitarias.


Y el Sol entrando en estelas y nubes formando un arcoíris como una gigante estrella fugaz. Sólo podía verlo y fotografiarlo entre las líneas ferroviarias, y me parecía una página de papel pautado en clave de Sol esperando escribir sus notas musicales.

Hoy, uno de enero de 2016, he despertado cuando el Sol hacía sólo unos minutos que había aparecido entre nubes sobre el horizonte mar. Silencio, el mundo duerme la resaca del año. Ha sido un poco decepcionante no ver ningún encanto al primer amanecer del año, pero no importa, otros años hemos despertado con un amanecer espectacular y el año ha sido decepcionante. Nunca se sabe. Y he empezado el día como siempre, como anoche, escribiendo. Entro en Internet con la intención de hacer un post y veo que no funciona el blog. Intento entrar en Facebook y tampoco. Miro a ver qué puede ser y no sé qué he hecho, o cosa de duendes y tecnologías, vuelvo a intentarlo y ya funciona. Entonces pienso si vale la pena escribir cosas superfluas, pero ya que no tengo fotos del amanecer de hoy lo describo, dando la bienvenida a este nuevo año, 2016, deseando que haya un renacimiento de la creatividad, deseando como siempre la vuelta a la naturaleza, a la lectura de buenos libros, al valor y el respeto a la vida. Sigo deseando que cada día haya más personas creativas que aporten nuevas miradas y nuevas filosofías sobre el momento y época que estamos viviendo, tan difícil...


Y ha sido casual, hace días compré por dos euros el libro Cuaderno amarillo de Salvador Pániker, era una deuda conmigo misma hacía años, lo tengo sobre la mesa escritorio, y lo primero que he hecho después de mirar el amanecer y mientras se hacía el café, ha sido leer al azar una página. Luego empiezo a escribir en un nuevo cuaderno, como empiezo cada año, y la tapa de mi cuaderno también es de color amarillo. Casual. He pensado en lo que escribió Salvador Dalí en su Diario de un genio; Todo lo que es importante coincide.  He seguido escribiendo a máquina y en mi diario, como cada día, una manera íntima y bonita de dar la bienvenida a este año 2016, un año más... Como dice Salvador Pániker, La brutal asimetría entre nuestras vidas y las escalas del universo genera un escueto corolario: qué más da, qué más da todo.

Qué más da... me repito y pienso, es verdad, tiene razón una vez más, lo importante es seguir viviendo la vida intentando vivirla al nivel que somos capaces de concebirla. Seguir adorando la vida, vivirla, una vez más, un año más, deseando día a día ver un nuevo amanecer.


© EVA HUARTE 2016 Texto y fotos



2 comentarios:

  1. Qué bellas reflexiones Eva y que bien contadas. Gracias por esas magníficas fotografías también. Un gran comienzo merece una continuación.

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    1. Me alegra que te guste, Francisca, me alegran tus palabras, y esperemos, como dices, que sea realmente un buen comienzo que merece continuidad. Al menos tenemos esa voluntad, sabiendo que la vida tiene su forma de hacer y nunca sabemos. Es el factor sorpresa, que espero y deseo que este año sean sorpresas buenas.
      Un fuerte abrazo. Y gracias.

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