domingo, 17 de enero de 2016

Domingo domingo


Auténtico domingo de invierno que me recordaba la infancia paseando por el puerto de Barcelona, Colón, Rambles... y me quedaba prendada viendo a esa mujer con un gran trípode y una caja con fotografías rodeada de palomas, ofreciendo a matrimonios paseantes hacer fotos a sus criaturas.
Hoy he visto ese domingo, una salida de Sol limpísima sobre una mar como una bandeja de plata. A pesar del Sol, ambiente frío, típico Sol de invierno.


A mediodía el Sol era más cálido y el mar brillaba como un cofre de donde saltaban diamantes, los veleros se han animado y han salido a mar como parejas y paseantes por puerto y tierra.


Velas de todas clases y tamaños, grandes, pequeñas, blancas o de colores, sencillas o soberbias.


Un grupo de pequeños veleros haciendo prácticas sin alejarse del espigón con algún remojón.


Las nubes onduladas y largas como un mar de olas planas y que en catalán llamamos cabretes, (oficialmente altocúmulos), iban aumentando de montaña a mar provocando luces en zig zag.


Abarcando al atardecer el cielo entero entre azules de acero. Un azul frío y limpio.


Mirando el reflejo veo a contra luz de nuevo la figura típica del paseante por la orilla del mar, y me pregunto si en algún momento pensará o imaginará que alguien lo observa y fotografía intentando adivinar sus pensamientos, pensando en qué pensará,,,.

Y todas estas cosas ocurren en un mismo día, en un domingo típico de frío invierno, de paseos por el puerto montaña y playa, de refugio en casa y calor de hogar.  Al menos por un día paran las políticas. las personas vuelven a ser personas y pasean contemplando la belleza de la naturaleza, sintiéndose felices o desgraciadas, solitarias o acompañadas, pero sintiéndose humanas envueltas en esa belleza, formando parte de esa belleza. Aunque sea un domingo.



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos



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