domingo, 3 de enero de 2016

Artistas Surfistas en la cresta de las olas


Ya dije ayer, en la página de Amanecer y atardecer del 2 de enero de 2016, que el viento de Poniente nos dio un día de luces, colores y reflejos en movimiento más digno de hacer película que fotografías, aunque no se sustituyen, al contrario, como en todas las artes, se complementan y cada arte tiene su encanto y sus detalles. El viento levantó de nuevo las olas del mar formando esas crestas blancas como crines de caballos blancos, y a mediodía fui a la playa donde sé que suelen ir los surfistas dando un bello espectáculo, como digo, digno de ser fotografiado y mejor aún de rodarlo en película por los bellos movimientos y escenas tan estéticas como divertidas. Hice una buena colección de fotografías aunque realmente no iba preparada con la cámara reflex, sólo la pequeña Canon IXUS 50. Pero no puedo quejarme, disfruté contemplando a estos artistas manteniendo el equilibrio de pie sobre sus tablas en la cresta de las olas. Voy poniendo en orden las fotografías, tal como las hice al momento de llegar, cuando una chica y un chico intentaban entrar de nuevo en el mar.


Intento fallido, las olas los devuelven a la orilla como si fueran mosquitos.


Hay que intentar recuperar la tabla, que no se la lleve el mar, pero hay que salvarse también, y si hay que salir, se sale, esperando que la mar se calme.


Cada cual se cuida de su tabla pero la empatía y complicidad también está presente.


Se aprovecha un momento en que la mar se calma y se vuelve a intentar.


Otro revolcón y otro intento fallido, las olas que se quieren llevar la tabla.


Chica y tabla salvada, pero el chico tampoco consigue adentrarse con otra ola juguetona poniendo a prueba su voluntad, su equilibrio e insistencia, y a la orilla va.


Y llega triunfante un amigo en la cresta de la ola mientras la pareja frustrada en la orilla lo contemplan admirados intentando aprender de ese arte del equilibrio,


retando a las olas que rompen con fuerza en la arena y contra las rocas.


Voy hacia las rocas para tener otra perspectiva aprovechando un momento de calma y los artistas surfistas sobre sus tablas me parecen pequeños tiburones en alerta para no ser devorados por las imprevisibles olas.


Algunos casi lo consiguen, es como un juego de niños, un diálogo con las olas y el mar, una complicidad.


A veces una falsa alarma, la ola no era tan buena como se esperaba y rompe justo en la orilla.


Esta es buena, sabiendo que detrás vendrá otra ola,


y otra, y otra... Hasta lograr pasear por la cresta de las olas


llegando sano y salvo a la orilla con la tabla bajo el brazo, como verdaderos artistas.
Creo que el mar, de donde salimos, hace a las personas sanas y guapas.

Ya digo que era digno de película, aunque también tiene su gracia captar justo el momento en varias fotografías. Me divierte mucho contemplar a estos artistas del equlibrio, sanos y valientes, jóvenes admirables que no sé si estarán obsesionados como tantos con las maquinitas, pero hay que tener un espíritu sano y fuerte para retar a las olas del mar sintiendo ese diálogo y magnífica complicidad.

Bravo por estos jóvenes, chicos y chicas, artistas. Gracias por vuestro ejemplo y por alegrarme el día aprovechando olas y vientos. Gracias, ArtistAS SurfistAS.



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos

2 comentarios:

  1. Qué graciosa, estabas en una perspectiva privilegiada y los veías como verdaderos mosquitos. Como siempre magníficas palabras y fotografías.

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    1. Quien los ve como mosquitos creo que es el mar, desde la arena a mi me parecen pequeños tiburones con sus pequeñas aletas. Son admirables.
      Gracias, Francisca.

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