miércoles, 2 de diciembre de 2015

Pinceladas, una pincelada más


Sólo son pinceladas, acertadas o menos acertadas. Son pinceladas matutinas o vespertinas, pinceladas que el cielo practica como un niño en la pared o un maestro de la pintura. Y eso nos ayuda a amar la vida, nos ayuda a pensar siempre en tantas cosas bonitas de la vida. Nos ayuda a amarla tal como se manifiesta, a pinceladas.


Ayer quería poner el primer amanecer de este mes de diciembre de 2015, el Sol rojo como una bola de fuego, luego entre sol y sombra, más tarde deslumbrante, de todo hubo. Son muchas pinceladas y muchas fotografías que van quedando en los archivos pensando para qué, para quién... Y finalmente te limitas a disfrutarlas alargando esas pinceladas para que queden grabadas y mirar mejor la vida.


Hoy en cambio he despertado maldiciendo a algún vecino que antes de las 7 de la mañana corría los muebles como si quisiera despertar a todo el mundo en el mejor de los sueños. Pinceladas poco acertadas que me hacen pensar en el lado oscuro de la humanidad, en el corto pensamiento de algunas personas, en su mala pata, su inconsciencia y falta de respeto y sensibilidad. Nada peor que un mal despertar, peor aún por alguien que no sabes ni está en tus planes. La importancia de un buen sueño y un buen despertar.


Miraba el cielo enfadada negándome a fotografiar nada, dormida y fastidiada, sin dejar de mirar el cielo, como reflejo de mi sueño. Y esas pinceladas como llamaradas entre luces y colores contrastados, ese momento de espera sabiendo que el Sol tardará en aparecer hasta superar esa barrera en el horizonte. Y ese momento es mágico, de pronto te hace sonreír reconociendo su fuerza, eso está por encima de todo y todos, y todo lo malo queda en nada, la belleza siempre gana.


Sí, me han despertado de golpe, de mal humor, pero ¿cómo vas a seguir de mal humor ante el regalo que te brinda el cielo? ¿Cómo no vas a sentirte privilegiada de poder contemplarlo? Sonrío, enmudezco, por dentro y fuera. Agradezco, espero ese momento en que aparecerá el Sol...


Y ahí está, aparece lentamente como un globo rojo y brillante empezando a pincelar el mar que despierta con él. Es ese momento perezoso del despertar y de nuevo sin saber que está pasando. Sólo sabes que es de día, que sigue la vida y su ritmo, que sigue la humanidad danzando y nadie sabe nada. Como las aves con sus primeros vuelos y cantos, anuncian que empieza un nuevo día pero no saben nada más, sólo que han de volar, seguir volando, como una pincelada más de la vida.


Y de nuevo mil fotos intentando retener cada instante del nuevo amanecer. ¿Para qué? Una vez más, un día más, aunque sólo sea para poder compartir, aunque sólo sea para poder decir que el Sol nace de nuevo cada día, que está ahí, como las personas que amas. Aunque sólo sea para decir que la belleza sigue ahí, aunque sólo sea para dar una pincelada más, de tantas bellas pinceladas que da la vida. Aunque sólo sea para recordar que somos pinceladas, una pincelada más.



© EVA HUARTE 2015 texto y fotos

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