domingo, 13 de diciembre de 2015

Hablando en silencio con las estrellas


Sabiendo que cada día y hasta mediados de enero el cometa Catalina seguirá subiendo y será más visible no me desespero por localizarlo, sabiendo que va haciendo su recorrido ascendente a la izquierda de Venus y que su luz aún es débil para distinguirlo a simple vista. Pero despertar y contemplar este precioso espacio de estrellas, planetas y alguna estrella fugaz me lleva en volandas a la terraza para fotografiar al menos lo que veo, ese espacio de cielo nocturno contemplándonos a nosotros, invitándonos al diálogo, a diálogos en silencio.


A pesar de ser domingo hoy he vuelto a despertar muy temprano pensando cómo estaría el cielo. Y ahí estaban casi en línea los planetas, alguna estrella fugaz y algunos aviones dejando una estela como si quisieran imitar a las estrellas, estar más cerca de ellas y formar parte de su fiesta. Pienso en el ser humano imitando lo que ve, imitando a la naturaleza.


Quería seguir contemplando el cielo y sus movimientos intentando leer cada cuerpo celeste, cada cuerpo astral, sabiendo que cerca andaba el cometa Catalina con su efecto de dos colas. No sabía distinguir al cometa de nombre científico C/2013 US 10, clareaba la noche por el Este y se acercaban rápidamente grandes nubes por Oeste con tonalidades rosadas y anaranjadas por la contaminación lumínica y las primera luces del día anunciando el final de la noche.


Eran tan bonitas sus luces y figuras, tan bonito su ritmo que hoy no quería que amaneciera, quería seguir así más horas, poder seguir hablando con planetas y estrellas preguntando a cada una algún secreto de la Tierra, preguntando a cada una su nombre, preguntándoles si todas lo tienen, si lo quieren... Las respuestas son eternas, a veces en silencio y a veces con risitas traviesas, de tan inmensamente ignorante y pequeña que me deben ver, pero tan inmensamente emocionada sonriendo mirándolas, pasando sin darme cuenta de la sonrisa a la lágrima espontánea de tanta emoción.


Clareaba el cielo y le pedía que se detuviera un momento más. Llevamos aquí toda la noche mientras dormías, me decían. Y sonreía, tienen razón, a pesar de los madrugones que me doy intentado vivir intensamente esos momentos mágicos de silencio entre la noche y el día, con esos diálogos tan nuestros, tan callados, con esa verdad de la que te hablan mientras las miras sintiéndote observada, sabiendo que estás desnuda, que sólo ellas conocen tus secretos del alma. Estaría horas mirándolas


Iban durmiéndose lentamente las estrellas ante el brillante Venus que parecía controlar que todo era perfecto, todo estaba en orden. Y las nubes seguían cubriendo el cielo hasta el horizonte.
Hoy no me importaba que no apareciera el Sol y sus colores, la noche y sus estrellas eran hoy mi amanecer, he desayunado con ellas, con ese diálogo tan callado y espontáneo que nos da la torpeza del sueño. Ellas se adormecían y yo despertaba, torpemente, como humana.

Cuando he ido al pueblo seguía con ese diálogo interno y esa imagen del despertar, como si no hubiera amanecido, como si siguiera siendo de noche viendo esos millones de puntitos brillantes como diamantes que a veces me sonríen, a veces me riñen, a veces me escuchan y contestan, a veces callan. Vivía la realidad humana como un sueño o pesadilla, como una película, como si fuera irreal. Sintiendo dentro mi verdadero sueño, mi verdadero despertar, hablando en silencio con las estrellas.
Ya sé qué le diré a Catalina cuando la vea... Mira que lo pone difícil, ha sido gracias a mi amigo Joaquín Gómez Ábalos que una vez más ha tenido la paciencia de señalarme dónde se distingue débilmente el cometa, señalado con un círculo rojo en un recorte de la primera fotografía.

Y me envía este mapa donde podemos seguir la trayectoria, a ver si se deja ver más facilmente, nos haga este favor a los simples humanos que intentamos leer el cielo y sus misterios. ¡Muchas gracias, Joaquín! http://oddiseis.blogspot.com.es/p/blog-page.html


© EVA HUARTE 2015
texto y fotos

2 comentarios:

  1. Entrar en este silencio con las estrellas ha sido como llegar a un oasis en medio del desierto. Luego, la curiosidad por lo que se intuye que puede ser interesante me ha hecho echar un vistazo a las entradas más leídas y, en ellas, la Carta de una periodista catalana a Jordi Pujol. Le diré una cosa,Eva, la comprendo. Antes y después de la decepción.

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    1. Me alegra esa sensación de oasis en el desierto, es la misma que tengo cuando descubro el cielo y lo contemplo en silencio... Lejos de ese ruído terrenal que hacemos, esas grandes torpezas, esas grandes decepciones... Y me alegra que coincidamos, euge.guardiola. Gracias.

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