viernes, 4 de diciembre de 2015

Bañándome con gaviotas y cormoranes en el mar de Navidad


Al fin viernes, día de descanso y desconexión, ha sido una semana larga y dura, son días duros como si la vida ya fuera algo duro día a día. Son días de pocas horas de luz, de pocas horas de Sol dador de vida, bajan los ánimos y las energías, animales, plantas... Hasta el mar parece cansado mostrándose apacible, el agua perezosa de llegar hasta la orilla silenciosa, queriendo dormirse en sí misma.


Como me he dormido hoy, al fin, hasta avanzada la mañana, con el Sol a medio recorrido celestial, montando sobre el mar su arbolito de Navidad con estrellas y brillantes que las gaviotas disfrutaban cantando y bailando alrededor, posándose sobre el agua y dándose baños de Sol.


Después de varios días despertando con la noche y sus estrellas, con los brillantes planetas, la Luna que mengua y ese nuevo cometa llamado Catalina, al que intenté fotografiar hace dos noches sin saber si lo conseguiría. Pero aquí está, se aprecia ligeramente en esta fotografía, a la izquierda, bajo Venus, sobre la línea de las nubes. Mi amigo meteorólogo y buen fotógrafo Joaquín Gómez Ávalos, logró destacarlo haciendo una buena edición y guiándome sobre la posición del cometa que iremos viendo y fotografiando al ser cada día más visible antes del amanecer, mientras va subiendo sobre el horizonte y la Luna sigue menguando.


Y hoy sí he podido volver a la playa solitaria, sólo para pasear, mirar y escuchar el silencioso mar. Así lo he encontrado a pesar de la neblina, el agua limpia, quieta y transparente como un cristal.


A la derecha, en el lado Sur, donde brillaba el Sol como un árbol de Navidad estaban las gaviotas, y a la izquierda, en el lado Este estaban los cormoranes, a veces metían y sacaban la cabeza en el agua y a veces se zambullían apareciendo unos metros más a la izquierda o a la derecha. Es como jugar al escondite, donde todos nos divertimos... envidiando su baño y su libertad...


¿Y por qué no? Me he preguntado. Me he liberado de vestidos y calzado y he entrado en esas aguas que me invitaban a formar parte de la fiesta de Navidad en el mar... La sensación de placer, la alegría y felicidad es tan íntima que queda ahí. Y al salir ya no ves la vida igual, ya no ves oscuridad, ya no ves nada más que pureza y luz, sintiendo el placer del cuerpo y del alma, en complicidad con gaviotas y cormoranes, en complicidad con las aguas más cercanas y lejanas... Felicidad, paz.

He lanzado un beso de alegría y agradecimiento al mar y justo en ese momento han saltado seis o siete peces marcando un arcoíris... Diálogos, diálogos preciosos con gaviotas cantarinas, cormoranes y peces en el mar, una mar que hoy me ha invitado a formar parte de su fiesta de Navidad.
Y ya no pido nada más, para todos, para toda la humanidad, esa paz.



© EVA HUARTE 2015 texto y fotos



2 comentarios:

  1. Jo també et desitjo per sempre més aqjesta pau. Preciós el teu escrit, com sempre. Petons Eva 😊

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    1. Moltes gràcies, Maria, pel teu desig i les teves boniques paraules. Què bonic sería que tots ens banyessim en aigües netes, veritat? Una abraçada*

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