domingo, 22 de noviembre de 2015

"El buque fantasma"


Viendo clarear la noche se adivinaba el amanecer, sólo una franja limpia sobre el horizonte bajo una espesa capa gris azulada tomando pinceladas de la luz que despertaba. Y en esa línea horizontal un barco mercantil de forma extraña que me ha hecho pensar en el buque fantasma. 


El paisaje también parecía fantasmal, el mar, siempre espejo del cielo, parecía teñido de fuego en un pozo de oscuridad. Y el buque fantasma iba cruzando la línea horizontal como si flotara en el aire.


Las pinceladas oxidadas iban extendiéndose en contraste con las luces y nubes del horizonte esculpiéndose como montañas, el aire empezaba a brillar con pinceladas doradas.


Pero el mar seguía oscuro como la noche con ese buque fantasma que seguía cruzando el horizonte.

Forzando el objetivo de la cámara miro el buque que parece sostenerse por dos columnas en la base, como dos buques unidos destinados a cruzar el mar peregrino, como el judío errante  que sólo puede redimirse por el amor de una mujer leal, cruzando el mar con todas las tempestades en el buque de un capitán maldito que navega siempre blasfemando. Así lo mostró Heinrich Heine, uno de mis filósofos alemanes preferidos, en su sátira Las memorias del señor Schnabelewopski, publicado en 1934, obra en la que Wagner se inspiró para componer su ópera romántica El buque fantasma.


Observando los dos buques en uno pensaba en los dos mundos en uno, pensaba en las coincidencias. Wagner pensó en la obra de Heinrich Heine tras una largo viaje en barco con su esposa embarazada, huyendo de las deudas. Fue tan larga y tempestuosa la travesía que su mujer perdió a la criatura, y ahí empezó la obra de Wagner recordando la obra de Heine y el holandés errante redimiéndose al amor.


Pensaba en la sensibilidad del hombre y las grandes obras literarias, musicales, pictóricas... ¿Dónde están? Pensaba en esa capacidad del hombre para crear y dar forma a su sensibilidad humana, a su necesidad de amor, su respeto hacia el amor. Su bondad, sin maldecir ni renegar. ¿Dónde está? Parece que actualmente sólo sabe fabricar y usar armas, olvidando el don divino y natural de la creación, de la belleza y del amor.

El mundo necesita amor, lo está gritando y parece que no queremos escucharlo. Los seres humanos necesitamos amor, es nuestra única condición y única salvación, para no seguir como un ser errante cruzando un mar de tempestades en un buque fantasma flotando en el aire bajo un cielo amenazador.
El respeto y el amor es nuestra única redención.



© EVA HUARTE 2015
  Texto y fotos


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