jueves, 15 de octubre de 2015

La elegancia del Planeta


La belleza es elegancia, la elegancia belleza, no puedo pensar más observando los movimientos de formas y luces que provoca el Sol al despertar entre nubes. El planeta Tierra girando y buscando su Sol, su estrella principal. El Sol queriendo asomarse y haciéndose rogar. Las nubes jugando a ver quién puede más... El mar se presta a hacer de epejo de sus juegos. Y me siento como un microbio con el privilegiado regalo de poder observarlo todo, contemplarlo, admirarlo, sentirlo, pensarlo.


Hoy pensaba mientras fotografiaba que sólo pondría unas fotos en el bloc, sin palabras, sin escribir nada. Lo primero que he pensado al despertar, tras intentar recordar mis sueños de los que guardo sólo unas imágenes elegantes, es que hoy se celebra Santa Teresa, festivo en Ávila, dice el dietario de mesa, y añade, Año nuevo islámico (año 1437, previsión). (¿Previsión?) Y me encomiendo a Santa Teresa recordando algunos de sus poemas, algunas de sus palabras:


Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.


Recuerdo cuando nos hacían recitar de memoria sus poemas en el colegio, siendo muy niña, recuerdo leerla y releerla con mi familia, mis amistades, incluso con el recientemente fallecido empresario, burlado y desprestiagiado por el poder y el pueblo, José María Ruiz-Mateos. Recuerdo incluso a la escritora Carmen Posadas recitar las primeras palabras cuando recogió el Premio Planeta hace años. Recuerdo lo que me comentaba Ruiz-Mateos sobre Carmen Posadas, los manuscritos de ella que R-M me entregó para que le dijera qué me parecía, comentando su íntima relación con ella antes de presentarle al que sería su marido y gobernador del Banco de España, Mariano Rubio. Eran aquellos años de riqueza y libertad aparente, cuando se le dio al pueblo el reconocimiento subiendo al representante del Partido Socialista Obrero Español, Felipe González, como presidente del gobierno, aconsejando a todo el pueblo, hasta al más humilde, que pidieran créditos a los Bancos, que hipotecaran sus vidas la de sus hijos y nietos, que nada importaba, que se había terminado la injusticia y la pobreza, la desigualdad de clases, y que nadie, nunca más, volvería a pasar hambre... Como Escarlata O'Hara en la película Lo que el viento se llevó.


Iba pensando en la gran mentira seguida de tantas mentiras haciendo creer a la sociedad que todo era, es, verdad... La mentira sólo se alimenta de más mentiras y así la gran mentira tiene aspecto de verdad, de realidad... Y así van pasando los años, todo pasa y todo queda, como escribió el poeta Antonio Machado. Iba pensando todo esto mientras contemplaba el horizonte y sus colores con esos movimientos tan elegantes y penetrantes, esas luces perfectas, ni oscuras ni deslumbrantes.


Sí, esto es Dios, pensaba, esta es la verdad y realidad, la humildad de la verdad que sólo se mantiene por sí misma, teniendo que librarse del peso de la gran mentira sujeta y envuelta en más mentiras...
Eso defendía Santa Teresa, la humildad de la verdad, su fuerza sin necesitar defensa, su fuerza por sí misma.


Y pensaba que hoy, 15-10-15, elegante fecha, se celebrará de nuevo la entrega del Premio Planeta aquí en Barcelona, el premio literario más importante por su elevado premio metálico, más que por su elevada calidad literaria, dicen muchos hace años... Lo dije también en mis crónicas en distintos diarios y revistas cuando a mediados de los años ochenta asistí al evento de entrega de los premios.
Guardo muchos recuerdos, objetos, personas, palabras...

Y he sido incapaz de poner las fotos sin escribir nada, pensando que todo pasa, como ese barco cruzando el horizonte con las primeras luces entre nubes, como rayos salidos de la mano de Dios... Con tanta elegancia...
Y he sido incapaz de escribir sin alterar la belleza y elegancia del despertar, horrorizada quizá por el mundo que llamamos real, por tantas mentiras y calumnias que inducen a la locura, por tanta falta de belleza, por tanta falta de elegancia.
Y esta es, para mí, la verdadera belleza del Planeta Tierra, la elegancia del Planeta, sin palabras.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015





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