sábado, 17 de octubre de 2015

Amanecer sábado 17 de octubre de 2015


Hay veces que no sé qué título poner de tanto respeto que me infunde el momento vivido, el momento divino, la mirada del Sol al amanecer, como la mirada de Dios, como el ojo de Dios, o como escribió Isak Dinesen en sus memorias Lejos de África; La visión del mundo a través de los ojos de Dios. Y entonces me parece comprenderlo todo, me parece que no hay nada que comprender, está ahí, simplemente, majestuosamente. Y tenemos el privilegio de contemplarlo y de sentirlo.


Es cuando comprendo también que el Divino Dalí, como se autonombraba el genial artista, dijera que; La perfección no existe. Hace dos días contemplé un amanecer que pensaba era difícil superar en belleza luces y formas. Y el de hoy sábado 17 de octubre de 2015 lo ha superado, pensando que no hay un amanecer igual a otro, que ninguno es comparable, todos parecen insuperables y todos son superables. Las primeras luces las he visto a través de la ventana, sentada ya en mi escritorio, hoy no quería hacer nada más que leer y escribir, pasear por la playa. Pero inevitablemente me he levantado, he cogido la cámara y he disparado, por retener ese bello momento y pensando que duraría un momento. Una foto a la izquierda de la farola, otra a la derecha y otras con la farola que a veces molesta, pero, como hoy, cuando el Sol sigue acortando su ruta saliendo ahora sobre esas plantas de plumas o plumones, puede marcar la diferencia de luces y formas, dándole quizá más encanto.


Sentada de nuevo en el escritorio, dispuesta a editar una fotografía y publicarla en Facebook para saludar veo que las luces y colores aumentan con rayos preciosos de oro. Entonces sí he salido a la terraza y allí estaba, espléndido, quedándome sin palabras por dentro, sólo sintiendo y fotografiando. Cielo Sol y mar me lo ponían fácil. Simplemente era un regalo de sábado. He querido pensar así. Pero había algo más, era demasiado bello para quedarme mucho rato callada. Pensaba en silencio cómo lo contemplaría el pescador en esa pequeña barca, imaginando su mirada extasiada como la mía.


El Sol seguía ascendiendo entre nubes dejando distintos rayos, luces y formas, a veces me ha parecido un pavo real con sus ocelos irisados, ese animal que representa a la Diosa Hera, esposa de Zeus, el Dios de todos los cielos. Y finalmente en mi mente han aparecido de nuevo las palabras más simples y sagradas que aparecen en momentos tan sublimes. Eso es Dios. Eso es la verdad.


Pensaba que ya había fotografiado lo mejor y he vuelto a sentarme en mi escritorio descubriendo de nuevo más luces y rayos recortando las plumas abiertas de esas plantas conocidas como Plumones de la Pamba (Cortaderia selloana) que me recuerdan las plumas con ojos de los pavos reales, mientras se va creando alarma en distintos puntos de la península por la invasión de estas plantas, se dice también que, sin saber el motivo, los pavos reales cada vez tienen menos ocelos, ojos en sus plumas.


He vuelto a salir deslumbrada a la terraza y ahí estaba, el ojo de dios... el que todo lo ve y todo lo ilumina.


He pensado de nuevo que no diría nada, mirando en silencio la luz en el horizonte y ese diminuto velero, la barca de pesca...


y un gran barco apareciendo tras los árboles siguiendo la fina línea del horizonte, imaginando que todos, velero, barca y transatlántico, comulgábamos con el mismo silencio y respeto en el mismo momento, en la misma visión.


La visión del mundo a través de los ojos de Dios. 

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015


4 comentarios:

  1. No sólo con tus hermosas fotografías y palabras nos regalas amaneceres sino que nos los haces vivir. Qué hermoso post.

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    1. Esa es la intención, revivir momentos magníficos que nos regala la vida y la naturaleza por sí misma. Me alegra si lo consigo, aunque sea incapaz de poner las imágenes sin palabras para que cada cual se las invente según lo que siente. Gracias por tus palabras, Francisca. Y feliz domingo*

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  2. Que sencilla es la vida cuando vives el momento presente. Ante un amanecer tan bello el resto queda relegado a pura anecdota. Que afortunada eres de poder admirar este paisaje cada dia. Un abrazo Eva.

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    1. Verdad que es una fortuna poder contemplar cada día el amanecer sobre el mar, es el aliciente que a todos nos da la vida, día a día. Supongo que hay personas que quieren otras fortunas. La nuestra es esta, como indica tu nombre, Sol :) Un fuerte abrazo*

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