lunes, 8 de junio de 2015

Halo Solar desde el mar


Siguen los días de cristal azul, con un mar pintado y cristalino como pocas veces vemos en esta zona.
Hoy lunes ha despertado el día igual de limpio y azul, el Sol quemaba, ni una pizca de aire, pero a mediodía han aparecido enormes nubes por la zona Norte que se acercaban rápidament hacia el mar.
Y siendo lunes, mi día preferido para ir a la playa en esta época, sin la marabunta de los fines de semana y con el día nublado y el mar pintado, al atardecer he ido dispuesta a darme un baño sabiendo que la playa estaría desierta. Pero como vemos en la fotografía, ya empiezan a aparecer restos de incivilización, personas sin escrúpulos que dejan sus residuos en la arena... año tras año, sin remedio.


Pero el agua seguía limpia y tranquila, un poco más ondulada que días atrás, como si anunciara junto con las nubes y la Luna menguante un cambio de tiempo. Y el Sol bajando tras la colina dejaba caer sus últimos rayos en la orilla del mar.


Y mientras me bañaba descubro desde el agua un tímido halo Solar... He salido del mar y he vuelto a entrar para fotografiarlo tal como lo contemplaba, maravillada, sonriendo al privilegio individual.
Al salir ha venido una vecina paseando con sus perros, dos pescadores con sus cañas, maravillados del momento y el paisaje desierto, las luces, El Sol y su discreto halo, no tan grande y espectacular como el que fotografié un amanecer primaveral el pasado año: (Ver aquí:  http://ehuarte.blogspot.com.es/2014/04/halo-solar.html )


Allí los he dejado y he subido a la colina para ver cómo se esconde el Sol justo entre las dos cimas, ya casi en su cenit. Y no puedo evitar compartirlo todo, me parece todo demasiado precioso para disfrutarlo sola pensando siempre en lo que se pierden las personas en la ciudad. Hay pocas personas que miren tanto el cielo como tú. Me decía mi vecina en la playa. Son privilegios de la edad. Le digo sonriendo. No, hay muchas personas de tu edad que viven estresadas mirando siempre el suelo sin levantar la cabeza al cielo...

Entonces me siento aún más privilegiada. Y como decía Elizabeth von Arnim; No quiero sentirme egoísta disfrutando sola tanta belleza, necesito compartirla. 

Hoy día es más fácil, se puede compartir al momento. Algo bueno tienen las monstruosas máquinas.
Lástima que haya tantas personas que sigan ensuciando las playas...

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015

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