miércoles, 24 de junio de 2015

Bautismo al Sol cenital con cormoranes en el mar


Eran las 7'15 de hoy miércoles 24 de Junio de 2015 y ya estaba en la playa. El Sol había salido a las 6'19h. como viene haciendo desde el día 21, cuando empezó este Solsticio de Verano. He despertado a la misma hora que el Sol pensando en subir a la colina para saludarlo en sus primeros rayos. Pero he decidido desayunar primero y bañarme en el mar como en el metafórico bautismo de San Juan Bautista.
La playa olía a hogueras nocturnas, algunas todavía en brasas a lo largo de la playa. Un grupo de personas dormitaban entre sacos y toallas, una joven familia africana desayunaba y jugaba con sus criaturas junto a sus tiendas de campaña en un rincón de la playa, el Sol seguía alzándose como un diamante sobre el horizonte mar iluminando la orilla...


Y el broche de oro me lo han dado estas tres preciosas figuras de cormoranes, fieles a su roca de todo el año. Ha sido mi primera sonrisa en este día estival cenital, sintiéndome afortunada bañándome en el mar junto a tres cormoranes. Al salir he empezado a fotografiarlos tal como los veía desde el agua, parecía que lo sabían estirando su cuello y estilizando sus figuras como una reverencia al Sol estival, regalándome el despliegue de sus alas deslumbrantes surgiendo del Sol como el Ave Fénix...


Eso es, he pensado, ellos son mi metáfora, el vuelo del Ave Fénix resurgiendo de sus cenizas... Una vez más. He vuelto a entrar en el agua con los cormoranes que parecían invitarme a su baño, sintiéndome como una iniciada del Templo de Eleusis, celebrando la vida en el mar y el cenit Solar.

A las 8'45h. han empezado a llegar seres civilizados cargados con bolsas de plástico y sombrillas... ausentes de las ceremonias íntimas que se acababan de celebrar entre el mar, el Sol, los cormoranes y esta cansada y solitaria humana que ha imaginado por un momento ser una privilegiada iniciada, bañándose en el mar con los primeros rayos cenitales y tres preciosos cormoranes.

Creo que es una bonita manera de iniciar el Solsticio Estival.
Y una vez más, he dado las gracias, al cielo, a la vida y al mar, que todo lo cura con su Sal.

Texto y fotos 

© EVA HUARTE 2015

martes, 16 de junio de 2015

Jades, cobaltos y diamantes


En invierno es distinto, pero ahora, con estas temperaturas tan agradables de los últimos días de Primavera, con el Sol acercándose a su cenit, despertar en un día con nubes plomizas de distintas tonalidades, el mar reflejado entre jades y cobaltos con líneas de diamantes por algún rayo Solar infiltrándose entre las nubes, es como abrir un cofre de piedras preciosas escondido durante siglos.


Y no exagero, toda palabra es poca, abres los ojos fijos al mar sin poder parpadear viendo las luces y colores cambiantes, deslumbrantes, plomizos, azules, verdes y diamantes.


Hasta la barca de pesca parecía querer conjuntar con el paisaje en azul cobalto y lapislázuli.


A veces era una línea brillante en el horizonte, a veces varias líneas y a veces una lluvia de diamantes en contraste con el cielo cobalto y las esmeraldas de los árboles. Esta preciosa conjunción de colores indiscutibles y exclusivos del Mediterráneo.


La mar Mediterrània, la metafísica mediterránea, que me traslada en el tiempo como un pequeño velero navegando entre diamantes.

El viento de mar era un poco más fresco que otros días. Hoy es Luna nueva y se esperan y desean lluvias y tormentas, todo está muy seco. Pero ya sabemos que no sabemos nada de la vida y su manera de hacer. Esto me fascina, su infinita capacidad de sorpresa.  En días como hoy, me sorprende como a una niña que nunca ha visto el mar. Y entiendo la imaginación abierta de culturas mediterráneas y sus mitologías, entiendo que buscaran la eternidad, por seguir sorprendiéndote con el mar y sus cielos, con sus preciosos cofres abiertos de jades, cobaltos y diamantes.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015

lunes, 8 de junio de 2015

Halo Solar desde el mar


Siguen los días de cristal azul, con un mar pintado y cristalino como pocas veces vemos en esta zona.
Hoy lunes ha despertado el día igual de limpio y azul, el Sol quemaba, ni una pizca de aire, pero a mediodía han aparecido enormes nubes por la zona Norte que se acercaban rápidament hacia el mar.
Y siendo lunes, mi día preferido para ir a la playa en esta época, sin la marabunta de los fines de semana y con el día nublado y el mar pintado, al atardecer he ido dispuesta a darme un baño sabiendo que la playa estaría desierta. Pero como vemos en la fotografía, ya empiezan a aparecer restos de incivilización, personas sin escrúpulos que dejan sus residuos en la arena... año tras año, sin remedio.


Pero el agua seguía limpia y tranquila, un poco más ondulada que días atrás, como si anunciara junto con las nubes y la Luna menguante un cambio de tiempo. Y el Sol bajando tras la colina dejaba caer sus últimos rayos en la orilla del mar.


Y mientras me bañaba descubro desde el agua un tímido halo Solar... He salido del mar y he vuelto a entrar para fotografiarlo tal como lo contemplaba, maravillada, sonriendo al privilegio individual.
Al salir ha venido una vecina paseando con sus perros, dos pescadores con sus cañas, maravillados del momento y el paisaje desierto, las luces, El Sol y su discreto halo, no tan grande y espectacular como el que fotografié un amanecer primaveral el pasado año: (Ver aquí:  http://ehuarte.blogspot.com.es/2014/04/halo-solar.html )


Allí los he dejado y he subido a la colina para ver cómo se esconde el Sol justo entre las dos cimas, ya casi en su cenit. Y no puedo evitar compartirlo todo, me parece todo demasiado precioso para disfrutarlo sola pensando siempre en lo que se pierden las personas en la ciudad. Hay pocas personas que miren tanto el cielo como tú. Me decía mi vecina en la playa. Son privilegios de la edad. Le digo sonriendo. No, hay muchas personas de tu edad que viven estresadas mirando siempre el suelo sin levantar la cabeza al cielo...

Entonces me siento aún más privilegiada. Y como decía Elizabeth von Arnim; No quiero sentirme egoísta disfrutando sola tanta belleza, necesito compartirla. 

Hoy día es más fácil, se puede compartir al momento. Algo bueno tienen las monstruosas máquinas.
Lástima que haya tantas personas que sigan ensuciando las playas...

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015

jueves, 4 de junio de 2015

Espejos y mosaicos del Mediterráneo


Recuerdo de niña cómo me repetían, año tras año, la frase: Hay tres jueves al año que brillan más que el Sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la Ascensión. Aunque cambiaría el final por el Día de la Asunción, que se celebra el 15 de Agosto, pero no suele caer en jueves, y es cuando las frutas explotan y sangran de tanto Sol.


Hoy es uno de esos tres jueves, Corpus Christi, que como suele ocurrir en el mundo moderno pasó a celebrarse en domingo desde el año 1990, ya en tiempos de altas tecnologías. Recuerdo, sí, siendo niña, que en Jueves Santo el Sol brillaba y brillaba la Luna, celebrándose la primera Luna llena de la Primavera, fiesta ancestral desde remotas culturas. Pero el cristianismo siempre sufridor y patético lo conmemora con latigazos y etc... convirtiendo la fiesta primaveral en un Vía Crucis.


El siguiente jueves, tal jueves como hoy, se celebra la aproximación del Sol hacia su cenit, que será del 21 al 25 de junio, con la llegada del Solsticio Estival, que el cristianismo celebra como Bautismo y Fiesta de San Juan. Pero esta es otra fiesta de la que ya he escrito otras veces y volveré a escribir en su día, quizá. Hoy celebramos este Sol tempranero y entusiasmado hasta el anochecer, las cortas horas nocturnas, y el Sol dador de vida que brilla limpio y transparente mirándose en su mar, formando mosaicos meditarráneos, espejos mediterráneos que levantan los ánimos... Como hoy.


Ha despertado un día limpo y azul, un mar pintado, pero las cosas mundanas programadas se me han girado, y, aceptando los cambios imprevistos, no he querido perderme el placer y necesidad de darme de nuevo un baño en mi Mediterráneo al volver a casa, viendo fascinada ese mar tan callado, limpio y transparente en azules y verdes, con mi sombra formando parte de esos preciosos mosaicos. Es una sombra generosa, redonda, me ha alegrado imaginarme así, y me ha recordado a la Lilith babilónica.


Y en esta sombra me he visto como el Coloso de Rodas o el Saturno de Goya devorando a sus hijos... Ya dicen que el Sol ilumina... Un lujo y divertimento para los nacidos en el Mediterráneo, de tanto mirarlo vivirlo y contemplarlo vives en la metafísica, más allá del horizonte mar.


A riesgo de perder mi pequeña cámara IXUS 50 Canon he ido caminando mar adentro, y habría continuado de tan peinada y relajada que estaba la mar viendo a pequeños peces nadando felizmente.


Pocas veces en esta zona está la mar tan limpia y transparente, tan callada... incluso lo estaban las pocas personas que tomaban el Sol en la arena y sólo algunas se bañaban, conscientes del privilegio.
Este jueves de Corpus Christi ha hecho honor a la celebración de esa Hostia redonda que se eleva arriba y abajo a izquierda y a derecha, representando el movimiento del Sol de todo el año hacia su cenit, coincidiendo con la última Luna llena de Primavera, que estas noches luce también con todo su esplendor. Fiestas de la naturaleza que el cristianismo no pudo evitar y siguen coincidiendo con el calendario Lunar.

Ya os enseñaré fotos de la Luna generosa mañana, hoy quiero volver a fotografiarla con los cielos tan nítidos que tenemos, con un brillante Venus y otros planetas. Son días y noches fascinantes, cuando la gente empieza a salir de sus casas antes de la llegada de la marabunta del verano...
Me siento privilegiada formando parte de estos espejos y mosaicos del Mediterráneo. Y siempre doy las gracias.

Texto y fotos 

© EVA HUARTE 2015