domingo, 10 de mayo de 2015

Mi paisaje preferido y el pequeño príncipe


Un sábado íntimo y nítido, un atardecer limpio, una puesta de Sol nítida en mi paisaje preferido, donde recuerdo siempre palabras de Antoine de Saint-Exupéry en El Petit Príncep, en su pequeño gran mundo infantil, sencillo y sublime, como metáfora del complicado mundo de los mayores:

"El quinto planeta era muy curioso. Era el más pequeño de todos. Sólo cabía una farola y un farolero. El pequeño príncipe no terminaba de explicarse de qué podían servir en un lugar perdido en el cielo, en un planeta sin ninguna casa, sin ninguna ciudad, un farol y un farolero. De todas formas se dijo:

- Puede ser que este hombre esté un poco trastornado. Sea como sea, está menos loco que el rey, que el vanidoso, que el hombre de negocios y el ebrio. Al menos, su trabajo tiene un sentido. Cuando enciende su farol es como si hiciera nacer una estrella más o una flor. Cuando lo apaga es como si hiciera dormir a la estrella o a la flor. Es una ocupación muy bonita. Y realmente útil, porque es bonita.
Al llegar al planeta saludó respectuosamente al farolero:
- ¡Hola, buenos días! ¿Por qué has apagado la farola?
- Porque es la consigna -respondió el hombre- ¡Buenos días!
- ¿Qué es la consigna?
- Apagar la luz. Buenas noches.
Y la volvió a encender.
- ¿Por qué la has vuelto a encender?
- Es la consigna -respondió el hombre.
- No entiendo nada -dijo el pequeño príncipe.
- No hay nada que entender -dijo el hombre- La consigna es la consigna. Buenos días.
Apagó la luz.
Después se limpió la frente con un pañuelo de cuadros rojos.
- Es terrible el oficio que hago aquí. Antes era razonable. Por la mañana apagaba y por la noche encendía. Tenía todo el día para reposar y toda la noche para dormir...
- Y después ¿te cambiaron la consigna?
- La consigna no ha cambiado. Este es mi drama. El planeta se ha empequeñecido cada vez más y la consigna no ha cambiado".


Este es el problema, pensé mientras contemplaba la nítida puesta de Sol de ayer sábado 9 de mayo, que la humanidad se ha triplicado, quedando así el planeta Tierra más pequeño, y la consigna no ha cambiado, el sistema no ha cambiado. Ya no tiene sentido encender o apagar la farola a la misma hora, todo se ha acelerado, no hay tiempo para descansar ni para disfrutar del paisaje, ni del día ni de la noche. Y al llegar a casa releí de nuevo el librito de Exupéry, uno de los más leídos en el mundo, siempre descubres alguna nueva metáfora; la urgencia de dibujar un baobab porque es más fácil que dibujar un árbol grande, el contador de estrellas que pretende poseerlas, el rey que no quiere dar órdenes locas porque sus súbditos no lo obedecerían...

Metáforas de metáforas, la pequeña biblia infantil.

"¡Ah! Pequeño príncipe, así, poco a poco, he comprendido tu vidita añoradiza. Durante mucho tiempo tu única distracción era la dulzura de las puestas de Sol. Conocí este nuevo detalle el cuarto día, por la mañana, cuando me dijiste:
-Me gustan mucho las puestas de Sol. Vamos a ver una...
-Tenemos que esperar...
-¿Esperar qué?
-Que el Sol se ponga."

Aunque en las fotografías aparezca el Sol, el Sol ya se había escondido tras la cima de la montaña, era un reflejo de sí mismo. Como el mundo de ahora mismo, reflejo de un viejo sistema que ya no ilumina, ya no nos guía, sólo deja ver sus reflejos llamando la atención para que lo sujetemos... Mientras los mayores gritan en calles y plazas llenas de gente, me refugio en mi pequeño gran mundo, contemplando las puestas de Sol...

"-Un día vi ponerse el Sol ¡cuarenta y tres veces!
Y al cabo de un rato añadías:
-Es que cuando se está muy triste, agrada ver las puestas de Sol...
-Entonces, ¿el día de las cuarenta y tres veces estabas muy triste?
Pero el pequeño príncipe no respondió".


Recuerdo las veces que leía este librito abrazada a mi hijo siendo niño, a mi pequeño príncipe...
Este es mi paisaje preferido.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015

(textos del libro El Petit Príncep, de Antoine de Saint-Exupéry, con traducción personal del catalán al castellano)

No hay comentarios:

Publicar un comentario