viernes, 8 de mayo de 2015

Atardecer de mayo, como un volcán


Voy poniendo las fotografías por orden, paso a paso, del precioso atardecer de ayer jueves 7 de mayo. Durante el día volvieron a aparecer las estelas químicas Chemtrails, de las que llevo hablando y fotografiando hace años y publicando en este blog: http://ehuarte.blogspot.com.es/2012/10/chemtrails-nubes-artificiales-lluvia.html Sabido es que no me gustan nada, pero cuando lo permiten, -ya que muchas veces tapan el cielo completamente- dan juego para hacer buenas fotografías.


Ayer vi que se mezclaban nubes naturales con artificiales y subí con la cámara a la colina, donde hay una buena perspectiva para ver cómo se pone el Sol, cada vez más hacia Noroeste en busca de su cenit, que logrará dentro de un mes y medio con la llegada del solsticio estival.


Contemplé paso a paso el cambio de luces y colores.


Como un manto que separaba dos cielos de día y de noche.


Como un volcán en la cima de una montaña sagrada.


Con pinceladas dalinianas y un avión que entró por la esquina de arriba a la derecha al momento de disparar. Puse esta fotografía en Facebook al momento, pero pensé que es una lástima que queden dormidas tantas fotografías en el ordenador.


En momentos tan espectaculares que la naturaleza nos da, me gustaría que se parara el mundo entero y animales y personas nos detuviéramos sólo para contemplar el cielo, sentir, pensar, soñar...
Las máquinas han acelerado excesivamente el ritmo natural, el tic tac del corazón que nunca debemos dejar de escuchar, la música con la que se creó el mundo y nos hace vivir y soñar, sintiéndolo a veces como un volcán. Es tan necesario caminar como detenerse, respirar, contemplar, sentir que formamos parte del entorno que nos envuelve en un tic tac universal. Lejos de lo que sabes que sucede en el mundo entero, lejos del mundo confuso en el que despertamos día a día entrando rápido en las máquinas para ver qué sucede en un mundo virtual, reflejo del natural... Pero cada día se habla más de políticas como si no hubiera nada más, de desgracias naturales y artificiales, perdiéndonos éstos momentos, olvidando quizá que existen. Olvidando la belleza de la vida, el Arte de la Vida.

Por eso creo que vale la pena seguir dando lo que me mueve y estimula, lo que me da vida, con la pretensión de dar vida, la vida que nunca puede ser aburrida, con nubes naturales o artificiales, con formas y colores juntándose en el horizonte, como la unión de dos cielos, como un volcán universal.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015

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