domingo, 31 de mayo de 2015

Revista y documental Ajoblanco y Los '70 a destajo


En la parte alta de Barcelona, Bonanova, caminando entre árboles y palmeras de avenidas casi vacías de coches y transeúntes, subí a un autobús casi vacío también, donde un joven turista con mochila me preguntaba si conocía algún hotel donde dormir, ya que llevaba todo el día buscando y los hoteles estaban llenos y eran muy caros. Le pregunté extrañada porqué estaban llenos y contestó casi indignado; ¡Fútbol! Final Copa Rey... Nos reímos, siendo yo de Barcelona sabía menos que el joven y agotado turista con mochila.


Ya en Plaça Catalunya vi furgonetas policiales y a sus agentes pidiendo identidades a un grupo de turistas y camisetas andantes a rayas rojas y blancas. Seguí caminando hacia las Rambles con la sensación de entrar en el túnel del tiempo y acudir a mi cita con Pepe Ribas como a una cita clandestina. Serpenteando entre pequeñas calles y plazas llegué al CCCB, Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, donde se presentaba el documental  Ajoblanco, crónica en rojo y negro, que se proyectó anteayer viernes 29 de Mayo de 2015 dentro del ciclo DocsBarcelona.
 http://www.docsbarcelona.com/es/doc/ajoblanco-cronica-en-rojo-y-negro/

Valentín Roma (comisario) Pepe Ribas micro en mano, fundador de la revista Ajoblanco, David Fernández de Castro, director del documental y la directora de DocsBarcelona

Y tras el saludo y una sencilla presentación empezó el documental producido por Lastor Media ('10.000KM'), magníficamente dirigido por David Fernández de Castro, empezando el doc con un travelling de la cámara mientras aparece caminando por calles nocturnas Pepe Ribas, explicando en voz en off cómo estando en París, en los primeros 70, empezó a engendrar la idea y necesidad de crear una revista contracultural. Aunque, como acierta en comentar en el documental el viajero escritor y fotógrafo Jordi Esteva, la contracultura era cultura. Y van apareciendo en pantalla imágenes de la época, en blanco y negro o en color, intercaladas con cortas entrevistas a amigos y colaboradores de la revista Ajoblanco; Félix de Azúa, Luis Racionero, Sisa, Quim Monzó...  explicando los problemas que tuvieron hasta poder dar a luz la revista y un poco después, cuando los poderosos y la censura empezaron a ver las ventas y la influencia que estaba provocando Ajoblanco entre los jóvenes, buscando tres pies al gato intentando prohibir su publicación por el logo tan parecido al de Coca-Cola. Cortaron la cola de Ajo y Co, y la revista continuó publicándose como una auténtica revolución. Todos los escritores o aficionados, todos, pasaron por Ajoblanco, comenta Pepe Ribas.


Siempre he dicho que en los controvertidos y revolucionarios años 70 hubo más música que literatura y en parte lo sigo pensando. Era la revolución social con las nuevas generaciones y la revolución de la música, incorporando la electricidad a los instrumentos provocando nuevos sonidos y estruendos. Y mientras el sistema franquista caía en picado con banqueros, industriales y grandes empresarios, (siempre sometidos a la moral católica y al poder de la Iglesia de Roma) obreros, constructores, oficinistas y estudiantes creaban su propia revolución, unos a través de la política y compromiso ideológico, otros a través del arte, música, poesía, otros, simplemente, daban la espalda al sistema...
 http://www.elcultural.com/noticias/arte/Ajoblanco-pica-de-nuevo/6322

Pero faltaban crónicas de lo que realmente estaba sucediendo en aquellos años 70 en universidades, en las calles, en puestos de trabajo y en esos hogares traumatizados por la guerra civil y la imposición de un generalísimo como líder bajo palio. Entonces era el documental NO-DO, en pastoso blanco y negro con voces agudas y metálicas, que informaba oficialmente imponiéndose en los cines antes de las películas y bajo censura, intentando mostrar una imagen de España feliz y 25 años de paz. Así cantaban los pastosos informativos.Y la publicación de una revista llamada Ajoblanco fue una referencia y guía para la mayoría de aquellas generaciones que consciente o inconscientemente estaban rompiendo con un sistema represivo y dictatorial, convencidos de estar cambiando el mundo. Entonces todos nos queríamos... -comenta el divertido poeta y cantante Sisa en el documental- Hasta que en la segunda legislatura en el 86 aparecieron los niños bonitos de la política, nos engancharon y se acabó... y todavía...


¿Qué ocurrió? ¿por qué el movimiento no continuó? Por dinero, contestó en público Pepe Ribas tras la proyección del documental en un pequeño coloquio con preguntas del público sin mucho tiempo para extenderse. Es una larga trayectoria y profundo estudio psicológico y social que merece y necesita mucha literatura, memoria histórica y sinceridad, como hizo el mismo Pepe Ribas en su libro Los '70 a destajo, que leí hace unos meses maravillada por la prodigiosa memoria de Pepe, las descripciones, reflexiones y ese desnudo integral que tanto se agradece en literatura y memorias.

Desde sus primeras páginas, relatando con toda precisión nuestra entonces vida cotidiana; Otras noches, al salir del estudio de la calle Consejo de Ciento, iba al drugstore del Paseo de Gracia, pintoresco centro comercial que no cerrraba hasta las cinco de la madrugada y donde acudía gente de cualquier condición. La excusa era el paquete de Ducados. Inquieto, subía los peldaños de una pequeña escalera que llevaba al altillo. En la úncia librería abierta a aquellas horas, un recinto sin tiempo, reinaban los sueños, y, oh, sorpresa, en un estante largo y bajo situado en la pared del fondo encontrabas los libros prohibidos, editados en México, Buenos Aires o Bogotá. Allí di con el aquel librito de la editorial Insurrexit que explicaba de manera clara y resumida el imaginario del Mayo francés. También compré El nacimiento de una contracultura de Theodor Roszak, editado por Salvador Pániker, donde descubrí un extracto de Howl, el alarido de Allen Ginsberg, un poema beat que aún hoy reverbera en mi mente; El libro del tabú, de Alan Watts, que me llevó a Krishnamurti, a las teorías esotéricas de Ouspensky y a la doctrina secreta de Madame Blavatsky; también encontré dos libros misteriosamente editados en Barcelona por Dima y Occitania. El primero, La nueva izquierda, me informó acerca de las corrientes de la nueva izquierda norteamericana que la CIA se estaba cargando. El segundo, L.S.D., S.T.P., ¿...Y?, describía la cultura del ácido lisérgico y la filosofía de su santón, Timothy Leary. 


Guardo con cariño aquellos libros conseguidos con esfuerzo y de forma espontánea y clandestina. Intercambiábamos libros y discos. Eran nuestras biblias, las biblias de algunos jóvenes locos por la libertad, por el saber, el arte, la belleza, la naturaleza, la literatura, eran nuestros códigos, (antes de aparecer el horrible código de barras), nos reconocíamos, convencidos de que estábamos cambiando el mundo. Y ahora que lo pienso, creo que sí que lo cambiamos... 


Al salir a la calle al anochecer miré al cielo para contemplar las estrellas y en su lugar vi otra estrella, La Caixa faja, la del capitalismo, el sistema que se impuso acusando a los jóvenes rebeldes de los 70 de ser unos locos drogadictos, intentado anularlos, imponiendo el dinero y las tecnologías como única y verdadera posibilidad de futuro, como única inteligencia... Esta es la respuesta al porqué no pudo continuar aquel movimiento donde todos nos queríamos, nos comprendíamos y ayudábamos, luchábamos y nos divertíamos, donde el dinero era lo de menos, haciendo resurgir otros valores...

Y en esta lucha continuamos muchos, viviendo o sobreviviendo, sin dejarnos someter, sin vendernos, siguiendo con nuestras claves y sueños, aunque la sociedad vaya despistada y decepcionada sin saber qué está pasando, con más líderes y políticos llamados multimedia, con discursos repetidos de valores democráticos, justicia, igualdad... Como dice el músico cantante y poeta de los 70, Pau Riba:
¿La democracia es el mejor de los sistemas? ¡Alto! ¿Por qué? ¿La democracia es el poder de las mayorías? ¡Mal vamos! Las mayorías son el nivel más bajo de la pirámide. Si tienes que hablar para convencer a 10.000 personas, buena parte serán analfabetos, otros, tontos. y como se tiene que entender todo lo que dices sólo podrás decir que dos y dos son cuatro. Este será el nivel de tu discurso. Lo que está pasando es que cada vez hay más competencia para decir que dos y dos son cuatro, y si se puede decir de manera más fácil, mejor. Lo que tenemos es una democracia representativa, pero ¿para qué queremos representantes? Esto es una comedia para entrar en la casta y tener la tarjeta negra del Banco. Y ¡has de ser la hostia para decir a la casta que no quieres la tarjeta!

A los nuevos líderes políticos les aconsejaría un poco de historia verdadera, que sepan un poco de dónde nacen, qué representan y el momento en el que estamos. Que lean Los '70 a destajo...
Aunque creo que no les interesa si no salen ellos. No recuerdo quién lo comentó en el documental de Ajoblanco: Entonces nadie era líder, no había este egocentrismo individualista, todos éramos iguales.
Y nosotros, supervivientes de los 70 a destajo, continuamos.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015

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