lunes, 27 de abril de 2015

Encantador Abril


Uno de los encantos que tiene el mes de Abril es que, en un mismo día, puede amanecer nublado, llover, aparecer el Sol, el arcoíris, volver a nublarse, volver a llover y regalarnos al final del día un crepúsculo de mil colores con nubes de formas encantadoras.


Así ha ocurrido hoy también, 27 de Abril, día de la Moreneta, como se conoce popularmente a la Mare de Déu de Montserrat, patrona de Catalunya, regalándonos estas nubes de colores y formas dalinianas al final del día con luces de plata, acero, azules, rosas y naranjas sobre el mar.


Y en el lado Noroeste, sobre las montañas, cúmulos, esas inmensas nubes aborregadas de color rojo y naranja  que inevitablemente suelen recordarnos a la escena de la película Lo que el viento se llevó, con su protagonista gritando al cielo: A Dios pongo por testigo que ¡jamás volveré a pasar hambre!


Era imposible captar en una sola imagen las formas, luces y colores alrededor del cielo crepuscular, minutos antes llovía, poco podía adivinar los momentos encantados que nos tenía reservados este 27 de Abril poco antes de anochecer. Me habría gustado estar en el punto más alto de la montaña para captar el cielo entero sobre tierra y mar.
Captar en una sola imagen, todos los encantos de Abril.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015



sábado, 25 de abril de 2015

Flores y poesías de Abril, para mí


Hoy me dedico el día, a mi madre y a mí, porque hace muchos abriles, un sábado como hoy 25 de abril, una bella mujer de ojos como la mar, sensible y valiente, generosa y divertida, me dio la vida. Ella me enseñó que, de bien nacida es ser agradecida, y así empiezo agradeciendo el día, abriendo un libro de poemas leyendo al poeta Alberto Caeiro, al azar:


A veces, en días de luz perfecta y exacta,
en que las cosas tienen cuanta realidad pueden tener,
me pregunto a mí mismo despacio
por qué siquiera atribuyo
belleza a las cosas.

¿Una flor tiene acaso belleza?
¿Tiene acaso belleza una fruta?
No: tienen color y forma
y tan sólo existencia.
La belleza es el nombre de algo que no existe,
que yo doy a las cosas a cambio del placer que me producen.
No significa nada.
Entonces, ¿por qué digo de las cosas: son bellas?

Sí, incluso a mí, que vivo sólo de vivir,
invisibles, vienen a hablarme las mentiras de los hombres ante las cosas,
ante las cosas que simplemente existen.

¡Qué difícil es ser consecuente y no ser sino lo visible!


No siempre soy igual en lo que digo y escribo.
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo al sol
que cuando pasa una nube
o cuando entra la noche
y las flores son color de sombra.
Mas quien mira bien ve que son las mismas flores.
Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo,
fíjense bien en mí:
si estaba vuelto a la derecha,
me ha vuelto ahora a la izquierda,
pero siempre soy yo, teniéndome en los mismos pies.
El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra
y a mis ojos y a mis oídos atentos
y a mi clara simplicidad del alma...

(Alberto Caeiro)


Así he empezado el día, pensando en vivirlo haciendo lo que me apetezca, y me apetece flores, poesía y música, sin decir nada a nadie, a mi aire.


Pero al encender el ordenador y entrar en Google he visto pastelitos con lucecitas y he pensado; Qué casualidad, ¿quién nació tal día como hoy igual que yo? Clico sobre el doodle de Google y leo: ¡Feliz cumpleaños, Eva! Y me ha hecho reír de sorpresa y alegría. Así he decidido compartirla, ¿qué más da? Ya no hay quien se escape de nada, todo se sabe y todo se comparte, se comparte la vida, entre la verdad y el artificio, entre lo real y virtual, y poco a poco lo vamos uniendo con nuestras emociones, sentimientos, pensamientos... en una sola vida. Hay que ser agradecida.

Y no me puede faltar la música, así que hoy me dedico esta preciosa Nina de miraguano escrita por David Sarsanedas, con Maria Rodés, Roger Mas y el genial poeta y músico amigo Pau Riba, Gràcies Pau*
 https://vimeo.com/64381691

Hoy regalo y me regalo flores y poemas, música y alegría, en agradecimiento a mi madre y a la vida.



© EVA HUARTE 2015


viernes, 24 de abril de 2015

El mar no tiene la culpa


Aunque procuro que me afecte lo menos posible todo lo que está ocurriendo en el mundo no puedo evitarlo, puedo evadirme, como tantas personas, intentando acogernos a la parte bella, a las cosas bellas que nos da la vida. Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿Hacia dónde va la humanidad, hacia dónde la vida y hacia dónde la Tierra? Este viejo planeta Tierra antiguamente llamado Agua.

Hoy he despertado a las 5'30h, cuando la noche se adormece y el día empieza a despertar en esta época primaveral. Los tonos azules enamoran con el encanto artificial de las farolas encendidas,


y las barcas de pesca que salen y entran de puerto siguiendo su ruta por el mar como un pequeño ejército hacia la luz solar. Barcas modestas.


Muy distintas de las grandes embarcaciones y ferrys que se cruzan diariamente en la línea del horizonte, de día y de noche, con sus luces de feria y fiesta. Y pienso en tantas cosas que ocurren en el mar y sabemos tanto como lo que ocurre en el Universo... casi todo por descubrir.

Entro en Internet y la primera noticia que leo es que la UE no se pone de acuerdo sobre las medidas a tomar para solucionar el grave problema humanitario; esos miles de seres humanos que están perdiendo la vida en el Mediterráneo intentando salvar sus vidas. La mar es la salida, la esperanza de vida para ellos y los suyos, sus familias, amigos, su país, su mundo sin más esperanza que un poco más allá, de donde van y vienen grandes barcos, grandes ferrys de recreo, grandes sociedades que van a sus países a extraer oro y diamantes de sus tierras... Como hicieron en el descubrimiento de América. Les llevamos armas sin cultura, imponemos una moral arrasando sus riquezas y los menospreciamos si intentan llegar hasta nuestra sociedad que presume de civilizada... Su esperanza.


Estos días estamos todos afectados, menos quienes pueden y deben solucionar la grave situación humana y social, de supervivencia para todos. El mar ha abierto un camino y ya no se cerrará, la diáspora continuará y el mar de recreo puede convertirse en un triste cementerio. Y éstos días, paseando por la playa, miraba cómo empiezan a montar los chiringuitos veraniegos, viendo que la mitad de los obreros son de origen africano, viendo ésta imagen como si realmente estuviera en África. Y pensaba cómo habrían llegado hasta aquí, si por mar, o intentando superar por tierra esa barrera cada vez más alta que construye el gobierno de España intentando evitar que superen la frontera. Mientras sus mujeres se quedan en la barrera con el mismo riesgo de vida y violadas por los mismos guardas, como denuncian continuamente algunas ONG y prensa oficial.


El mar estaba limpio y transparente, con alguna pequeña mota de espuma de tantos barcos que lo cruzan y los residuos que arrojan. Intenté bañarme sin pensar más que en la cantidad de buenos espíritus y almas inocentes que llevaba el mar, una mar adormecida, serena, como si hubiera bajado los párpados mostrando un respeto, limpia de culpa.



Y ayer, 23 de abril, festividad de Sant Jordi, Dia de la Rosa i el Llibre en Catalunya, día de fiesta primaveral y cultural que se extiende cada vez más internacionalmente, después de releer una parte de El Quijote de Cervantes y escuchar el discurso del escritor Juan Goytisolo al recoger el Premio Cervantes, denunciando la grave situación social en España y esas barreras fronterizas, volví a la playa con la intención de bañarme de nuevo en el mar. Pero ya no pude, el mar era totalmente distinto al mar del día anterior, arrastraba metros y metros de espuma gris antes de llegar a la orilla, formando una sucia y triste barrera imposible de cruzar si no es a riesgo de la salud... Metáforas, metáforas.


Y leo y escucho éstos días frases sucias, unos diciendo que vienen de fuera para quitarnos puestos de trabajo. Otros diciendo que los gobiernos deben controlar más el mar. Y otros maldiciendo el mar: Maldito Mediterráneo. He leído en las redes sociales virtuales estos días...

El mar, la mar... ¿Qué haríamos sin la mar? Del mar nació la vida, son tres cuartas partes del planeta. Por eso antiguamente se llamaba planeta Agua, no Tierra, de donde nace la vida, de donde salimos todos. Si el mar tiene la culpa, nosotros tenemos la culpa. El mar todo lo da, si le damos vida, nos dará vida, si le damos suciedad nos devolverá suciedad. Palabras sabias que de niña me enseñó un viejo pescador. La mar lo da todo y lo devuelve todo. El mar no tiene la culpa.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015





martes, 14 de abril de 2015

Primer baño de Abril en un día azul


Le ha costado despertar a esta Primavera tardía, y lo ha hecho desplegando todos sus encantos; los bosques alfombrados de flores, las abejas revoloteando alrededor libando los néctares del romero, tomillo, margaritas... El domingo, que empezaron a llegar los primeros bañistas a la playa, subí a la colina viéndolo todo de lejos. Y ayer lunes y hoy martes me he desquitado, he disfrutado de nuevo como una niña, ayer más tímida, el agua no estaba muy limpia, hacía viento. Pero hoy...


Hoy sí, la vida era azul, azul el día de Abril y azul la mar, el cielo, el aire.


Pocas veces está el mar tan transparente, tan tranquilo, la arena limpia y peinada, casi blanca, preparándose para recibir a visitantes durante unos meses. Y es ahora cuando disfruto, después de tantos paseos fríos. Al mojarme los pies el agua era una caricia sin impresionarte por su temperatura.


Entonces me he vuelto niña, he sonreído desnudándome lentamente, sabiendo que hoy sería mi primer baño en el agua limpia y transparente de azules y verdes, aguas pacíficas. Y entonces ocurre la magia, el milagro, todo lo malo desaparece, y te estiras sobre la arena caliente cerrando los ojos y todo es azul, los abres y todo es azul, con ese círculo Solar derramando diamantes sobre el mar.


Y desparece el invierno y su oscuridad, y das las gracias por ser Mediterrània, por haber nacido en la Mediterrània... Sin dejar de sonreír he vuelto caminando dejando la playa no tan solitaria, con más gente, más alegre, como si la vida despertara, y despierta en Abril, en este precioso Abril azul.

Al llegar a casa oigo y leo comentarios sobre una Cumbre Mediterránea, que si unos son malos y otros buenos, que si hay dinero o no hay dinero, que si hay que armarse hasta los dientes contra los armados hasta los dientes, que si los catalanes son malísimos pero no hay que dejarles ir... ¿Dinero, armas, Cumbre Mediterránea? Y pienso qué tiene qué ver una cosa con otra, unos con otros...

Sólo sé que no saben lo que se pierden, por no despertar en azul, bañarse en azul y vivir el mes de Abril en azul. En este precioso azul Mediterráneo. Esta es la cumbre, la cumbre de la luz azul Mediterrània.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015