viernes, 27 de marzo de 2015

Y no encuentro respuestas


Cielos dalinianos, necesitamos más imaginación y menos información.  
La perfección de los medios y la confusión de los fines parecen caracterizar a nuestra época. Decía Einstein. Estos días, como tantas personas, intento encontrar mensajes en escritos de personas sabias que vivieron tiempo antes, años, siglos, a ver si me dan una idea de hacia dónde vamos, hacia dónde va la humanidad. Llevo años preguntándomelo y encuentro toda clase de filosofías en escritos de distintas culturas y épocas. La conclusión, cuando necesito dármela al cerrar los libros, suele ser la misma, la teoría de Einstein, todo es relativo.


Y estos días, que intentaba evadirme de mil maneras para superar esta horrible fecha de finales de marzo, de días de amor y alegría, mezclados con el desgarrador dolor de la pérdida repentina del ser amado, se mezcla con el dolor y desazón por la terrible tragedia de la pérdida de vida de ciento cincuenta personas en un accidente de aviación en los Alpes franceses. Pienso en las víctimas que se han ido y en las que se quedan, en el impacto, en ese vacío tan frío que se te lleva, sin poder aceptar ni entender nada aquí en la Tierra. Y todo me recuerda, todo me hace revivir aún más la tragedia de hace dos años en los últimos días de marzo. Su llegada en el tren a primera hora de la mañana, nuestra alegría, sonrisas, besos y abrazos, nuestras conversaciones, nuestras noches, sueños, amaneceres... Nuestro último despertar juntos, su penúltimo despertar en este mundo.


Me recuerda la ausencia, la búsqueda, las dudas, el pánico, el peñasco, el barranco, el saber que su cuerpo está sin vida a pocos metros y no poder abrazarlo, como nos abrazábamos unas horas antes, sintiendo aún viva su voz, su olor... Luego los rechazos, rivalidades y vulgaridades de gentes que se llaman amigas, periodistas morbosos, manipuladores y oportunistas, personas sin ningún pudor ni respeto por sí mismas intentando protagonismo en lo que no saben ni han vivido. Se miente, se engaña, se dan patadas en la herida desgarrada... Y la herida no se cierra.

Me decían que son dos años para superarlo, se están cumpliendo los dos años y poco ha cambiado, la herida no se ha cerrado. El primer año es para aceptarlo y el segundo para sobrellevarlo, no superarlo, decían, la superación es relativa, puede haber engaño, evasiva, la necesidad de culpar a alguien, ya que no podemos culpar a la vida, se culpa al más vulnerable...

¿Hasta dónde puede llegar la mentira que se alimenta de más mentiras? ¿Para qué tantas tecnologías, tantos medios de comunicación inmediata que nos confunden sin saber qué es verdad o qué es mentira, qué es realidad o artificio? Decretaron tres días de luto, y ni tres días han respetado ese silencio necesario, sagrado.

Este año me habría gustado desconectar de las redes como hice el año pasado, intentar sobrellevarlo en intimidad, pero el drama sucedido no ha ayudado, te mueves entre dos tragedias, la tuya personal y la social o colectiva. Otras personas que han pasado por la misma experiencia dicen lo mismo; todo se revive más, pensando en tantas personas que están sufriendo lo mismo, y no las respetan...
Mirando al cielo daliniano he seguido recordando a Einstein: La única fuente del conocimiento es la experiencia. Es cuando me pregunto ¿hacia dónde vamos, de qué nos sirve la experiencia?..
Y no encuentro respuestas.


Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015



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