domingo, 22 de marzo de 2015

Primavera escondida


Ha sido un invierno tan frío y duro que muchas personas lo hemos vivido como si fuera más largo de lo normal, intentando adorar día a día algún pequeño rayo de Sol sorprendiéndonos entre las nubes. Esperábamos la primavera celebrándola antes de que realmente entrara el pasado viernes 20 de marzo a las 23'45, de noche, tras un eclipse de Sol parcial que la mayoría no pudimos fotografiar por las insistentes nieblas, lluvias y nubes. Intentamos animarnos diciendo que esta primavera empieza bien limpia, coincidiendo con la Luna nueva y eclipsando al Sol de invierno.


Ya hace dos días que ha empezado la primavera y las nubes siguen imponiéndose, aunque el frío no sea tan invernal, amanece mucho antes y anochece más tarde, y esas horas de luz que vamos ganando nos van animando para cuando llegue el momento de volver a sorprendernos con un despertar azul y un Sol brillante. ¿Será mañana? ¿Pasado? Cada día me lo pregunto y cada día aumenta un poco más mi paciencia, no puedo reprochar nada a la primavera, aunque la sienta unida a la tristeza desde hace dos primaveras. Hace dos años él me llamó al amanecer para desearme una ¡FELIÇ PRIMAVERA!
Fue su última primavera, sólo vivió diez días de esa primavera del año 2013. El 30 de marzo se fue para siempre.


Durante todo el mes vivo pendiente del día 30, deseando que pase, deseando saltarlo como quien salta un puente. Día a día revivo los últimos días, las últimas noches, las últimas lunas, los últimos paseos por la playa fotografiando las olas. Y día a día paseo por la playa, sin cámara, sin nada, con las manos en los bolsillos mirando el camino, las piedras, la arena, las huellas de las gaviotas, las mías, hasta llegar a la orilla contemplando las olas y sintiendo su fuerte bramar. Las olas, las gaviotas y esa voz mía en lo más profundo del alma que quiere salir y bramar con ellas fundiéndose en el mismo grito y desgarrado sonido.


Hoy sí he ido a la playa con la cámara, como hacíamos siempre, como hicimos aquellos últimos días de marzo y primeros de la última primavera, fotografiando las altas olas por vientos típicos de marzo.
He llegado hasta la orilla, contemplando el largo y ancho rizo de las olas y a un grupo de gaviotas bañándose y meciéndose, como si nada ocurriera, hasta que una ola ha roto fuertemente antes de llegar a la orilla y han volado soltando sus graznidos en dirección a Este, de donde el viento viene.


Y han vuelto a aposentarse en el mar de opalina... Y he pensado en sus fotos y en las mías, en sus últimas fotos de olas y aves, en su última foto de su última Luna...

Y he vuelto a casa de nuevo como esa ola solitaria llena de fuerza por dentro rompiendo jades en la orilla, mirando de nuevo mis pasos solitarios en la arena, dejando profundas huellas...
Como las huellas de nuestra última primavera... mi última primavera...
Sin poder gritar esa primavera escondida. 

 http://ehuarte.blogspot.com.es/2013/04/a-ti-paco-elvira-la-mirada-mas-dulce-de.html

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015


4 comentarios:

  1. Que desgarrado y lleno de amor. De dolor por la pérdida de amor por los momentos vividos juntos. De soledad, por el ser querido al que un golpe del destino separó de ti. Deja salir tu dolor, tu angustia, grazna como esas gaviotas al mundo que sepan que estas ahí, que no han podido contigo. Que el amor es eterno.

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    1. Gracias por tu bonito comentario, Carmen, tú sí que sabes, aunque no estoy segura de "que no han podido contigo", aún intento levantarme, día a día, dicen que son dos años, confiémos en la fuerza de esta nueva primavera. Un fuerte abrazo

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  2. Respuestas
    1. Gracias a ti, Ricard, abrazo correspondido.

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