viernes, 23 de enero de 2015

Un barco cargado de Sol


Unos días nublados, noches nubladas sin poder contemplar las estrellas, ni fotografiar el cometa Lovejoy desde el sábado, que pude fotografiarlo junto a las Pléyades. Y al fin, hoy viernes 23 de enero, he visto clarear la noche, con esos azules verdosos tan íntimos que ni quiero publicar las fotos. Es cuando estás más conectada contigo misma, cuando ves la vida de forma distinta, como si estuvieras más lejos del mundo que se mueve de forma desordenada durante el día, cuando los seres humanos actúan, actuamos, como si estuviéramos todos a punto de perder la vida, como si la vida viniera de un minuto, unas horas, unos días. Y en el cielo solo hay calma, desprendiendo luces y colores siempre distintos, siguiendo su ritmo. Con ese silencio que tanto nos habla.


Ha aparecido una franja rosada y dorada en el horizonte asomándose lentamente un disco de oro, y un barco se acercaba como si quisiera cargarlo y llevárselo.


Y lo ha conseguido.


Las barcas despiertas cruzan el mar lentamente como si estuvieran esperando el momento precioso y preciso del disco de oro sobre el horizonte. Y el barco cargado de Sol se convierte en su faro.


Unas barcas vienen y otras van, unas hacia el Este y otras hacia el Oeste. Pero todas parecen querer cruzar esa linterna de luz Solar.


Ni ganas de hablar, ni ganas de decir nada que no sea mirar y contemplar, y dejar que hablen las imágenes. Hay un tiempo para hablar y otro para callar.


Hace unos días me decía un amigo que no deje tanto tiempo los tinteros llenos, que luego la tinta se seca. Y eso siento, de tantas palabras acumuladas prefiero dejar que sigan su ruta por dentro, como esas barcas en un mar callado y sereno, sabiendo que antes o después llegarán a buen puerto. Sintiendo, al menos hoy, aunque haya sido una ilusión, que llega un barco cargado de Sol.
Las barcas siguen su ruta horizontal y el Sol su ruta ascendente.
Las noches se acortan y los días se alargan, despierta de nuevo la esperanza. 

Texto y fotos

© EVA HUARTE

2 comentarios:

  1. A través de tus fotografías vemos a la barca y al sol en movimiento y produce una gran alegría. La belleza perseguida. Gracias por compartirla con nosotros, Eva.

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    1. Hoy ha sido realmente bonito, Francisca, por sencillo, no he tenido que hacer ningún esfuerzo en nada, ni nervios, ni esperar, ni frío, nada. Miraba el transatlántico en el horizonte con la luz artificial cuando clareaba la noche, y sentada en mi escritorio pensaba, ¿coincidirá con la aparición del Sol o ya habrá pasado? Y sí, justo al momento, perfecto, con diez fotos he tenido bastante. Ha sido un regalo. Y la felicidad plena, ya sabes, es compartirla. Así que para ti van las gracias :)

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