jueves, 15 de enero de 2015

"Lovejoy" ¿Alegría y amor?

3 de enero 2015, Luna llena sobre Orión y la estela de un avión.

Anoche volví a verlo a simple vista, casi cada noche lo contemplo sabiendo ya su ruta, sabiendo de su precioso color verde. La brillante luz de Luna llena impedía distinguirlo las primeras noches, a pesar de los cielos tan limpios que estamos teniendo desde que ha empezado este año.

Esta es la ruta ascendente del cometa Lovejoy. Clicad para ampliar

Así despedimos el pasado año 2014 y entramos en este 2015, con el paso del precioso cometa C/2014 Q2 Lovejoy. Y así despedí el 2014 y he empezado el 2015, con un fuerte resfriado con fiebre alta. Mi único plan, para principio de año y Reyes, era pasar horas de observación subiendo a las colinas cercanas, intentando estar en los mejores cielos oscuros para fotografiar el precioso cometa Lovejoy. Pero la naturaleza siempre tiene la última palabra y tuve que quedarme cerrada en casa pasando la fiebre, mirando desde la ventana la preciosa constelación de Orión, por donde sabía que empezaba a verse la ruta ascendente del esperado Lovejoy, intentando distinguirlo. Y gracias a Joaquín Gómez Ábalos, una vez más, tuve una buena guía para orientarme sobre la ruta del cometa, que algunos expertos en astronomía y fotografía, como Ramón Naves, ya estaban fotografiando y dándonos imágenes magníficas de gran precisión. Con mi pequeño equipo fotográfico y mi poco dominio sabía que poco podría hacer, pero siempre es la aventura de descubrirlo, localizarlo y poder fotografiarlo

Mirando a la derecha de la estrella Rigel de Orión, descubrí desde mi ventana el cometa Lovejoy.
Así fue; La madrugada del 3 de enero no podía dormir por la fiebre y persistente tos, volví a levantarme contemplando a Orión a través de los cristales de la ventana, intuyendo que lo veía bajo la estrella Rigel, el pie derecho de la constelación de Orión. Ya tenía el trípode con la cámara preparada y abrí un momento la ventana para enfocar y disparar aunque no saliera nada, intuyendo que algo saldría. Y al ampliarlas en el ordenador lo vi claramente. Al día siguiente repetí la operación, sabiendo que el cometa estaría un poco más alto, envié algunas fotos a Joaquín Gómez y me lo confirmó. ¡Síi! Ahí estaba el cometa Lovejoy, débil, pero perfectamente distinguible por su color verde. Estaba contenta como una niña en la noche de Reyes, era la noche de Reyes realmente, la madrugada del día 5, y este fue mi regalo. El mejor regalo llegado directamente del cielo estrellado.


Y siempre amable, Joaquín Gómez Ábalos hizo un proceso y recorte para que se distinga más el cometa y su precioso color verde. Estaba tan contenta que a través del correo le comenté la coincidencia de que pase un cometa tan bonito con un nombre tan bonito justo en navidades, en las noches del cambio de año y de Reyes, igual que pasó un cometa hace veintiún siglos y magos y astrólogos, mujeres y hombres sabios, decían que era una buena nueva, un buen cambio de Era. Y le preguntaba a Joaquín ¿Imaginas que fuera una nueva buena para la humanidad? -Ojalá, dijo-.

Pero al día siguiente, día 7 por la mañana, saltó la noticia... De nuevo las armas, siempre las armas... La moral volvió a caer en picado y ya no tenía ganas de publicar nada, convaleciente aún y sin defensas. Las redes se llenaban con la terrorífica noticia y algunos nos preguntábamos porqué nos impresionaba más un número de víctimas cercanas que miles de víctimas cada día desde hace años en países más lejanos... Y así seguimos durante días con discusiones, depresiones e hipocresías.

10 de enero 2015. Sobre la línea de asteriscos se distingue el punto verde del cometa Lovejoy, a la izquierda las Híades en forma de V horizontal, y arriba el racimo de Pléyades
El día 10, más recuperada y más segura siguiendo el camino ascendente del cometa verde, subí de nuevo a la terraza al anochecer, sabiendo que la Luna llena ya salía más tarde y su luz no nos deslumbraría. El espectáculo era precioso, el cielo estaba limpísimo y mirando al Este, quedé fascinada viendo alineadas las constelaciones de Orión y Tauro, y, a pesar de la contaminación lumínica, volví a distinguir el cometa Lovejoy cerca de las Híades. Por un momento sonreí como una niña, y casi sin saber porqué, por un momento lloré, agradeciendo la fortuna de estar viva y poder contemplar tanta belleza desde la Tierra. Preguntándome qué estamos haciendo los humanos...

Se distingue por su color verde. (Clicad sobre la foto para ampliar)

El cielo parecía de cristal sin el reflejo de la Luna, se distinguía fácilmente el color verde del cometa, un precioso color verde esperanzador para un cometa de precioso nombre, Lovejoy, alegre amor, sería la traducción... Amor y alegría, eso sentía contemplando la noche plagada de estrellas.

Lovejoy junto a las Híades (sobre los dos asteriscos que he puesto)

Anteayer, martes 13 al anohecer, volví a contemplar las bellas constelaciones que nos acompañan las noches de invierno; el gigante Orión extendiendo su brazo con su arco y de nuevo el cometa Lovejoy siguiendo su ruta ascendente, ya cerca de las Híades de Tauro, en forma de V horizontal, y bajo el precioso racimo de las Pléyades.

Martes 13, 19'23h., Lovejoy (sobre los dos asteriscos) junto a las Híades de Tauro
Contemplando el precioso espectáculo de estrellas pensaba: ¿Cómo somos capaces de hacer lo que estamos haciendo en la Tierra..? ¿Acaso respondemos a una ley universal para autodestruirnos como una forma de regenerar el planeta..?  Contemplaba ese pequeño punto verde del cometa como si fuera ese pequeño punto azul que es nuestro planeta... Con mil preguntas sin respuesta...


Y al fin, ayer miércoles 14, nuestro amigo meteorólogo y gran fotógrafo Joaquín Gómez Ábalos nos hizo un precioso regalo a través de su página en Facebook, éstas preciosas imágenes del cometa C/2014 Q2 Lovejoy, con su preciosa cola como finísimas hebras de diamante.


Una preciosa cola serpenteante por el cielo que apenas vemos. Ya me gustaría saber captar imágenes así... Son horas y horas de estudio y práctica, gran profesionalidad y paciencia, buen equipo, además de saber leer el cielo y estar dispuestos a pasar horas de frío en lugares elevados sin contaminación. Copio el texto que adjuntó Joaquín en sus fotografías:  

Estas dos tomas son el resultado de esa caza, realizadas con un objetivo Zeiss Planar T* 50 mm f/1.7 y una Canon EOS 450D. Son 38 tomas apiladas de 2 min. cada una a f/2.8 e ISO 800, con la cámara sobre una montura de seguimiento. La primera de ellas es un recorte al 100% para que se aprecien bien las delicadas estructuras de la cola y la nitidez con la que el Zeiss las llega a captar. El efecto "Matrix" es producto del movimiento del cometa entre las estrellas a lo largo del proceso de captura.

Gracias, Joaquín.



Esta es la única forma de salir de la tristeza o depresión, la única forma de recuperar la alegría de vivir, hacer lo que te gusta, vivir para lo que quieres y a quienes quieres, enamorarte cada día de la belleza de la vida, de lo que nos regala el cielo, teniendo el privilegio de poder contemplarlo y a veces, incluso, intentar leerlo y cazarlo, como Orión el cazador, protector de la humanidad.

Ya dije que este año me cae bien, quizá por el número 15, el número de la niña bonita, como se dice en juegos y loterías, aunque no hayamos empezado con buen pie. Y me cae bien el cometa Lovejoy, con ese nombre de alegría y amor, como una premonición de ese año hippy o pacífico que muchos formulamos como deseo al comenzar el año... Desde tiempos remotos, sabios y astrólogos, hablaban de unos cometas de mala fortuna y otros de buena fortuna. Ya da igual qué será o no será, seguimos teniendo la fortuna de estar vivos y poder sentirnos agradecidos. Seguimos teniendo la fortuna y compromiso de cuidar nuestro pequeño planeta Tierra, nuestro pequeño punto azul, nuestra pequeña y gran humanidad, como decía nuestro querido y admirado Carl Sagan: Capaces de las peores barbaries y de las más bellas obras de arte.

Texto y fotos


© EVA HUARTE

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