sábado, 17 de enero de 2015

Éstos fríos azules de enero...


Vivo en shock, en la doctrina del shock, vivo en shock desde hace tiempo, antes, quizá, de que  existiera el mundo, antes, quizá, de que existiera la humanidad. Antes, quizá, de conocer la noche y las estrellas, el horizonte terrestre y marino, la metafísica de cielo tierra y mar. El más allá.

Vivo sin saber si vivo o sobrevivo, o quizá una voz interna me dice que a ratos estoy viva y a veces vivo muerta, o la muerte no es más que una continuidad de esta vida que no sabemos qué es. Ni si quiera sabemos si es... Ni nosotros, humanos terrestres, humanos marinos, humanos que aspiramos a los cielos más lejanos, día y noche, en continuo respiro y a veces suspiro. Día y noche sin fin buscando una finalidad, un no sé qué. Un quizá, algo más allá tiene que haber.
Sí, tiene que haber existido otro mundo antes que este. Muchos mundos antes que éstos... Quizá...
¿En qué mundo estamos ahora? ¿Cuál es la verdadera capa celeste?


Vivo sin vivir en mí, dijo el poeta y rugen por dentro todos los poetas del mundo.
Vivo más allá que más acá.
Más allá del cielo y del mar donde se besan.
Más acá sólo es tierra, tierra mojada quizá de lágrimas...
Y suspiros
Y columnas vertebradas por el peso del tiempo... Ese tiempo de la humanidad...

Sólo me quedan los paseos por la playa,
recordar tus besos y caricias
tus cálidos abrazos,
tus sonrisas.
Y esa mirada azul y verde de más acá y más allá.

Azul aquí,
en éstos fríos azules de enero.
Verde más allá,
donde creemos que quizá rugen las verdaderas esperanzas,
donde creemos que quizá allá se convierten en realidad.


Me he vestido de azul verde y blanco de invierno,
de azul Picasso y nube Magritte, con mi pincelada rosada.
Como esa nube, al llegar a casa,
que me ha gritado pidiendo que no permitiera que la noche se la llevara...
La noche del invierno,
de éstos fríos azules de invierno.


Llego a casa y enciendo el televisor.
Hablan de doctrinas de shock,
de guerras de shock,
de efectos psicológicos y emocionales, paralizantes,
para seguir actuando a sus anchas los poderosos psicopátas que sólo temen el más allá. Sin ver más acá. Sin ver éstos azules de invierno y éstas noches vertebradas de humanidad.


No, cielo azul, mar azul, no me gusta ahora este mundo en el que he quedado sola y quizá desamparada, quizá alocada, quizá atontada, quizá sólo vertebrada de humanidad.
No, cielo azul, mar azul, noches estrelladas.
Sólo amo la vida que me ofrece su belleza a través de las estrellas, a través de las noches calladas.
A través de éstos despertares de enero que parecen primavera con este Sol tuyo tan cálido y deseado.

Sólo amo la vida...
Y así lo amo todo.
Y ya no puedo amar nada más, ni más allá.
Siento que no se ama más acá.
Siento y quiero sentir, quizá, un despertar... No sé decirte cual.
Quizá sólo son noches y días azules de invierno.
De este invierno azul de despertar primaveral.

Y es que no sabes, vida, 
cuánto duele a veces la ilusión,
cuánto duele a veces la esperanza.
Cuánto duele a veces despertar.


Texto y fotos

© EVA HUARTE

7 comentarios:

  1. Cada día más bello lo que escribes, más de ti. Sólo añadir un pequeño matiz, no estás sola.

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    1. Muchas gracias, Cesar Sancho, a veces las voces salen solas como un abstracto poético, una voz que te dicta por dentro. Quizá por no gritar. Me alegra tu comentario. Gracias.

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  2. Que fotografías tan bellas, con ese hermoso paisaje fresco y muy hermosa la selección de poemas. Gracias por el regalo.

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    1. Gracias, Francisca. Y si me permites, me sorprende que digas "muy hermosa la selección de poemas". Podría decir que me enorgullece que digas ésto, ya que pones mis palabras a la altura de poema o retórica. Pero puedes estar segura de que cada palabra y frase están escritas espontáneamente por mí, en diez minutos, directamente en el teclado. Cada palabra y frase son tan mías como las fotografías. La única frase conocida de la poesía clásica española es "Vivo sin vivir en mí", que es el inicio del poema escrito por Santa Teresa, frase que ya escribieron otros poetas anteriores a su época, como Juan Meneses:
      "que no vivo porque vivo/y muero porque no muero"
      Conocido es también de Duarte de Brito:
      "ya no vivo porque vivo/y muero porque no muero"

      Aparece también en San Juan de la Cruz, y algunos estudiosos hablan de si fue escrito antes por San Juan o Santa Teresa, y aparece continuamente en distintos poemas y escritos. Por eso añado, "escribió el poeta y rugen todos los poetas del mundo"

      Lo que está claro es que tanto poetas como escritores se influyen e inspiran unos con otros. Se dice que sólo hay un poeta y un solo escritor (masculino y femenino) ya que no hacemos más que repetir lo leído a través de la historia.

      Pero no encontrarás ningún poema donde salga una frase entera de lo que he escrito aquí, ayer, en diez minutos, con apóstrofes. Es esa voz que a veces nos dicta por dentro, quizá por no gritar, y nada más.

      Ya te digo que podría enorgullecerme tu comentario, pero tampoco me gustaría que te confundieras creyendo que es una "selección de poemas". Sabes que soy puntillista en el tema de autorías.

      Gracias, Francisca. ¡Salud!

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    2. Eva, la belleza no se puede esconder y la belleza de tus fotografías es completada con la belleza de tus palabras convertidas en poemas. Quizá no me expresé bien al utilizar la palabra 'selección'. Agradezco tu puntualización, ya sabes que sé reconocer mis lapsus calami.

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  3. Me he quedado sin palabras después de leer tu enlace. Cuanta fuerza, cuanta dulzura, cuanta humanidad. He vuelto a releerlo y aún me gusta más. Cuando fluye tu pluma conectada a tu alma, es como un torbellino de sentimientos que nos trasmites. Escribe Eva...se tu misma..cuando dejas que salga tu yo interior, eres única genial...encandilada me dejas, con tus palabras y tus fotos.

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    1. Encandilada y sin palabras me dejas tú, Carmen, sólo puedo abrazarte, y darte las gracias por tus preciosas palabras.

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