sábado, 31 de enero de 2015

Adiós a enero de 2015 ¡Hola, ola!


Así he encontrado la playa en este último sábado, en éste último día del primer mes de 2015, con los primeros vientos limpiando el cielo despertando a las olas de su letargo de enero, las menguas de enero.


La playa sigue desierta y una pareja de enamorados se sienta en la arena contemplando el espectáculo.


Un rugido lejano nos avisa de la fuerza de las olas que se acercan, cambiando formas y colores entre esmeraldas jades zafiros y turquesas antes de deslizarse por la arena...


Llegando con un suave gemido como un manto de seda blanca rindiéndose a tus pies.

Sigo con mis paseos por la playa escuchando el silbido del viento y el rugido de las olas como si fuera mi rugido interno. Contemplo su fuerza como si fuera mi fuerza interna. Sus gemidos como si fueran los míos... Han pasado muchas cosas desde que empezó el invierno, y en sólo el primer mes de este año 2015, el mes de adiós y hola, adiós a muchas cosas y hola a muchas otras, cosas malas y pocas buenas, como una ola es consecuencia de otra...

Y sigo escuchando mi voz interna pensando si llegará el momento en que saldrá el grito como el despertar de las olas, o si esperaré, simplemente, a que calmen los vientos y se calme la mar...Voy corriendo por la arena huyendo de su fuerza, huyendo de mí misma quizá, jugando como cuando era niña, a ver si las olas me alcanzan mientras voy gritando; ¡Hola, olaaa!  Y al final nos reímos, ellas saludando dejando su espuma de seda blanca a la orilla de mis pies. Y yo sé que es el mar, que es mi amigo, estoy con él, y sé que no me deja perder. Junto al mar, nunca te puedes perder.


© EVA HUARTE

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