domingo, 2 de noviembre de 2014

Pluma, tintero y papel, lo que es


Así continuaré, con la ceremonia matinal de tomar pluma tintero y papel antes de encender el ordenador. Es un propósito que me hice hace tiempo, viendo cómo al despertar pensaba en la máquina que al encenderla con luz eléctrica iluminaba una pantalla, abriendo todo un mundo de imágenes, palabras, personas que conversaban a través de la palabra escrita, a veces con acierto, a veces con desacierto. Me atraía ver la imagen y el texto mezclados, como siempre me atrajo en papel. Pero era distinto, veía un artificio, un anexo nuevo en la mente, una nueva presencia en mi mesa.


Hoy miraba desde mi mesa escritorio cómo iba asomándose el Sol sobre una nube, parecía una montaña al principio de la erupción de un volcán. Pasaba la mirada de la ventana a la libreta viendo al ritmo cómo los rayos volcánicos formaban luces y sombras sobre la libreta, vaso de agua, rotulador y encendedor. Y el principio de las teclas del ordenador en segundo plano. Así quiero que sea, así es y será.


Hace décadas entró por primera vez un ordenador de mesa en mi casa, tuve que cambiar la disposición, apartar objetos, algunos libros y papeles, haciendo un mueble anexo a mi derecha para tenerlos a mano y que siguieran teniendo su sitio. La pantalla y el teclado del gran aparato nuevo requería mucho espacio. Al principio pasaba horas muertas frente a la pantalla, intentando entenderlo todo, descubrirlo, dominarlo, me desesperaba por lo complicado que era y la interrupción que representaba para la creatividad. No podía ir directa a lo que quería hacer, primero tenía que pasar por todo un proceso de aprendizaje que te llevaba de una página a otra, de un problema a otro... Al despertar me ocurría lo mismo... Y la creatividad quedaba en segundo plano, frustrada.

Así que enseguida vi algo claro que no he dejado de practicar a través de los años; nunca entraré antes en la máquina que en mi diario de papel, mi fiel amigo y amante, testigo transparente de mis días y mis noches, testigo y protagonista de mi vida, de mis risas y alegrías, de mis penas y tristezas, sueños y pesadillas.  A él le he venerado y venero mi vida, como él me sigue venerando noche y día, fiel a mis estados de ánimo, siempre presente, siempre abierto... Siempre generoso y cómplice.

Y es por esto que hoy le dedico unas letras en la pantalla y el teclado, solo para escribirle éstas cuatro palabras, solo para decirle que siempre le seré fiel. Que siempre seré fiel a la pluma, tintero y papel.
Lo que es.

Texto y fotos

© EVA HUARTE

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, Elena, aunque más que "despacho" diría escritorio, aquí no se "despacha" a nadie, que sólo entran buenos espíritus y musas, aunque a veces nos enfademos. Es un placer amanecer con esta luz iluminando la página en blanco, bien lo sabes, como amante que eres también de la pluma tintero y papel :)

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