miércoles, 8 de octubre de 2014

AMOR, AMOR, AMOK...


Lo siento pero no aguanto más el ambiente visual tan tóxico que respiro día a día en las llamadas redes sociales virtuales, toxicidad que a través de la vista pasa a todos los sentidos. Ya parecemos mensajeros del poder, de sus estrategias políticas corruptas, miserias, desgracias, alarmas, provocando miedos, manipulación del subconsciente sentimientos y de la vida y actitud de las personas. Por eso dejé de comprar y leer diarios de papel, dejé de encender el televisor y la radio hace años. La necesidad de vivir sintiéndome humana, en contacto con la naturaleza, y encontrar y crear en este medio de comunicación virtual una relación y actitud sanas, de personas creativas, pacíficas, conscientes del mundo en el que vivimos, pero sin dar cancha al mal, intentando recrear el Arte de la Vida, intentando alimentar el bien para debilitar el mal. Pero seguimos cayendo en todas las trampas del sistema capitalista y criminal: El miedo a la muerte y juicio final como en el medievo. Muchas amistades siguen fieles a la belleza y el Arte, y por eso sigo, al menos hasta ahora, pero ya no aguanto más páginas y páginas de alarmas, miedos, enfrentamientos y agresividad, ver cómo nos peleamos entre nosotros, cómo nos eliminamos virtualmente como quien juega a los marcianitos echando unos céntimos... por tres imágenes y palabras de Arte, de Amor, no aguanto todo lo demás.


Se me van las ganas de todo, por mucho que sigamos intentado dar belleza, dar AMOR, el mal siempre hace más ruido. Nunca olvido las palabras que me dijo una vieja y sabia mujer amiga, y profesora de filosofía: El mal siempre hace ruido, por eso es el mal. El bien no se oye,  pero es lo que sujeta el mundo. Y realmente es así, personas como ella, y tantos libros que representan personas como ella, me han sujetado en la vida. Como me sujetan muchas amistades reales y virtuales que día a día dan belleza, dan AMOR, esa fuerza poderosa y silenciosa que sujeta el mundo. En los años 70 dimos el mensaje de la necesidad de AMOR en el mundo, hartos de la agresividad del capitalismo, de guerras y posguerras, avisando también de la siguiente guerra que se acercaba, la del plástico derivado del petróleo, la del triunfo de las máquinas. No nos hicieron caso, al contrario, hicieron también de nuestro mensaje ecológico y de defensa de la naturaleza más máquinas, más industrias.

Hoy he visto, al girar la hoja del dietario de mi escritorio, que en el santoral dice Amor. ¿Hay algún santo o santa que se llame Amor? ¿Está el Amor santificado y llevado a los altares?  ¿O está ninguneado, manipulado, ridiculizado y menospreciado como si fuese un signo de debilidad e inteligencia inferior?

He recurrido a varios libros de mi amada biblioteca particular que recuerdo con el título de AMOR , uno del año 1960, hablando del amor universal, a la madre, padre, hermanos, amigos... mostrando los diferentes problemas emocionales que tienen los jóvenes ante el Amor, su necesidad de ejemplos superiores; Educación del altruismo, descubrimiento del prójimo, del mundo y de sus problemas, amistades, estudios, porvenir, vida... La necesidad de dar Amor para educar con Amor. Este libro es de Michel Quoist, conocido también en aquellos años como El diario de Daniel, y debo decir que no pude terminar de leerlo, quedaba cerrado en aquél tiempo, solo me sirve como una referencia más.


Otro libro de AMOR, que sí disfruté y releo continuamente para no olvidar que soy mujer, sensible y femenina, humana, y que necesito AMOR para vivir y sobrevivir, como su protagonista. Está escrito por la fina e inteligente pluma de una mis autoras preferidas de principios del siglo XX, Elizabeth von Arnim, conocida por su primer libro/diario Elizabeth y su jardín alemán, escrito a finales del siglo diecinueve, seguido de Un abril encantado, Amor... y tantos más. Ella sí nos habla con inteligencia y amor de sus experiencias como mujer, soltera, casada, viuda... Y esa crítica social de su tiempo cuando vive un Amor con un chico mucho más joven que ella, que le devuelve la alegría de vivir, con grandes pinceladas de humor. Porque el amor es eso, alegría, libertad, inteligencia, paz... Es el contrario de la guerra, astucia... y todos los males habidos y por haber de los que nada quiero saber.
Quiero darte las gracias por la felicidad que me das. Dice von Arnim. El amor es también gratitud.

Y otra autora consagrada, Pearl S. Buck, escribió también su novela bajo el mismo título, AMOR. Aquí su protagonista se queja de exceso de ternura; que difiere totalmente del amor. En cambio; Tenía necesidad de bondad. Y junto al AMOR de Pearl S. Buck tengo el libro de Iris Murdoch titulado; La máquina del amor sagrado y profano... Y tantos libros relacionados...


He recurrido entonces al libro de Stefan Zweig, AMOK, que enamora como siempre desde sus primeras palabras describiendo escenarios de su viaje en barco bajo el cielo estrellado... Y nos habla de las relaciones humanas y como médico, del amor y comprensión que necesitamos los humanos, y de esa fiebre que sufren los malasios como consecuencia del amok: El amok es algo más que una embriaguez... es locura, una especie de rabia humana... un ataque de monomanía insensata...
El motivo de esta enfermedad o locura es el clima, la atmósfera espesa y cargada que se hace irrespirable, que influye en los nervios hasta que hace explotar incluso a la persona más pacífica.

Esto me ha ocurrido hoy, día del Amor en el santoral, viendo en las redes sociales virtuales tanta toxicidad con miserias, enfermedades, amenazas, alarmas de sufrimiento y miedo al fin del mundo.
Basta ya con esta toxicidad que me ha recordado las escenas que Zweig describe de las personas sanas huyendo y gritando; ¡Amok, amok! Y todas las personas sanas huyen de ese grito de terror.

Esta es la locura que estamos sufriendo casi todos hoy día, sin ser aún suficientemente conscientes de que estamos actuando más como máquinas que como humanos. Ya hemos creado a la máquina que nos ha superado, y ya solo nos queda volver a la naturaleza, volver a amar y sonreír, volver a vivir como animales que somos. Esta locura de amok solo tiene una salida, solo tiene una solución, el AMOR. Si no seguimos sus pasos, estamos acabados, como humanos.

Hoy es Luna llena, esperaré su salida a la hora azul, solo para seguir diciéndole cuánto le sigo queriendo admirando y agradeciendo, por los momentos de felicidad que me da, como agradece Elizabeth von Arnim a su joven enamorado los grandes y pequeños momentos de felicidad.
Porque solo se puede agradecer el AMOR  Porque nunca seré máquina, siempre seré humana.
Por AMOR.

Texto y fotos 

© EVA HUARTE

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