viernes, 1 de agosto de 2014

Piedras y banderas sobre El Maresme y Barcelona mar...


Como pasa la vida pasan las horas las noches y los días... Hace pocos días caía una fuerte tormenta de piedras de hielo en mi pueblo. Volvía de comprar sardinas y para llegar a casa he de dar la vuelta forzosamente por el puerto. La luz era tan cautivadora que me detuve en la playa, con el viento empujándome cuando intenté salir de mi viejo coche, baldado como yo pero resistente...
El chiringuito de la playa estaba casi vacío, con todos los toldos bajados. Los arbustos que plantaron hace un par de años luchando por sobrevivir, como tantas personas que acuden a la playa y mar para desconectar de un mundo de presiones psicológicas que no aguantarían ni en la guerra de Troya. Todo se hace largo, pesado, intentando conseguir el punto, el momento, la hora de liberarnos de tantas estupideces y presiones.


El cielo en Noreste era una negra placa de acero, como las que utilizábamos en el colegio para moverlas en las escenas de tormenta cuando hacíamos comedia, como si fueran truenos. Comedias de Apocalipsis, de fin del mundo, de Cristo redentor, de injusticias por avaricias, de moros y cristianos, de judíos y romanos... Nos divertía, siendo niñas, extremadamente frágiles, extremadamente resistentes, hacer el papel de romano, de cruel, de avaro, de justo y redentor... O de virgen y mártir. Incluso de ángel...


Si la vida es comedia y apariencia, al menos, que sea divertida, sin burlarse de nadie, este es el secreto para ser feliz a pesar de las adversidades. Y me divertí en la playa caminando contra viento y marea. Las gaviotas volaban bajo graznando desesperadas... Blancas como la nieve en un fondo mediterráneo oscuro como un invierno cántrabo.Y al sur el cielo azul, nítido. Intentaba fotografiar el contraste de cielo celeste y acero, con ese mar esmeralda que siempre me hace pensar a África, con las olas tejiendo puntillas blancas como novias llegando a un altar donde se desposarían con esas horas, noches y días de la vida, envuelto todo en esa luz amenazante y esperanzadora. Los socorristas caminaban rápido de punta punta de la playa, avisando a las pocas personas que estaban estiradas al sol como si las vacaciones fueran obligación, por aprovechar esos días, horas.. Se avecina una tormenta eléctrica. Iban diciendo con su uniforme rojo y blanco. Y como una diáspora catalana, las pocas personas que estaban en la playa corrían por la orilla dirigiéndose al tren de Rodalies que también va a su bola u horario, o a sus coches modelos de aparente riqueza y reales deudas.

Las rayas blancas son bolas de granizo como naftalinas
Corrí también hacia mi casa fotografiando ya el paisaje desde mi ventana, más segura, más tranquila, con mi gatita Mini maullando desesperada con las orejas tirantes hacia atrás por el ensordecedor ruido de acero de truenos en el cielo. Y al fin, ese enorme acero negro descargó toda su violencia, las piedras de nieve caían como canicas tiradas por un niño enfadado desde su ventana, explotando en el suelo como pequeñas bombas fétidas, como bolas de naftalina...


Hice lo que pude con las fotografías, abrí la ventana del patio seguida por mi femenina gatita Mini asustadiza, y las bolas de naftalina cubrían el suelo golpeando mis cristales y entrando sin permiso hasta el suelo de mi piso. A mi edad, no quiero tormentas, solo me gusta observar las tormentas de mar, más estéticas y románticas. Cerré las ventanas viendo cómo descargaba tras los cristales, consolando a mi asustadiza gatita que no entendía nada.


Al terminar la tormenta, apareció un tímido Sol, iluminando las tímidas gotas de lluvia que aún caían como resaca. Subí a la terraza pensando que aparecería el arcoíris. Pero gran decepción, sólo vi la bandera del vecino que siempre me tapa el paisaje enrollada en su propio mástil... Al menos recuperé un poco la vista... Dos palomas al borde de la barandilla intentaban sacudirse las alas. La más fuerte miró hacia abajo tras ver el aspecto de su compañera, y decidió volar... Hacia abajo. Su compañera mojada y alicaída estaba indecisa... Pero sintiéndose sola decidió dar el salto y volar hacia abajo por no perder a su compañera...


Qué graciosa es a veces la vida con sus metáforas... Y no salió el arcoíris. Así que bajé a casa, encendí la tele para saber si decían algo de la gran tormenta eléctrica y de hielo sobre el Maresme y Barcelona mar, y solo vi, oí, que hablaban de las nuevas normas que va a imponer el nuevo rey Felipe VI, (creo que se llama así... Suena tan medievo...) que se autopresenta como rey constitucional, apartando a su familia natural como familia real. Hablaban de la insistencia del actual presidente de la Generalitat Artur Mas (también suena a mesa redonda, o cuadrada) en hacer la consulta el 9-N, queriendo apartar a su padre político Jordi Pujol, que por su edad, quizá, por la comedia de la vida, ahora está alicaído, y algunos intentan ver en él a un mártir cristiano... Decían también que el escándalo Pujol es el mayor escándalo financiero en toda la historia de la democracia... Qué bien, así, el escándalo RUMASA no fue nada, el escándalo Roldán no fue nada, ni los Albertos con las Koplowitz, ni fue escándalo el caso Javier de la Rosa ni el de Mario Conde, a quienes comparaban con el caso Rumasa. Por no hablar del reciente caso Bárcenas, Millet, o el de los miembros de la familia real sin corona.... La lista sería interminable, pero en este país se tapa un escándalo con otro, un agujero con otro... Hablaban y decían cosas tan raras que me hicieron recordar al primer tiempo de transición española, con el rey  J.C. I presentándose entonces como fiel a la política de su dictador, en esa coronación sin capa ni cetro ni corona, con uniforme salvador del golpe militar, y la fiesta nacional repartiéndose el dinero y propiedades del golpe económico... No sé por qué relaciono ésta época de ahora como una segunda parte de la anterior y extraña transición, una imitación...


Ya dicen que los grandes acontecimientos se repiten dos veces, la primera parte es trágica, como en la época griega de la democracia, y la segunda, cómica... Y estos son los tiempos que vivimos, confusos, desesperantes, con privilegios para los poderosos castigando al pueblo, que sufre y observa el gran espectáculo dejando pasar esas horas, esos días, esas noches... Dejando que se evapore la naftalina... Es tiempo de observar a las palomas mojadas en su pedestal, y es tiempo de investigar... ¿Dónde ha estado el tan cacareado periodismo de investigación durante todos estos años? ¿Lo sabían o no lo sabían? ¿Ahora mirarán hacia atrás sacando coladas mojadas..?


Ahora no sabemos qué barcos llegarán a buen puerto, pero creo que, al final, como siempre, ganará el mar. El mar nunca se pierde, y si te guías y dejas llevar por él, nunca te puedes perder. Lo demás, son piedras y banderas que no resisten sus propias tormentas.

Escribí este post el  pasado primer día de agosto, lo publiqué un par de horas y lo retiré al ver que el post anterior titulado, Carta de una periodista catalana a Jordi Pujol, seguía aumentando sus visitas, hasta 5.347 en este momento, a las 8'47h de este domingo 3 de agosto, situándose en el primer puesto de los posts más leídos en este blog, en solo 7 días desde su publicación...
Gracias a todos por vuestras lecturas.

Hoy es un precioso primer domingo de agosto, aunque amenacen más tormentas, contemplo el cielo y el mar como una patena... Voy a preguntar al mar cóm me puedo gobernar sin que me vuelvan a asustar...
Me he comprado una libreta nueva, quiero seguir escribiendo sobre estos días, estas horas...

¡Feliz domingo a todos!

 http://ehuarte.blogspot.com.es/2014/07/carta-de-una-periodista-catalana-jordi.html

Fotos y texto

© EVA HUARTE

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