sábado, 19 de julio de 2014

Beso de verano en la playa azul


Sí, ¿por qué no decirlo? No quiero llevar conmigo besos de aromas dulzones envueltos en traiciones, los dejo ir por el aire sabiendo que allá donde vaya se evadirán lejos de mí, que cada beso tiene sus casa y en la mía solo hay besos azules envueltos en arcoíris cuando la lluvia limpia todo resto de miserias humanas, tan humanas que son las miserias...

Ayer viernes 18 de julio, día tan señalado en la época franquista que recuerdo especialmente por la paga doble que nos daban entonces, tuve doble sesión de miserias que se lleva el viento en la playa, y allí se evadieron, allí se disiparon con la sal amistad y alegría de mi amiga Carmen, que tanta paciencia está teniendo conmigo en momentos tan duros, como tantas amigas, y amigos... Sí, ellos también, y ellos me hacen sentir feliz al ver que su amistad y cualidad humana no es una lucha de sexos, es pura humanidad.


En la playa añoraba besos azules de días felices, veranos felices... Y de nuevo, como si estuviera escrito el guión a punto de rodar la película, frente a nosotras vimos la escena azul de un beso azul de dos enamorados envueltos en azul... Hasta el niño fruto de su vientre vestía de azul, y mi cámara se disparó en ese silencio que glorifica y venera el beso, eternizando un instante azul para el universo, un instante de belleza humana, porque dos humanos enamorados estaban ahí... creando un momento estelar de la humanidad, como señala Stefan Zweig en su libro Momentos estelares de la humanidad.
Y recordé el poema AUTUMNAL de Rubén Darío en su libro AZUL...:

En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah, los suspiros! ¡Ah, los dulces sueños!
¡Ah, las tristezas íntimas!
¡Ah, el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician!

*

En las pálidas tardes
me cuenta un hada amiga
las historias secretas
llenas de poesía:
lo que cantan los pájaros,
lo que llevan las brisas,
lo que vaga en las nieblas,
lo que sueñan las niñas.

(Rubén Darío; AZUL)

Fotos y texto

© EVA HUARTE

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