jueves, 10 de julio de 2014

A mis amigas, a esas mujeres que sujetan el mundo

 

Ya he puesto la lavadora rápida con doble aclarado para quitar ese repugnante olor dulzón de los muertos. Decía Lorca, y creo que en general los andaluces, huele a muerto. Y recuerdo de niña ese horrible olor cuando me hicieron pasar delante de la directora del colegio muerta, me temblaron las piernas, otra niña que iba delante se desmayó... Y ese olor dulzón repugnante parece que se impregna en la ropa y en los sentidos.
La vida es una noria y un martillo, como en la feria que han montado en la playa de mi pueblo con motivo de las fiestas de San Zenón, y no puedo pasear tranquila por la playa sin oir los gritos de chicos y chicas montados en esa especie de martillo tan peligroso... Como si la vida no tuviera suficientes riesgos...


Anteayer me llamó mi hijo para decirme que su padre había muerto, tras una larga enfermedad...
Solo podía llorar con él para que no llorara solo, sabiendo lo bueno y sensible que es mi hijo, lo solo que puede sentirse, y cómo viene todo a la memoria cuando te falta un ser querido, un padre, siendo hijo único.
Ayer fui a Barcelona en tren para estar con él, sí, solo por él. Fuimos juntos al tanatorio donde ya estaba su padre, mi ex marido, embalsamado vestido y adornado entre telas blancas bajo una urna de cristal con flores y un cigarrillo, decían, uno de sus símbolos de vida... Yo no quise verlo, entré casi sin mirar con mi hijo que lloraba sobre la urna diciendo, No es él.
-Claro que no es él, él no está ahí. Lo mejor de él está en ti, y está orgulloso del hijo que tiene, lo mejor de su vida. Le decía abrazándolo fuerte y llorando los dos. No soportaba ver llorar a mi hijo... Salimos de esa habitación con olor a flores dulzonas y fuimos saludando durante horas a familiares amigos y conocidos... Algún momento emocionante con compañeros del trabajo, donde trabaja mi hijo y trabajó su padre... Por la parte familiar, lo de siempre, demasiadas veces, demasiado conocido todo... excepto algún familiar a quien tengo cariño a pesar de los años.

Al volver a casa reconocí en el tren a una amiga que hacía casi treinta años no nos veíamos... La alegría fue inmensa para las dos, enseguida le puse al corriente del momento. Ella conoció a mi exmarido y sabe lo que pasé... justo en el tiempo de la horrible y traumática separación, lo motivos de mi separación... Bajamos a tomar una tónica en el chiringuito de su playa, y me hablaba con tanta serenidad y lucidez que parecía que me quitara treinta años de encima... Todo esto tienes que escribirlo, me decía mi amiga... Al llegar a casa me llama mi mejor amiga, y me dice lo mismo; Escribe.


Hoy se celebraba la ceremonia a las diez de la mañana. Anoche no podía dormir y he despertado demasiado tarde. Café rápido, ducha rápida y corriendo de nuevo a la estación para subir al tren casi sin respiro hasta Barcelona, mientras pensaba ¿se merece esto mi ex? No, él no, mi hijo, sí. Como decía mi suegra; A los funerales se va por los vivos, no por los muertos. En eso tenía razón... Ya en Barcelona taxi rápido para llegar a tiempo al tanatorio y estar al lado de mi hijo que hacía una hora que ya estaba ahí con los preparativos. Llego cinco minutos tarde, ya había empezado la ceremonia. Al entrar en la sala, casi todos vestidos de luto riguroso, giran la cabeza y me miran mientras camino rápida vestida de blanco y marfil hacia el primer banco, intentando alterar el ambiente lo menos posible. Mi hijo me señala el asiento junto a su mujer, junto al pasillo, justo delante de los pies de la caja de madera... Me sentía incómoda. Enfrente, en el podium, la actual legítima mujer de mi exmarido desde hace dos años, enfermera como la anterior... y la anterior...


Entonces sí me he sentido incómoda del todo... iba lanzando su discurso de parte de un amigo de colegio de mi exmarido diciendo: Sus aventuras amorosas, que no fueron pocas... blabla bla... Pero siempre las trató con caballerosidad... Ahí ya no he podido. Digo ¡No! Me levanto y salgo por la izquierda dando un portazo a la puerta de la habitación ceremoniosa. Se hace un silencio y oigo la voz de la vigente enfermera y esposa diciendo: Mejor.Los dejo a sus anchas que digan tantas falsedades y palabras dulzonas como quieran, pero no voy a soportar estar sentada frente a la caja de madera de mi ex escuchando hipocresías.


Frente a la ceremoniosa habitación había un patio soleado bajo una enorme urna de cristal: Zona de fumadores, leo en un pequeño letrero. Dentro de esa gran urna, en el patio soleado, hay una mujer delgada fumando. Entro cerrando la puerta despacio y le pido un cigarrillo. Me pregunta si estoy en su duelo, me dice el nombre, digo que no, le digo el nombre de mi duelo, y le explico que soy la exmujer, madre de su hijo, y he salido dando un portazo al oír a la vigente esposa enfermera decir que ha tratado con caballerosidad a todas las mujeres...
Una cosa es mostrar un respeto a la persona que se ha ido, aunque haya sido el más golfo del mundo, pero otra cosa..

Eso es, respeto, pero medallas, ¡ni una! Me dice esa fantástica mujer cómplice fumadora. Y las dos, mano a mano, bajo esa soleada urna de cristal, mientras oímos aplausos de la zona ceremoniosa, nos preguntamos por la actitud de algunas mujeres que fomentan la hipocresía y el machismo. ¿Cómo puede seguir habiendo tanta hipocresía de parte de las mismas mujeres? Nos preguntamos las dos. Y nos reímos por la escena surrealista mientras entran en nuestra urna soleada familiares y amigos de ella que me dan la mano y me besan... Esto es surrealismo, -decía mi amiga- luego dicen que fumar es malo. El fumar nos ha unido. Qué suerte haberte encontrado... Qué suerte para mí... Nos decíamos mutuamente. Mientras su elegante hijo de riguroso luto me traía un café y me servía el azúcar, cigarrillo... Vaya, como una reina a pleno Sol...Y seguíamos oyendo aplausos al otro lado de la puerta dulzona...


Yo solo quería estar junto a mi hijo, aliviarle la pena que siempre aumenta ante las dulzonas hipocresías... y ni eso en ese momento... Luego hemos vuelto a encontrarnos, tras varias escenas surrealistas más, demasiadas para describirlas en un blog virtual. Me acompaña hasta el tren y he llegado a mi playa directa al bajar del tren con ganas de tirarme al mar, pero antes he pasado por mi chiringuito preferido donde voy por buena cocina buen precio y otra buena amiga, otro desahogo, y me ha dicho lo mismo. ¡Escríbelo! Llego a casa y me llama otra buena amiga, lo mismo ¡Escríbelo, aunque sea resumido en el blog! Y eso hago, por ellas, por esas buenas amigas, esas mujeres que conocen a la perfección esa hipocresía que no permite que avance el mundo. Esas mujeres, que son pocas, pero esas mujeres dignas, que son las que realmente sujetan el mundo... Aunque cada día nos preguntemos si vale la pena sujetarlo... De momento, no nos queda otra.


A vosotras, amigas, Carmen, Silvia, Charo, Maite, Consuelo... a tantas mujeres que hace tiempo me están sujetando, y a estas mujeres que, espontáneamente, en dos días, han sujetado el mundo y me han sujetado de tantas dulzonas y mortales hipocresías, os dedico este escrito con imágenes metáforicas o surrealistas. Mientras me mira la Luna tras los cristales de la ventana, y tiendo la ropa bajo su mirada libre de olores dulzones.



© EVA HUARTE


2 comentarios:

  1. No Eva los andaluces no huelen a muertos,huelen a sudor cuando trabajan en las calles en estos torridos veranos que nos impone nuestra geografia,huelen a salitre de los puertos,al olor de los mercados a vida cotidiana de ,parques,y calles, bares a romero,jara, pino,olivo,azahar y sobre todo a esperanza y alegria de poder vivir en paz;eso si: cuando morimos supongo que todos olemos a muerte camuflada por las flores que nos ofrecen los vivos.SALUDOS.

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    1. A pesar de la antigüedad de este post y del "Anónimo" publico este comentario porque creo que no has entendido bien la frase o no he sabido expresarlo bien. En ningún momento digo que los andaluces huelan a muerto, nada más lejos, copio la frase: "Decía Lorca, y creo que en general los andaluces, huele a muerto." En la biografía de Lorca consta que un día subió al tren y un grupo de "enemigos" dijeron "huele a muerto". Parece que es una expresión andaluza de aquellos tiempos, cuando alguien daba "mala espina". Espero que ahora haya quedado claro.
      Gracias por tu comentario, a pesar del Anónimo. Saludos

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