lunes, 7 de abril de 2014

Cita de un abril encantado y mis adorables glicinas

Glicinas del jardín de mi amiga, ayer domingo 6 de abril 2014

Suelen llamarse glicinas, de manera familiar, aunque igualmente es correcto glicinias. Las conocí con el nombre de Wisteria, en inglés, en honor al Doctor Wistar, y no sé mucho más de su origen. De niña me las enseñaron los payeses del campo y jardín donde crecí, glicinies, las llamaban ellos en catalán. Siempre pensaba que de mayor tendría un jardín lleno de glicinas, que me anunciaran el mes de abril, el mes que nací, el mes en que por fin podemos decir que el invierno ha terminado y la vida renace por todas partes, entre Sol y sombra, entre lluvias y arcoíris, vientos frío y calor. En un mismo día podemos vivir todos los elementos.

Mi novela preferida entre el romero de mi antiguo jardín

Y sucedió hace unos años, en los últimos días de marzo de l997, estaba comprando una libreta en la librería de mi pueblo y mientras esperaba el turno para pagar iba mirando libros... De pronto descubrí lo que buscaba y necesitaba, siempre me guía el corazón, y me fascinó su título, Un Abril encantado, de la escritora Elizabeth von Arnim, me gustaba la portada, la sinopsis: Cuatro mujeres en la primavera del Mediterráneo. Cuatro descubrimientos de la belleza. Supe que era la novela que buscaba para hacerme soñar, leyéndola estirada en mi jardín de entonces, lleno de flores y árboles frutales junto al mar Mediterráneo. Era como vivir en realidad lo que leía y soñaba, lo que había soñado vivido y escrito otra mujer con los mismos sueños, hacía casi un siglo... Mi sueño infantil.


Empecé a investigar y descubrí que el precioso nombre de Abril significa etimológicamente Abrir, abrir, ya que en el antiguo calendario celta era el primer mes del año, la puerta que se abría a una nueva vida, una nueva estación, la primavera. Con esa explosión de aromas y belleza nace la vida. El primer día de abril lo celebraban -y aún celebran en algunos países y culturas- como el día de los inocentes, o el día de los locos, el día más loco del año, el más libre, donde todo está permitido. La locura va ligada a la inocencia. Así era la fiesta del todo por la vida, la alegría del renacimiento, y nuestro renacer, el seguir vivos...


Recuerdo que hace años las glicinas ya aparecían con los almendros en pleno invierno, en el mes de enero, y oía comentar a los payeses y jardineros que la primavera a veces se adelantaba y a veces se atrasaba. Lo que siempre es seguro, es que el mes de Abril viene acompañado por el aroma y belleza de las glicinas, a veces en plenitud de su escandalosa belleza, y a veces un poco menos vistosas por los fuertes vientos y lluvias que destruyen enseguida su esplendor. Es un arbusto fuerte, que se alza por donde quiere, pero sus racimos y pétalos son extremadamente delicados y sensibles.

Y fue inspirada por esta preciosa novela Un Abril encantado, de mi admirada Elizabeth von Arnim, que aquel año de 1997 decidí plantar una glicina en mi jardín, pero no la planté en el lugar adecuado, los fuertes vientos que soplaban en mi jardín situado en la cima de una colina, junto al mar, pudieron con ella.. y hasta conmigo. Las dos terminamos fuera de mi jardín encantado...


Al contemplarlas de nuevo éstos días he vuelto a enamorarme de la vida, a través de los preciosos racimos con su color amatista, símbolo de la sabiduría, en el jardín de mi amiga, acompañadas por esa escandalosa orquesta de abejas entusiasmadas por libar la flor más bella, guiadas por su dulce aroma de miel... Mi amiga volvió hace unos días, y volvimos a recordar nuestras complicidades de inviernos y primaveras contemplando la belleza de sus enormes y preciosas glicinas... Y he vuelto a leer el principio de la novela, donde todo empieza por un anuncio en el diario, de título sugerente y precioso: Wisteria and Sunshine...

 Comenzó en un club de mujeres en Londres una tarde de febrero -un club desagradable y una tarde triste-, cuando Mrs. Wilkins, que había bajado desde Hampstead de compras y había almorzado en su club, cogió The Times de la mesa situada en el salón de fumar, y al recorrer con mirada indiferente la columna de los Anuncios Personales, vio lo siguiente:

"Para aquellos que aprecian las glicinas y el sol. Se alquila pequeño castillo medieval italiano amueblado durante el mes de abril. Permanecen los sirvientes necesarios. Z, Apartado 100, The Times."

Así empieza esta preciosa y divertida novela, con la belleza de la inocencia y la torpeza de las emociones humanas... la locura del amor, siempre llena de inocencia. Así empieza de nuevo la vida, así empieza abril.

Y ya no puedo desligar la belleza y alegría del nombre de Abril, glicinas, Elizabeth von Arnim, literatura y amigas... Miradas en complicidad... Sonrisas. Creo que el mes de Abril es básicamente femenino.

Texto y fotos 

© EVA HUARTE


2 comentarios:

  1. Un post meravellós, Abril és nàixer de nou.
    Abraçades Eva.

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    1. Una gran alegria que t'agradi, Remei. I cert, Abril, com el seu nom indica, es una nova opertura, una nova vida.
      Gràcies per la teva lectura i comentari.
      Abraçades.

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