martes, 4 de marzo de 2014

Vientos de marzo, oleajes gaviotas y contrastes


Hace meses que estoy cerrada por dentro, negándome a hablar y a escribir, a explicar lo que me duele, aunque sé que en cualquier momento lo sacaré. Pero estoy reviviendo lo que fueron los últimos días de vida de Paco, sus últimas semanas, su último mes, y fue con los vientos de marzo que ahora vuelven y me acercan cada vez más al momento final de su vida y de mi felicidad.


Me dicen que me quede con los buenos recuerdos y digo que no son recuerdos, es algo muy vivo que no ha desaparecido, es algo más vivo que el mundo aparentemente real colectivo. Es como si el mundo, desde aquél día, siguiera su ritmo, y mi vida continuara volando alto, lejos del llamado mundanal ruido.


Siguen los fuertes vientos provocando grandes oleajes, el Sol alumbra el mar como un jade...


Y siguen mis paseos acercándome a la orilla donde las olas vienen rápidas rugiendo furiosas. A veces me acerco como un kamikace sintiendo a las olas como una metáfora de mi misma y de mi rugir interior, teniendo que quedarse en la orilla... Y vuelta hacia atrás, ese ir y venir constante como si algo las empujara desde el fondo del mar, y algo las empujara al llegar a tierra para volver al mismo lugar...


Quizá las gaviotas lo saben, y las contemplan inmutables, como si fuera un juego de niñas, una simple curiosidad de la mar...


Quizá porque saben que pueden volar...


Y pienso en las fotografías que hicimos de las olas el año pasado, y algunas las iba poniendo en su blog, cuando él ponía las fotos que hacíamos yo ponía otras aquí en mi blog, para que nadie adivinara que habíamos estado juntos...


Sólo lo sabían las olas, la playa desierta, las gaviotas, los árboles, el cielo, la mar que parece arrastrar nuestros secretos, y hasta esas fotografías que nos hicimos en la intimidad, y que ya no tienen secreto... Hace unos meses las recibí a través del correo electrónico de parte de su hija...


que por teléfono repetía excitada que es la heredera universal del archivo fotográfico de Paco Elvira... Heredera hasta de sus fotografías íntimas, nuestras fotografías íntimas, como si yo tampoco existiera. La hija veinteañera heredera y dueña de la intimidad de su padre y de la mía, heredera de los libros que nos regalamos, ella se los queda aunque no los lea, violando así esos momentos de intimidad, de la intimidad de su padre y la mía... Y sigo preguntándome hacia dónde va la humanidad...


Son los vientos de marzo y su oleaje, llenos de fuerza y de coraje, y sé que en cualquier momento me ayudarán a descargar... Pero hoy voy a volver hacia atrás, como las olas, vuelvo a quedarme en la orilla paseando con las gaviotas, contemplando las montañas de Barcelona al fondo, que tanto nos conectaban con la mirada, que tanto nos miraban en complicidad...

Y nos seguimos mirando, sonriendo, hablando en silencio junto al mar.


Texto y fotos

© EVA HUARTE

No hay comentarios:

Publicar un comentario