miércoles, 19 de marzo de 2014

Último día de invierno, San José y sus metáforas


Hace unos días, paseando por la colina bajo un nítido cielo azul, vi volar a esta urraca aposentándose sobre una chimenea con su ramita en el pico, y quise observarla para ver si la llevaría hacia su nido, como buen padre... o madre... Pero ante todo pensé que era la imagen que anunciaba el final del invierno, la llegada de la primavera, como la metáfora de San José con una azucena en la mano. El culto a San José que no empezó hasta el siglo V aproximadamente, ya que el primer cristianismo solo rendía culto a los mártires.


Hoy miércoles 19 de marzo es la festividad de San José, desde que el pontífice Sixto IV introdujo el nombre santificado en el calendario romano, bailando por distintas fechas hasta situarlo definitivamente en el último día de invierno, 19 de marzo, conmemorando también el Día del padre, padre putativo, (que suena fatal) o padre protector, ya que la Virgen María fue concebida por obra y gracia del Espíritu Santo. Es por este motivo que a los hombres con el nombre de José se les llama Pepe, que viene de las siglas PP (padre putativo). ¿Será la festividad también del grupo político dictatorial? ¿Será por el sistema patriarcal dictatorial por lo que Pío IX impuso y nombró a San José patrono de la Iglesia católica? Todo son metáforas. Y creo que conociendo el significado de las siglas, no es muy acertado feminizar el nombre de Pepe por Pepa, o Pepita... Aunque también podría ser metáfora de la pepita que se planta y de la que nace y crece un árbol, flor o fruto. Pero creo que quedaría mejor dejarlo en Josefina, o Fina. Es en detalles así, a través de la historia, que queda en evidencia la necesidad del dominio masculino y el sistema patriarcal.


Prefiero seguir celebrando cada año la sencilla y bonita fiesta de la llegada de la primavera, observar las aves y sus nuevos movimientos con sus ramitas en el pico volando hacia sus nuevos nidos, ver brotar flores en árboles y plantas, como éstos preciosos brotes de mis adoradas Glicinas, que hace pocos días ya pude observar y fotografiar con cierta sonrisa de felicidad, pensando en el bonito y romántico mes de abril... Aunque este año lo siento y veo venir con una gran sombra de tristeza que dificilmente desaparecerá. Pero el instinto de supervivencia nos lleva a dar vida a la vida, intentando dar luz a la sombra, dando amor donde haya tristeza. Como escribió San Juan de la Cruz: Donde no hay amor pon amor, y recogerás amor. 

Aunque pensemos que no siempre es así, aunque sintamos a veces ingratitud, no tenemos más remedio que seguir celebrando la llegada de la primavera, como metáfora del instinto natural de supervivencia. La fiesta de la vida, la fiesta de la naturaleza con toda su belleza.

Texto y fotos


© EVA HUARTE

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