domingo, 23 de marzo de 2014

Escenas del primer domingo de primavera


Sigo intentando vivir la primavera tal como llega, con sus vientos y cambios de frío a calor, de nubes y Sol, luces y sombras, arcoíris y tormentas, todo en el mismo día. Así ocurrió ayer y así ha sido hoy también. Así suelen ser los equinocios, y así es el de primavera, el cambio de invierno a verano que tanto deseamos, por comodidad, menos necesidades, menos consumo y menos gastos. Y sigo necesitando respirar el aire del mar, bañarme de los primeros rayos cálidos del Sol, y contemplar como despierta y florece de nuevo la vida. Solo así sobrevivo al invierno, y solo así puedo sobrevivir día a día, junto al mar.


Y estas son las escenas playeras de hoy, el Sol iluminaba el mar con su lluvia de diamantes, el cielo era turquesa y el mar zafiro, cambiante, por las nubes que venían por el horizonte Este tras la tormenta de anoche. El resto del cielo era un cristal. En la playa había varios grupos de personas, jóvenes animados con bicicletas, otros jugando con sus perros, algunos con bebidas... lamentablemente siguen dejando sus latas sobre la arena... Y algunas parejas enamoradas.


Aunque espero que el amor les haya durado todo el día y les dure muchos años, ya que el paseo bajo el Sol en la playa ha durado poco. El viento ha empezado a soplar de nuevo con fuerza trayendo nubes que jugaban con el Sol, dando al paisaje una luz enigmática y especial...


formando rayas de brillantes sobre el mar entre verdes y azules, y zonas de luz y sombra sobre la arena, donde empiezan a crecer esas plantas rojas en forma de estrella extendiéndose como franjas de coral.


Las gaviotas han empezado a graznar como una orquesta volando en círculos sobre mi cabeza, entre la orilla del mar y la arena. He seguido el vuelo de esta gaviota llamada Reidora, que volaba más bajo, y mirándola con el tele de 200mm. me parecía un delfín con una presa en la boca. Me enamoraba su elegancia en el vuelo con ese círculo blanco en las puntas negras de sus alas.


He seguido haciendo fotos como si las hiciera Paco, que me enseñaba los nombres de las gaviotas y las fotografiábamos todo el año, sé que habría disfrutado, y pensaba que quizá ahora puede ser gaviota y sobrevolar nuestra pequeña playa, nuestro adorado paisaje Mediterráneo. Hoy primer domingo de primavera, fue su último domingo en la Tierra. Y cuento los días reviviendo todo lo vivido, recordándolo todo, a cada momento, como si hubiera sido ayer...


Al final han ganado las nubes, que han seguido jugando hasta formarse una enorme nube negra, descargando una pequeña tormenta, tal como anunciaban las gaviotas con sus vuelos y graznidos, nunca falla su señal. Aunque ésta fotografía ya la he hecho refugiada en casa, desde mi ventana...

Hoy no puedo decir más, estoy como el tiempo, como estos primeros días de primavera, como si el cielo y el mar hablaran por mi, y las gaviotas, y éstos últimos días de marzo que me gustaría que ya hubieran pasado. Y no sé qué haré, ni qué diré, ni si haré o diré. Sigo viviendo a cada momento lo que me dice el corazón, mi único refugio, en lo único que puedo confiar. Y sé que iré donde el corazón me lleve, recordando siempre las palabras de Jack Kerouac: Quiero que mis vagabundos místicos tengan siempre la primavera en el corazón.

Texto y fotos

© EVA HUARTE

Última hora: He investigado sobre la curiosa y preciosa gaviota de la fotografía aquí expuesta, y dicen los expertos profesionales que no se trata de una Reidora, como creía, es una Gaviota de Adouin ó Gavina Corsa ó Larus audouinii, y comentan también que es curiosa, ya que no abundan... Seguiré observando.
¡Gracias, amigos expertos!

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