jueves, 6 de marzo de 2014

Dejad a los muertos en paz


Cuando muere un poeta el mundo se vuelve poema, pero cuando muere un poeta maldito el mundo se vuelve maldito intentando limpiar su conciencia con poemas que nunca leyeron, emociones que nunca sintieron y lágrimas que jamás derramarán... Pero todos quieren al poeta muerto.

Esta mañana he leído la muerte de una persona a la que admiraba y respetaba, adoraba sus poemas, sus palabras, su autenticidad, sus inteligentes miserias, sus inteligentes anonimatos, sus públicos cigarros que le negaban pidiendo por la calle, sus humos declarados sabiendo que el humo es solo humo, y la gente debería fumar en lugar de mentir, más peligroso que fumar es mentir, repetía mientras solo unos pocos lo atendian y aplaudían, porque para la mayoría solo era un loco, sabiendo que el mundo es el loco incapaz de leer a un poeta que habla como escribe y escribe como habla, y vive, vive, vive como siente, sin más aires ni humos. Este poeta es Leopoldo María Panero, el rey de los poetas locos, y hoy parece nacer en España el club de los poetas muertos, hoy parece que todos hayan vivido leyendo los poemas de Leopoldo María Panero, hoy parece que todos conozcan la vida y milagros de la familia Panero. Hoy...



A mediados de los años setenta fui con mi hermana recién llegada de París a la Filmoteca de Barcelona, entonces cine de Arte y ensayo para ver la película documental El Desencanto, con Felicidad Blanc, madre de los poetas Panero sin descendencia, hablando con sutilezas y desgarramientos de la figura del padre Panero. Los tres poetas eran amados y admirados en reducidos círculos intelectuales o culturales de aquella época. Fue una sorpresa para muchos, y a todos nos fascinó aquella apertura de visceralidad y sinceridad sin tapujos entre una madre inteligente y culta manteniendo en todo momento su serenidad, mientras los hijos le reprochaban discutían o recordaban desencantados sus vidas mentiras verdades riquezas y miserias...



Durante muchos años los Panero han estado presentes en la vida de muchas personas, sabiendo de ellos y sus psiquiátricos, sus libros, sus locuras cabales, su desaparición... El último de los Panero, Leopoldo María, murió ayer, y las redes sociales y los medios oficiales de comunicación se llenan de halagos hacia el gran poeta. Ese mismo poeta que durante años ha estado en un psiquiátrico pidiendo cigarrillos por la calle.



¿Cuántas personas que le negaron un cigarrillo por la calle a ese hombre loco y arrugado estarán hoy hablando maravillas del poeta muerto? Muchas ¿Cuántas personas que hoy hablan maravillas del poeta lo han leído y seguido, lo han admirado y respetado en vida? Pocas, pocas personas... Durante años lo han tenido por loco, negándole la presencia en televisiones, radios, negándole un micrófono porque era considerado un loco, por ser simplemente un hombre cabal, que dice la verdad, y eso da miedo. Leopoldo era un hombre extremadamente culto y sincero, con una visión de la realidad que bien nos habría ido leer y escuchar para no caer en las patéticas políticas actuales y falsedades sociales. Qué mundo tan hipócrita este que vivimos, qué sociedad tan patética...
(Recomiendo la lectura de este enlace: http://www.elmundo.es/cultura/2014/03/06/531851b222601d2f6e8b456c.html )

Leo constantemente por las redes sociales lamentos por la desaparición de Ana María Moix, dicen que la única mujer escritora y poeta a la que Leopoldo amó, y leo lamentos por las personas que van dejando este planeta y a todos los meten en el mismo saco, o en el mismo cielo. DEJAD A LOS MUERTOS EN PAZ, cada persona tiene su espacio en la Tierra y cada espíritu su espacio en el cielo, no mezcléis a los espíritus y cuerpos que no nos pertenecen. Mueren las personas, no los poetas, no los pintores, no los fotógrafos. Y siguen diciendo siempre; Nos quedan sus obras, que nunca mueren. Quedáos con sus obras, pero no toquéis el espíritu de la persona, que ni habéis conocido ni habéis leído ni os ha pertenecido ni os pertenece.


Hoy me quedo con un magistral texto de Consuelo García del Cid que escribió en marzo de 2010, una pequeña dedicatoria avanzada a Leopoldo María Panero; Para cuando te mueras, sabiendo de la hipocresía social, sabiendo de los cuervos que salen siempre alrededor de un cadáver queriendo picar, sabiendo de los instintos más bajos y la patética necesidad de una gran parte de la sociedad de sentirse protagonista de la muerte de un poeta, o un escritor, o pintor, o fotógrafo... Esta sigue siendo la cultura de la muerte en este país de la España negra, no hemos salido de ella, la muerte sigue siendo lo más honorífico, lo más rentable, lo más importante. http://www.tenemoslapalabra.com/opinion/766-para-cuando-te-mueras

Por desgracia estoy viviendo en propia carne y piel, desde hace casi un año, esa necesidad visceral  que demuestra tanta gente de volar alrededor de un cuerpo sin vida que no les pertenece, seres humanos convertidos en cuervos, dando vueltas y vueltas sin conseguir más papel que ese, lo que son, cuervos.
Estas son también algunas de las miserias humanas de las que hablaba y escribía Leopoldo María Panero, y mezclan nombres, sin tener más relación que el haber dejado este planeta, lamentando tantas pérdidas juntas, hacen listas de lamentos y víctimas, como si fueran ellos las víctimas... como si vieran su muerte más próxima... Qué poco sabemos de la cultura de la vida y de la muerte...

Hay algo que me dolió y me sigue doliendo, y es cuando mezclan el nombre del ser amado con otras personas desaparecidas, en la misma lista, en el mismo cielo nublado o estrellado... Eso lo detesto.
Calláos, los muertos no os pertenecieron en vida y menos os pertenecen luego. Dejadlos libres y enviadles todo el amor del mundo y los más limpios pensamientos, nada más. Vosotros que podéis, respirad, respetad, y DEJAD A LOS MUERTOS EN PAZ.

Texto y foto: Eva Huarte



4 comentarios:


  1. Magnífico, Eva. Iba a decir que me lo has quitado de la boca pero como hablamos ambas por la misma, me extraña poco.Lo has bordado.Ahora todos son amigos, conocidos y circundantes de Panero cuando huían de él como de la peste.Ahora no hay cadena de tv, emisiora de radio o periódico que no hable hoy de la muerte de Panero, cuando no le invitaban a espacio alguno porque le tenían pánico.Quedan muy lejos aquellas crónicas marcianas y su tertulia de esquizofrénicos
    http://www.youtube.com/watch?v=aB5lQDYNfLM
    pero entonces España iba bien y Leopoldo no tenía mucho peligro.El único poeta que ha llenado una sala de fiestas, nada menos que la Paloma :

    http://www.youtube.com/watch?v=eJW-tSv-_WU
    pero entonces no trascendió en exceso la cosa,excepto para sus verdaderos seguidores.Ojalá no esté muerto y tenga un ataque de catalepsia, porque se levantaría de la caja de pino para dejar muerto a todo cristo, y si se viera en las noticias del telediario, pillaba una alcahofa para maldecir a Rajoy, a san pedro bendito y a la madre del cordero.Sólo falta que ahora salga algún heredero, uno de los que le negó tabaco y saludo tantas veces,jurando y perjurando cualquier supuesto asunto más que carnal.
    Consuelo.

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    1. Qué buena, y cierta. Siempre ocurre lo mismo, y más en este caso que no hay descendencia, "el fin de la raza" como decían ellos mismos. Es realmente patético, aunque no sorprendente, que ahora salgan todos como si lo siguieran y admiraran desde siempre. Me has hecho reír con lo que dices, y creo que estaría bien en muchos casos, que solo fuera "un ataque de catalepsia" como dices, que despertaran y pusieran las cosas y a cada cual en su sitio, y entonces sí, pudieran dormir tranquilos...
      Parece claro que la muerte sigue siendo lo más rentable
      aunque en vida los consideren locos despreciables...

      Como decía el poeta inglés Thomas Gray: "Cuando la ignorancia es una bendición, es una locura ser sabio".
      Gracias Consuelo*

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