lunes, 10 de febrero de 2014

Ventanas con esteladas arcoíris y fuegos...


Seguían los vientos y lluvia con el mar encrespado desde el pasado sábado, y al caer la tarde, pensando que de nuevo no podría fotografiar la puesta de Sol, veo unos rayos dorados que iluminan el mar entre una lluvia más fina. Rápidamente me he puesto el anorac y he salido a la terraza sabiendo que Sol y lluvia nos regala siempre un arcoíris en el lado opuesto al Sol.


El arcoíris ha sido poca cosa, doble pero débil, cortado por las nubes y la lluvia que ya había cesado. Vuelvo a fotografiar el lado Poniente, donde se ha abierto un claro por donde el Sol filtraba sus rayos iluminando cada vez más el paisaje...


Otra ventana al cielo, pero fría, sólo tonos grises y alguna débil pincelada rosada y dorada en el horizonte.


A pesar de todo la ventana era bonita... Pero ya véis... Mi lucha con el vecino para que cambie su mástil con la bandera Estelada de sitio paró hace días, ya os lo expliqué, pero a la hora de fotografiar las puestas de Sol no puedo evitar encenderme como una hoguera por la imposibilidad de encuadrar la foto que quiero, siempre el mástil en medio queriendo destacar por encima del cielo.


Y de pronto el milagro, en un instante, en el lado izquierdo, el cielo y el mar se han vuelto rojos como mi hoguera interna, empiezo a correr de un lado a otro de la terraza envuelta en ese fuego de cielo y mar, subiendo a una silla, haciendo los ya familiares malabarismos forgianos, esperando que pare el viento un instante, intentando que no aparezca el trapo de la estelada en ningún lado de la foto...


Y no es que quiera meter leña al fuego, bastante hay en el ambiente y más desde ayer que las redes sociales echaban llamas por la noticia de que un par de guardias civiles, el sábado a mediodía, delante de varios grupos de personas que celebraban una fiesta popular, iban mirando las ventanas apuntando las que tenían colgada una Estelada... Un vecino les preguntó qué hacían y se lo llevaron a comisaría por no llevar encima el DNI. Enseguida lo identificaron y soltaron. Pero por las redes ya saltó la noticia con comentarios de lo más divertido, algunos apuntando su dirección y piso para facilitarles la labor...


De verdad que mi fuego interno por no poder fotografiar el paisaje en su totalidad, ni los encuadres que quiero, no llegará al punto de facilitar la dirección del vecino a la guardia civil. Que conste, no sea que si vienen a retirarla me echen a mí la culpa, como suele ocurrirme en tantos temas... Pero ya véis cómo fastidia el paisaje y lo bien que quedaría la Estelada más bajita y hacia la derecha. En esta foto he tenido que recortar un trozo para que no salga... Cada vecino tiene sus valores, y si no nos entendemos entre vecinos ¿cómo vamos a entendernos todos?


Así que he de limitarme a izquierda o derecha del mástil con la bandera. Pero el cielo es generoso, como el mar, como la vida y la naturaleza, la belleza se da, se regala, ella sí se entrega por sí misma sin que nadie le pida nada. Y siempre le doy las gracias. Como me gustaría dárselas al vecino si respetara la belleza de la vida, la belleza que nos regala cielo y mar, y poder compartirla en su totalidad, tal como se da, sin banderas.  Por amabilidad, por belleza y simpatía... Pero qué difícil es para algunos izar esa bandera...

Texto y fotos

© EVA HUARTE




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