jueves, 2 de enero de 2014

Y todo sigue igual...


Sí, es el segundo día de enero del año 2014, el primer día laborable, con el Sol medio dormido aletargando su sueño, la sociedad medio dormida aletargando sueños, días y noches confusos, intentando dejar lo malo atrás, intentando despertar dando un salto a un nuevo año esperando y deseando que todo sea distinto...


Y para mí, como para tantas personas, todo sigue igual. Las largas noches solitarias de sueños y pesadillas, el despertar al amanecer deseando que la vida con el día me sorprenda con nuevas luces y colores en el horizonte, y descubriendo de viejo nuevo esos instantes del despertar de emociones, contando los colores irisados tan cambiantes, tan iguales, casi cada día distintos. O descubrir si el día es nublado como mi mente acogiéndome a las pinceladas rosadas y doradas del mejor pintor de la bóveda celeste.


Hoy he despertado nublada como el día, pero todo sigue igual. La barca de pescadores haciendo la ruta de cada día conociendo el momento en que el Sol aparece sobre el horizonte...


Y el instante estelar que no puede fallar a pesar de las nubes, el instante en que el Sol aparece y me ilumina haciéndome sentir viva empezando un nuevo día, el instante en que pienso que ya me puedo retirar, como si supiera que ya he vivido el mejor momento del día, pensando, quizá, que puedo vivir un momento similar al atardecer. Y un nuevo año, dicen ahora también. Un nuevo año como cada año, anunciando que siguen subiendo los precios de necesidades básicas, como cada año, que políticos y obispos en España seguirán tocándonos la moral burlándose de nuestra moral, como cada año, y más...  Mensajes continuos, como siempre, de amor y paz, deseos compartidos, como siempre, desconfianzas conocidas, alegrías ficticias, unos se recrean en la tristeza y otros intentan disimular...

Nada nuevo bajo el sol; las luces, los colores, la mar,  la barca... y esto es lo único que no falla, aunque el día esté nublado como hoy. Me abrigo con los colores del amanecer, con ese punto de luz en una casa entre los árboles, en un hogar imaginado, en sonrisas y amistades, en belleza y arte, que tampoco puede fallar.
"El arte es lo único que no te decepcionará", decía Isadora Duncan. Aunque todo siga igual.

Fotos y texto

© EVA HUARTE

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