domingo, 5 de enero de 2014

Viaje hacia el oro del Sol*


Ayer era el día en que el Sol sale más tarde, a las 8'17 h, igual que hoy y hasta el día 11 en que empezará a salir un minuto antes, 8'16, mientras se sigue poniendo más tarde iniciando así su viaje anual hacia el cenit.


Hoy las nubes del amanecer han formado tres figuras que me han hecho pensar en tres jorobas de camellos, emulando el viaje de los tres Reyes Magos de Oriente, y este es uno de los simbolos o metáfora de la fiesta cristiana de la llegada de los tres Reyes Magos de Oriente, el viaje del rey Sol iniciando su cenit por oriente.


El cielo estaba distinto al de días pasados, con tantos amaneceres quejándome de esa franja de nubes que había en el horizonte y que impedían ver la aparición del Sol sobre el horizonte mar. Hoy el cielo estaba cubierto por una extensa capa de nubes pero el horizonte estaba limpio como el cristal.


Nítido y transparente entre luces de oro. Y bajo las jorobas que formaban las nubes aparece el barco que cada día, en esta época y a la misma hora, va cruzando el horizonte como si fuera en busca del oro del Sol. El regalo más preciado.


Hoy parecían sincronizados en ritmo tiempo y espacio, el barco se iba acercando lentamente hacia el punto donde la luz del Sol iluminaba el horizonte a cada segundo un poco más.


Hasta coincidir justo en el centro al momento de aparecer.


El cielo parecía un desierto de arena con sus dunas y camellos y el barco seguía su viaje cruzando el Sol.


Y este año no pido ningún deseo, el mayor deseo que tengo sé que no me lo pueden traer ni los Reyes Magos de Oriente ni el rey Sol ni el oro de todos los dioses. Agradezco el regalo que el cielo y el horizonte mar me dan casi cada día. Y sí me gustaría que estos momentos pudieran vivirlos todos los seres humanos, todos los niños y niñas del mundo, que las nuevas generaciones vuelvan a acercarse a la belleza de la naturaleza, valorando más la vida y existencia, entendiendo la vida como lo que está ante nuestros ojos, una muestra de la belleza universal, una muestra de la materia con la que estamos creados; la materia de los sueños.

Es así como hacemos nuestro viaje por el universo con la luz de la Luna y del Sol, es así como iniciamos nuestro viaje a la Tierra y mar, y es así como deberíamos vivir y crecer, amando lo que nuestros ojos ven, aunque el zorro dijera a Le Petit Prince que lo esencial es invisible a los ojos..
Hoy no puedo desear nada más que lo que he visto, y agradecer el haber podido contemplar este viaje hacia el Sol, compartido con el pensamiento y el corazón.
Este era el secreto del zorro del Pequeño príncipe: Es muy sencillo;  sólo vemos bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

Fotos y texto

© EVA HUARTE

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