jueves, 23 de enero de 2014

Paseo solitario de invierno


Es uno de los mayores privilegios de vivir junto al mar todo el año, un paseo por la playa en  la soledad y el silencio de invierno, entre sus luces diamantes, azules de cielo y mar, verdes y sombras mediterráneas.


Me imaginaba a mí misma sin más compañía que mis lentos pasos y mis cabellos blancos, como las paredes blancas de las casas solitarias casi olvidadas en el silencio del largo invierno. Me imaginaba en mi segunda juventud, en mi tercera juventud o tercera edad, en mi soledad, y solo sentía paz, como en los jardines solitarios, la mar solitaria, los árboles callados...


Levantaba la mirada hacia el cielo preguntando qué tendrá preparado, si quizá es condición humana no saber nada de la vida por mucho que pasen los años, por mucho que crezcan árboles y cabellos blancos, por muchas lágrimas que derrames, por mucha paciencia labrada lanzando preguntas en el aire deseando las respuestas... Quizá es condición humana también la torpeza de no saber escucharlas...


Quizá olvidamos la pregunta esperando la respuesta y volvemos a lanzarla, como olas que vienen y van sin pensar más, sintiendo por un instante las voces que arrastra el mar viniendo de más allá del horizonte, más allá del mismo mar, creyendo por un instante que puedes atrapar la respuesta... Y se va...


Nada más difícil que saber elegir el camino pensando en la pregunta y la respuesta. Si eliges el camino acertado todo irá bien. Si ha ido bien era el camino acertado. Si eliges el camino equivocado todo irá mál. Si ha ido mal es porque era el camino equivocado. Y antes de levantarte y empezar a caminar debes trazar tu camino, imaginar tu camino, sabiendo que hay un bien y un mal, un dios y un demonio, una luz y una sombra, silencios, ruidos... ¿Cuál es la finalidad? Cuál la pregunta acertada, cuál la respuesta...


Cerrar una ventana y abrir otra. Enmarcar el horizonte con una mirada lejana y otra más cercana. Andar.


Vayas donde vayas, hasta el final del camino, sólo te acompañará tu sombra, solo tu corazón te guiará y no te equivocarás. El corazón, como tus sueños, no se pueden equivocar.


"Caminante son tus huellas el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino y al volver las vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino, si no estelas en la mar".

Le habría recitado este poema de Machado a esa persona solitaria que parecía venir más allá del horizonte mar, preguntando y esperando la respuesta sentado en un banco mirando el horizonte mar... ¿Qué lo trajo? ¿Qué lo volverá? He pensado que no había diferencia entre esa persona sentada pensando y yo caminando, pensando... Creo que todos estamos en el mismo barco, en el mismo mar, en el mismo paseo solitario de invierno. Queriendo saber más, sin saber más que del silencio y nuestras huellas entre olas que vienen y van..

Son tus huellas el camino y nada más...

Fotos y texto

© EVA HUARTE

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