viernes, 24 de enero de 2014

A Dalí


Ayer 23 de enero recordé que el 23 de enero de 1989 moría Salvador Dalí, y recordé las nubes del atardecer del año pasado como las nubes de sus cuadros, especialista como era en mil formas de nubes empordaneses, y se las dediqué aquí. http://ehuarte.blogspot.com.es/2013/01/recordando-salvador-dali.html


Y ya es curioso, si clicáis en el enlace del pasado año, veréis una fotografía antes de ponerse el Sol casi idéntica a esta, justo antes de ponerse el Sol de hoy. Parece que nada ha cambiado... Pero sí, todo ha cambiado...


Y las nubes dalinianas de hoy han sido aún mejores que las del pasado año, y me han hablado con esas formas luces y colores cambiantes a cada instante, intentando captarlas entre una antena y la bandera estelada del vecino que me corta el paisaje, como ya expliqué hace unos días. A veces me río sola pensando si alguien me viera haciendo piruetas... Auténtica imagen surrealista.


Hoy he pensado de nuevo en poner las imágenes sin palabras, simplemente para recreo de la mirada, dedicando esas nubes a Dalí... 



A saber si desde el cielo no las ha pintado él...


Pero parece que no puedo evitar escribir en lugar de quedarme callada, espero a clicar la cámara al momento que se enciende el faro de la montaña de Montjuïc de Barcelona al fondo, ya tengo el tiempo calculado entre cada destello, y pienso que esto he de decirlo porque para mí es un logro. Recuerdo cuando lo fotografiábamos con Paco siempre se reía, decía que no era importante, que era mejor elegir una buena imagen que otra menos buena por el hecho de que esté encendida la luz del faro. Pero para mí, es una luz mágica, creo que da más magnetismo a la imagen. Adoro los faros... Saben tanto, hablan tanto...


Y aquí ya he visto a Dalí en sus típicas nubes dalinianas, y aunque no esté encendida la luz del faro es verdad que la imagen es mejor, y se captan mejor las formas y las luces... Parece que el cielo se abre, y habla...

Es aquí cuando me quedo sin palabras, y me gustaría coger los pinceles intentando imitar esas nubes dalinianas... He logrado captarlas con la cámara, y al final de la sesión, como si el cielo hubiera tomado los pinceles por mí, he sonreído y he dado las gracias, sintiendo dentro la alegría de poder contemplar aún la magia de la vida y sus pinceladas. He de volver a pintar, me he dicho a mí misma. Pero primero has de escribir, me dice una amiga... Si supiera pintar las palabras como las pinceladas de Dalí...

Fotos y texto

© EVA HUARTE

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