domingo, 29 de diciembre de 2013

Domingo 29 de diciembre... Un día distinto, un amanecer distinto


Quizá cada día sé menos de fotografía, quizá cada día sé menos de tecnologías, como quizá, cada día, sé menos de sueños y menos de la vida.


Recuerdo este barco que siempre mirábamos cruzar el horizonte al amanecer, como recuerdo aquellos barcos de recreo que hace meses ya no pasan, como si los hubiera tragado el mar. Recuerdo los colores que decías que parecían de mentira, que no necesitaban fotoshop.


Y ya ves, sigo fotografiando sola pensando si tenías razón, o si quizá no recuerdo tus instrucciones para captar la luz y colores exactos, tan difíciles que resultan al amanecer, tan cambiantes que son a veces... como este amanecer de hoy.  Y nos reímos, porque estoy sola haciendo las fotos pero las seguimos haciendo juntos, y te desesperas con mi torpeza, y te ríes de mi discusión con la cámara, que si no saca lo que quiero, que si soy yo que cada vez sé menos... Y aquí sí he subido un poco el nivel a través de photoshop.


Aquí no, esta ha quedado mejor. Pero ¿por qué una y otra queda distinta siendo lo mismo, con las mismas condiciones, en el mismo momento? Cuanto más cerca del Sol, más oscuras salen, cuanto más lejos más claras... Y a cada minuto, casi a cada instante, la luz y el color son cambiantes...


Sí, no es fácil hacer buenas fotografías, como no es fácil escribir bien, como no es fácil vivir bien, amar bien... No es fácil nada para hacerlo bien... Y no es fácil vivir sin ti aunque estés en mí...


Hoy hace nueve meses que nos dimos los últimos abrazos y besos, que nos dijimos las últimas palabras, las últimas frases de amor, el último adiós, sin saberlo, sin saber que no nos veríamos nunca más. Sin saber que no volverías más. Sin saber que tendría que ir a buscarte a El Garraf... Aunque quizá tú sí lo sabías, lo intuías. Quizá por eso estabas tan triste, quizá por eso viniste a pasar conmigo tus últimos días y noches. Quizá por eso me dijiste cosas que no me habías dicho nunca, porque no te atrevías, me decías...


Mañana día 30 hará nueve meses que dejaste este maldito mundo, y he vuelto a despertar llorando, lo sabes, deplorándote que no me llevaras contigo, que me hayas dejado aquí sola en este mundo tan difícil de entender, tan difícil de llevar sin nuestra complicidad, tan difícil de soportar por tantas torpezas humanas, tantas mentiras, calumnias, burlas... Si supieras cómo te han burlado, cómo te han manipulado, profanado... Sé que lo sabes, y sabes que sólo yo puedo defenderte. Y lo saben el cielo y el mar, y lo saben la Luna el Sol y las estrellas que ya no contemplo como antes... Como si fueras ahora tú su guardián, como si tú ahora tuvieras la labor de cuidar el cielo, y yo la tierra... Y te honraré, intentaré hacerlo bien, lo sabes, y diré lo que amo y lo que duele, porque es lo que tú amas y te duele... Y me sonreirás, te sonreiré.

Pero dame un día más, unas horas más. Déjame hasta mañana que se cumplirán nueve meses de tu ausencia. Déjame hasta mañana que intente despedir este fatídico año 2013... que tanto odiabas... y ahora odio mucho más y más que nadie. Déjame hasta mañana que viva este día distinto, este amanecer distinto, recordando cómo te fuiste... Aunque estés, estás.

Fotos y texto

© EVA HUARTE

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