domingo, 17 de noviembre de 2013

Domingo de lluvia


En dos días han bajado de golpe las temperaturas y las nubes han ganado descargando al fin la esperada lluvia de otoño que todo lo purifica. Ayer sábado 16 puse el trípode en la ventana preparada para los rayos, pero hubo pocos y lejanos en el horizonte mar. Fotografié las olas altas y encrespadas y poco más.


Hoy hemos despertado con la misma lluvia continua, ha salido un momento el sol entre nubes y de golpe se ha tapado empezando a llover sin parar. Al anochecer he visto un charco que siempre se forma debajo de mi ventana...


Y la incesante lluvia se contrastaba con las luces de los coches que pasaban.


He ido disparando al azar sin saber cuándo ni en qué dirección pasaría un coche, y la cámara con el disparo retardado ha ido haciendo a su aire también, como cuando intentas pescar un rayo o relámpago.


Y este es el efecto final con las rayas del asfalto y las estelas de luces de los coches. Dan la sensación de desequilibrio, no he acertado la posición de las líneas. Pero es un juego divertido, he de practicar. Y es lo bueno de los fines de semana lluviosos en otoño, el recogimiento en casa, a pesar de la soledad no deseada, el silencio en el aire, el mar sin barcas que entren y salgan. La naturaleza duerme y nos invita a soñar, pensar, recordar en silencio, leer, escribir, y sólo la música de la lluvia otoñal. Es solo un fin de semana más.

(Texto y fotos Eva Huarte)

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