sábado, 19 de octubre de 2013

Imágenes de Formentera, amanecer y atardecer...

 

Hace casi 20 días que volví de Formentera, pero sigo guardando en el corazón la belleza y alegría de la isla y de las buenas amistades que me brindaron días y noches inolvidables, como resumí en páginas anteriores. Ver aquí el viaje nocturno a Eivissa: http://ehuarte.blogspot.com.es/2013/10/viaje-nocturno-por-mar-rumbo-ibiza.html
Aquí la llegada a Formentera: http://ehuarte.blogspot.com.es/2013/10/feliz-travesia-eivissa-formentera.html
Y aquí recuerdos amistades y comidas: http://ehuarte.blogspot.com.es/2013/10/formentera-y-sus-recuerdos-amistades-y.html


Hoy solo quiero mostrar algunas imágenes de amanecer y atardecer, del amanecer en Ses Salines y Estany Pudent, que procuré no perderme ningún día, a pesar de las nubes que día a día me sorprendían como si avisara de cambio de tiempo, de cielos otoñales, quizá lluvias. Pero todo en Formentera es encantadoramente imprevisible, y casi por arte de magia, el Sol se filtraba entre nubes que se disipaban emergiendo un cielo azul con un Sol cegador y deslumbrante.

Es Caló. Formentera. Septiembre 2013
Es difícil seleccionar solo algunas imágenes que muestren el movimiento continuo de luces y colores alrededor de la pequeña isla, de apenas 20 kilómetros desde el puerto de La Savina a La Mola, el punto más alto de 264 metros sobre el mar cayendo en vertical como un peñasco, siendo Es Caló, el punto llano de la isla antes de la subida a La Mola, una pequeña cala que aún conserva sus barcas y barracas de cañas  incrustadas en el paisaje, con aguas tan limpias creando azules turquesas zafiros y esmeraldas, que brillan en la transparencia dejando ver las rocas que antiguamente mostraban la riqueza del fondo de sus aguas.

Es Caló. Formentera. Septiembre 2013
Peces de todos los colores, erizos, algas... Aquí aprendí de un pescador a coger con una piedra los primeros erizos que comí y entonces solo comían los nativos, y a los de ciudad les parecía una barbaridad, algo insólito y casi se reían cuando les explicaba mis aventuras. Años más tarde, con la llegada de la aparente riqueza, los mismos que se reían pagaban a precio de oro los erizos servidos en un restaurante. Y ahora apenas se ve ni flora ni fauna entre las rocas y sus aguas... Pero sigue conservando su belleza.

Roca desprendida en Cala Saona. Formentera. Septiembre 2013
El segundo día, al atardecer, fuimos a Cala Saona, a la parte surponiente para fotografiar la puesta de Sol, y Gerardo me enseñó esta roca que los fuertes vientos y mareas de invierno rompieron separándola del resto, dejando ver su tierra roja como una herida abierta.


En esta tierra roja se ha puesto de moda rebozar el cuerpo aunque no se sepa si tiene o no propiedades beneficiosas, pero el hecho de envolverse en la tierra de Formentera y sumergirse en sus aguas es siempre un acto purficador para el cuerpo y el alma, empapándote de su fuerza y energía, que despierta la alegría del alma más herida. Yo no lo hice, pero sí lo hicieron unas amigas, que al día siguiente me mostraban su piel sedosa y su sonrisa brillante como si hubieran hecho una gran conquista. La conquista es la belleza y alegría.

Cala Saona, Formentera. Septiembre 2013
Al otro lado, contemplando el Sol que iba bañando el paisaje de oro, entre azules de cielo y mar recortando la tierra en sombras, un caminante solitario, cámara en mano, se sentó junto a esos pilares de piedras que también se ha puesto de moda hacer en distintos puntos de la geografía insular y peninsular, especialmente junto al mar. Se llaman Dones, dones a la tierra, agradecimientos por haber estado ahí, pilares de piedras que van poniendo los caminantes y que en la antigüedad se hacían para marcar el límite de un territorio.
La Falconera, 22 marzo 2013. Foto de Paco Elvira
Y no pude evitar pensar en Paco Elvira y la fotografía que hizo el primer día que fue a La Falconera, al Garraf, y cómo le insistí en que no volviera ahí, que había llegado al límite permitido... Como decían los antiguos exploradores; Más allá, hay dragones, le dije. Pero Paco no me hizo caso... Y me quedé llorando el final de sus días en aquél precioso paisaje de Formentera al atardecer que podríamos haber vivido sonreído y fotografiado juntos, tal como habíamos planeado para este pasado verano que sólo he disfrutado en Formentera lo últimos días entrando ya en otoño...

La Mola. Formentera. Septiembre 2013
Y volví a recordar su último amanecer, sábado como hoy, su último paisaje en aquel peñasco, el último día de mi estancia en Formentera, sábado también, 28 de septiembre, yendo con Maria, Gerardo y amistades al punto más alto de la isla, La Mola, con su magnífico faro tan fotografiado en ese vertical peñasco de 264 metros sobre el mar que tantos vértigos y recuerdos malos y buenos me despertaba... Donde tantas personas han tenido allí la sensación de volar, la necesidad de volar entre el cielo y el mar como las aves que vuelan sin límites, en ese horizonte sin límites, que abre la mirada y el alma. Y siempre me prometo a mí misma volver, siempre... Porque es el más humilde y sublime de los paisajes sin límite. Un éxtasis.

A finales de los años 70, o principio de los 80, vimos como un grupo de franceses ponía una placa dedicada al magnífico Jules Verne en el faro de La Mola, porque, según decían, Jules Verne se inspiró ahí para escribir su novela El faro del fin del mundo. Y no es verdad, Verne se inspiró (sin viajar) en el Faro de Finisterre. Pero cada cual piense lo que quiera por desconocimiento o necesidad de romanticismo intentando absorber una parcela de tanta belleza. En la placa dice A los jóvenes de espíritu. Y eso es lo importante. Esa frase me recuerda a una de mis máximas preferidas de Jack Kerouac en su libro Los vagabundos del Dharma, que leí a finales de los 70 en catalán, con el bonito título, Els pòtols místics, (uno de los libros que regalé a Paco y que me gustaría recuperar): Quiero que mis vagabundos místicos tengan siempre la primavera en el corazón. Y eso me da siempre Formentera, alegría de vida y primavera.

Cala Saona, Formentera. Septiembre 2013
Saliendo de La Mola fuimos de nuevo a Cala Saona para fotografiar de nuevo el atardecer y tomar un mojito prometido con Maria, su amiga y sus criaturas que nos alegraban con sus risas y entusiasmos, y Gerardo, despidiendo así mis últimas horas de estancia en la isla. Y el Sol nos regaló estas luces cromáticas irisadas y etéreas tan significativas de la belleza de Formentera, mirándose en sus aguas.

Cala Saona, Formentera. Septiembre 2013
Y en pocos minutos todo quedó cubierto de azules malvas y platas, emergiendo en el horizonte el islote de Es Vedrá en Eivissa, otra imagen típica con esos árboles como esqueletos donde recuerdo que colgaban los pescados para secarlos, dando una imagen aún más típica y bonita de Formentera. Todo cambia y todo ha cambiado, pero mis seres queridos saben, que si un día me pierdo y quieren buscarme, saben que pueden encontrarme en Formentera, en ese rincón paradisíaco que aún existe, en el límite de la belleza permitida.

Gracias, Formentera

(Texto y fotos

© EVA HUARTE)



2 comentarios:

  1. He llegit tot el viatge que has fet a aquesta maravallosa illa, jo no hi he estat mai, però llegin-te, sembla que hi hagi estat sempre. Les fotos molt bones,evoquen records.
    Pel que fa a recuperar les teves coses que estan encara a casa d'en Paco, et dono tota la raó. Pel que fa al gran Paco et passo una notícia que he vist avui mateix que fa referencia a ell.

    Salut i força!

    http://www.periodistes.org/ca/noticia/es-celebra-la-quarta-edicio-del-calendari-fotografs-solidaris-2014-dedicat-a-paco-elvira-595.html

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    1. Moltes gràcies pel teu comentari, Carles, m'alegra saber que has tingut la sensació de ser a Formentera a través d'aquestes planes encara que no hagis estat mai. Un petit paradís que tens per descobrir. Ja m'ho diràs.

      I gràcies també per l'enllaç del Col·legi de Periodistes, ja el vaig veure el mateix dia que ho van publicar, i veig també que ni al Col·legi de Periodistes donen bona informació, dient que "Paco Elvira va perdre la vida en un accident el passat 30 d'abril". I va ser el passat 30 de març. Però així va tot, per això els hi preocupa gens que l'irresponssable periodista Emilo Pérez de Rozas violés la intimitat i Codi deontològic periodístic, publicant a El Periódico el final de la vida del Paco mentint i manipulant tot, per pur sensacionalisme i protagonisme, i, a més, cobrant, clar. Lógicament no hi aniré a cap acte, primera perquè no puc ni física ni moralment, i segona perquè tot aquest circ pertany a l'artifici, a un món del que vaig fugir fa molts anys, i del que el Paco n'estava fart també. Aquesta és la seva veritat i la vertitat que defensaré mentre faci falta i tingui vida, per ell, per mi, i per fidelitat a la veritat de la que tant fuig aquesta societat hipòcrita i sense escrúpols. I perquè encara espero que facin una rectificació i demanin perdó pel mal que han fet, perquè encara espero que la seva filla em permeti anar a casa seva a recuperar les meves coses, les nostres coses, del Paco i meves, i perquè encara espero que les seves cendres surtin de casa de la seva exdona casada amb altre home fa anys, i facin una cerimònia íntima digne i de respecte com al Paco li hagués agradat per a enterrar les seves cendres i tancar aquest cercle viciós, on només es preocupen del seu llegat fotogràfic sense mostrar cap respecte per ell com a ésser humà per damunt de tot. Per això ho deploro i ho denunciaré fins que no mostrin respecte per ell, pels seus sentiments i els meus. Possiblement no ho aconseguiré, però no callaré ni col·laboraré en la seva farsa i hipocresia.

      Gràcies Carles
      Salut i força!

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