lunes, 9 de septiembre de 2013

Imágenes del verano 2013... E la nave va...

 (Luna llena de julio 2013)

Aún faltan doce días para el final de este verano que casi no he vivido, como no viví la primavera, las dos estaciones más alegres que desde niña esperaba entusiasmada haciendo soportable el invierno, y el nostálgico otoño, que me hacía volver al colegio mirando día a día como desaparecían las sombrillas de la arena, y el mar y el paisaje parecían agigantarse. Añoraba las voces infantiles que día a día me despertaban a primera hora de la mañana, y tras las últimas tormentas de verano irrumpían el silencio y los primeros vientos de otoño barriendo la arena, emergiendo una playa nueva y solitaria. Creo que nadie olvida en su vida sus días infantiles de verano, en el campo o en la playa, y cada año esperas revivirlos con el mismo entusiasmo.

E la nave va...

Y este es el primer verano que no lo he vivido con ese entusiasmo de niña, sintiendo que estoy en  pleno otoño de mi vida, quizá principio de invierno, y he empezado como tantas personas sexagenarias a vivirlo con calma; caminar despacio hacia la playa a primera hora de la mañana, bañarme en silencio y volver a casa cuando empiezan las primeras voces y sombrillas a inundar la arena y salpicar el agua. Apenas he hecho fotografías tampoco, en duelo con la cámara, enfadada con ella, haciéndola culpable de una gran ausencia que llenaba mi vida de cariño y alegría y los últimos veranos. De vez en cuando he cogido la cámara sin ningún entusiasmo disparando casi sin mirar nada. Lo primero que fotografié fue la Luna llena de Julio que era escandalosamente grande y dorada, cuando el Sol aún iluminaba con las mismas tonalidades escondiéndose lentamente tras las montañas. Los primeros días de agosto no pude evitar fotografiar un precioso atardecer rosado con el mar azul cobalto, y un pequeño velero solitario que parecía un barquito de papel puesto en la superficie del agua por la mano de algún dios que fue pintor en su experiencia humana.


A los dos días, el 10 de agosto, ya pude fotografiar a la nueva Luna, que me sorprendió entre las palmeras justo cuando pasaba junto al brillante planeta Venus con las últimas luces doradas del Sol. Eran los días más calurosos de agosto, aunque puede parecer un atardecer de invierno, la Luna nueva y Venus se acompañan.


A primera hora de la mañana del 14 de agosto la mar estaba limpia y brillante como un cofre de diamantes, parecía retener la lluvia de estrellas de noches pasadas, las noches de Perseidas, y sentí las lágrimas incluso en el agua, recordando sus huellas, las risas saladas, miradas brillantes irisadas... Salí del agua pensando que quien me miraba no distinguiría las gotas que resbalaban por mi cara, y enseguida cogí la pequeña cámara para disimular, fotografiando el silencio de la mar que contempla y sabe de todas las huellas...


El día 29 a las 7 de la mañana, al mirar por la ventana, me sorprendieron los primeros rayos dorados en los mástiles de los barcos rasgando un cielo encapotado. Dice un viejo refrán catalán; Per la mare de Déu d'agost a les 7 ja es fosc. Y es verdad, el 15 de agosto, a partir de las 7 de la tarde ya empieza a oscurecer, los días empiezan a ser más cortos, el Sol va reduciendo su recorrido, sale más tarde y se pone antes, y es cuando empiezo a tener el privilegio de verlo nacer desde mi ventana acercándose cada vez más hacia el Sureste, surgiendo de la mar. Esa mañana, creo que me reconcilié con la cámara; al momento de disparar aparecieron dos gaviotas en el objetivo volando hacia el Sol bañadas en oro y coral.Y sonreí.

(Si clicáis sobre las fotos las veréis ampliadas)

Y con la llegada de septiembre han llegado las primeras lluvias, ha sido un verano insólito, en todo el caluroso mes de agosto no ha caído ni una gota de agua, y de pronto, y al fin, el pasado sábado día 7 de septiembre desperté con un gran chaparrón, pero el Sol insistió en filtrarse entre las nubes regalándome este precioso cuadro a los pies de mi ventana, con las gruesas gotas de lluvia sobre un charco formando círculos concéntricos, (como dice un amigo) y excéntricos, de mercurio, plata, cobre... con un concierto de lluvia en Sol menor, como dice otro amigo en Facebook.  La naturaleza y la vida tienen su alquimia.

Mientras en los medios de comunicación se habla de círculos olímpicos reducidos a la nada o al café con nata, de cadenas catalanas alargándolas hasta la muralla china... o más allá de La Caixa... me quedo con la
alquimia de la vida y mi fotografía, redactando mi verano como cuando éramos niñas y volvíamos al colegio  entusiasmadas por redactar nuestras aventuras veraniegas, con los mejores dibujos de colores Alpino y las mejores palabras inventadas, en un primer ejercicio de redacción. Aún guardo algunas libretas, y al mirarlas, en la primera página, hay un dibujo que hice del mar, el Sol, y un barquito de papel...

Es la alquimia de la vida, todo se repite, nada muere, todo se transforma...  
E la nave va...

(Texto y fotos Eva Huarte)

6 comentarios:

  1. Bellísima descripción. Al leerla he recordado un refrán de mi pueblo valenciano sobre la mare de Déu d'agost y es: " A la mare de Déu del llit allarga la nit". El final del verano siempre nos produce tristeza, pero nos queda la esperanza de encontrar nuevas ilusiones. Un abrazo Eva.

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    1. Gracias por tu comentario y este refrán que no conocía; "nunca te acostarás sin saber una cosa más". Sabio refranero. Un abrazo, Francisca*

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  2. Sin ganas y con la herida,aún abierta,aflora algo que desde el primer día me gustó vuestra mirada.No lo dejes besos

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    1. Gracias Ricard. Iba a decirte hace una hora que "mientras no fallen los satélites artificiales o la luz intentaré no dejarlo", y en un momento ha caído una tormenta que se ha cortado la luz... Así que ya no me atrevo a decir nada. Creo que los humanos somos como un barquito de papel en el océano. Besos.

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  3. El prodigio de la palabra, la hermosura disuelta en un vaso de añoranza.
    La vida es una ópera bufa pero hay que vivirla.
    Un abrazo Eva.

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    1. No sé quién eres, pero gracias por tus poéticas palabras, "Anónimo".

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