lunes, 23 de septiembre de 2013

Fiesta de luces y vida en un mar otoñal


Como un cofre de zafiros y diamantes, como un genio esperando que lo libere algún humano, como un tesoro escondido recién encontrado, así explotó de luz el primer día de otoño ayer domingo 22 de septiembre, un poco más tardío este año que el anterior, sorprendiéndonos con luces más deslumbrantes que los pasados días estivales, con este Sol otoñal más bajo besando el mar como se besa una musa en su espejo, acercándose poco a poco al equinocio, equilibrando los días y las noches con las mismas horas de luces y sombras.


 Era una auténtica fiesta en el mar, así entró a mediodía el Sol en Libra con su balanza buscando el equilibrio, gaviotas que volaban en grupo hacia el Este y otras hacia el Oeste, sin orden ni concierto, como si todo estuviera permitido. Barcos y veleros parecían imitar el vuelo de las gaviotas retando su velocidad.


 El horizonte como un collar de diamantes para marcar la frontera entre el cielo y el mar, convertido en un  gigante zafiro que la estela de los barcos parecían cincelar, surcando el brillo de la mar cubierta de estrellas como diamantes caídos del cielo.


Es así como ayer víví durante todo el día la llegada de este precioso equinocio de otoño... y siempre recordando el pasado... siempre nostálgico y agradecido otoño, diciendo adiós al solsticio estival.


Parecía que todos los veleros se habían puesto de acuerdo celebrando la despedida y el encuentro, jugando a ser veletas como gaviotas sobre los tejados, guiándose por el faro sin necesidad de luz artificial, o como aletas de gigantes tiburones blancos queriendo devorar la mar.


Y así de caprichoso y risueño ha amanecido hoy el Sol bailando entre las ramas de los árboles, bañando el aire de oro y diamantes. Un regalo del cielo, un regalo del mar, que siempre nos sorprende como ese cofre rebosante de piedras preciosas, jugando, como la vida, a ser descubierto sabiendo que nunca lo poseerán. Sólo está ahí para inundarnos de energía y alegría, sólo está ahí para recordarnos la belleza de la vida, que estamos vivos, vivas, para recordarnos que la vida, como la mar, siempre es sabia, siempre es niña, a veces anciana, con su constante renacer. Y sólo podemos agradecer.

(Texto y fotos: Eva Huarte)

viernes, 20 de septiembre de 2013

Memorias de otoño... hojas secas


Sé que a la mayoría de personas no les gusta leer cosas tristes, memorias tristes, y me pongo la primera, aunque a veces, como la vida misma, sea inevitable. Como hoy, 20 de septiembre, a esta hora, casi a la una de mediodía mientras escribo estas palabras, se cumple el primer aniversario de la desaparición de mi preciosa, fiel, cariñosa y bondadosa gata Mina, y a quien le dediqué dos escritos aquí en este blog:

 http://ehuarte.blogspot.com.es/2012/09/a-ti-la-gata-mas-buena-y-mas-bella-del.html

Ya expliqué cómo sucedió, por suerte o por desgracia no lo vi, fue poco después de haber salido hacia la estación para subir al tren hacia Barcelona, donde me esperaba Paco para comer y asistir más tarde a la inauguración de una exposición de fotografías. Al día siguiente, al volver a casa a mediodía, encontré su ausencia, y la terrible noticia... Enseguida llamé a Paco para decírselo ahogándome en llanto, él lloraba también al oírme, porque también la adoraba, y también decía que era una gata fiel, inteligente, guapísima y buenísima... Durante todo el día Paco no dejó de llamarme a cada momento para saber cómo estaba, diciendo que podía combinar el trabajo para venir al día siguiente y estar conmigo unos días, sabiendo cuánto adoraba a mi fiel y adorable Mina, mi fiel y dulce secretaria, como la llamábamos y así la conocían mis amistades en Facebook, por tantas bonitas y divertidas fotografías de ella que siempre ponía.


Al día siguiente vino enseguida dispuesto a cuidarme unos días, haciendo la comida, preparando unas flores para poner a Mina en el lugar donde perdió la vida, y haciendo fotografías desde la ventana mientras colocaba las flores en el punto fatídico, y de nuevo por la noche cuando brillaban... Enseguida hice otro post aquí en mi blog con su ayuda y sus fotografías:

http://ehuarte.blogspot.com.es/2012/09/hasta-siempre-querida-mina-entre-flores.html


Paco fue mi gran consuelo, mi paño de lágrimas en aquellos momentos, justo cuando empezaba el equinocio de Otoño... Y por nada podía imaginar que al cabo de unos meses, apenas estrenada la Primavera, Paco desaparecería  también  para siempre, y nada ni nadie me ha podido ni me puede consolar de su pérdida y ausencia; ni el tiempo ni las mejores amistades, ni el mar ni el Sol ni la Luna ni las estrellas, que siempre me ayudaron a levantarme de todas las caídas y a sobrellevar todas las tistezas de esta extraña vida...


Este año, en estos mismos días de final de verano inicio de otoño, hemos perdido a varios poetas, historiadores, escritores... Joaquim Horta, Martí de Riquer, Juan Luis Panero... El otoño es nostálgico por naturaleza, es la añoranza de los días alegres de verano, es la caída de la hoja seca... Justo la noche anterior de la desaparición de Panero, hablaba por Skype con una amiga diciéndole cuánto necesitaba y cuánto me habría gustado ir los primeros días al lugar donde desapareció Paco, en La Falconera, y enterrar allí mismo sus cenizas, en el lugar que él eligió, ponerle unas flores, una poesía, incluso una de sus músicas preferidas, llorarle ahí cuanto quisiera...Y volver a casa reconciliada con su ausencia habiéndole hecho una mínima ceremonia humana, como a él le habría gustado... Y no la fría y escueta despedida católica que hicieron. Nada de lo que le habría gustado a Paco se ha hecho, manda la familia, y aún están por enterrar sus cenizas...


Hoy es un día precioso, con el mar como un zafiro y el Sol brillante como un diamante, noches de Luna llena también. Y revivo esos extraños días y noches de duelo por Mina, por Paco, por mis dos grandes amigos y amores en estos últimos años de mi otoñal vida, que con su ausencia no han hecho más que eternizar el amor que nos profesábamos y compartíamos, pensando también, que mi gata Mina, tuvo una ceremonia más sensible humana y bonita que Paco, aunque en casa, en la playa y en las colinas donde íbamos, le hago siempre sencillas y bonitas ceremonias, y hace unos meses le planté también unas flores en La Falconera http://ehuarte.blogspot.com.es/2013/06/flores-en-la-falconera.html
Hoy pondré unas flores secas que duran todo el año...

Y en memoria a los poetas y seres amados dedico este post, y transcribo un precioso poema de Juan Luis Panero que ayer puso un buen amigo en Facebook, recordando al poeta fallecido hace unos días:

 Lo que queda después de los violines (Juan Luis Panero, 1942-2013)

Cuando te olvides de mi nombre,
cuando mi cuerpo sea sólo una sombra
borrándose entre las húmedas paredes de aquel cuarto.
Cuando ya no te llegue el eco de mi voz
ni el resonar cordial de mis palabras,
entonces, te pido que recuerdes que una tarde,
unas horas, fuimos juntos felices y fue hermoso vivir.
Era un domingo en Hampstead,
con la frágil primavera
de abril posada sobre los brotes de los castaños.
Pasaban hacia la iglesia apresuradas monjas
irlandesas, niños, endomingados y torpes, de la mano.
Arriba, tras los setos, en la verde penumbra
del parque dos hombres lentamente se besaban.
Tú llegaste, sin que me diera cuenta apareciste y empezamos a hablar
tropezando de risa en las palabras, titubeantes
en el extraño idioma que ni a ti ni a mi pertenecía.
Después te hiciste pequeña entre mis brazos
y la hierba acogió tu oscura cabellera.
A veces las cosas son simples y sencillas
como mirar el mar una tarde en la infancia.
Luego la escalera gris, larga y estrecha,
la alfombra con ceniza y con grasa,
tus pequeños pechos desolados en mi boca.
Sí, a veces es sencillo y es hermoso vivir,
quiero que lo recuerdes, que no olvides
el pasar de aquellas horas, su esperanzado resplandor.
Yo también, lejos de ti, cuando perdida en la memoria
esté la sed de tu sonrisa me acordaré, igual que ahora,
mientras escribo estas palabras para todos aquellos
que un momento, sin promesas ni dádivas, limpiamente se entregan.
Desconociendo razas o razones se funden
en un único cuerpo más dichoso
y luego, calmado ya el instinto
y rezumante de estrenada ternura el corazón,
se separan y cumplen su destino,
sabiendo que quizá sólo por eso
su existir no fue en vano.


(J.L. Panero)
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Gracias por haber existido.

(Texto y fotos Eva Huarte)

jueves, 12 de septiembre de 2013

Diada de Catalunya, Estelada y cadena humana en Arenys de Mar*


Ayer por la mañana, once de septiembre, subí a la terraza a las 7'30h. para fotografiar la bandera Estelada que el vecino puso en su terraza hace semanas, y queda justo en medio del paisaje que suelo fotografiar al atardecer con la puesta de Sol. Pensé que al menos, para celebrar la Diada, me serviría para hacer una foto significativa y ponerla en Facebook saludando el día. Y eso hice. El cielo y el mar estaban en calma, y el Sol luchaba por filtrarse entre las nubes amenazantes de tormenta. Hice esta foto de rigor pensando que ya había cumplido con el día, captando ese reflejo del Sol en el horizonte como un reflejo de la estrella en la bandera Estelada, (de ahí su nombre).


Creí que pasaría l'Onze de setembre, Diada de Catalunya, tranquilamente en casa leyendo y escribiendo, retirada como estoy hace tiempo. Poco imaginaba la realidad. La noche anterior hubo una fuerte tormenta de rayos y truenos, y pensé que la Diada sería una fiesta pasada por agua. Amaneció gris y amenazante, y al  abrir la ventana vi a tres viejos marineros que miraban la bandera Estelada del terrado vecino diciendo; Mira, esto no es catalonia, esto es república, estos van a la República... Sonreí. Y aparecieron las primeras personas con la Estelada que me saludaron sonrientes al ver que las fotografiaba desde mi ventana.


A mediodía el cielo iba clareando en azules y el Sol seguía luchando entre finas gotas de lluvia. Volví a subir a la terraza pensando si quizá saldría un arcoíris, y ver la carretera donde sólo pasaba algún coche moto o bici con la bandera y haciendo sonar el claxon. Pero la sorpresa fue descubrir en la terraza del vecino que la estelada se había multiplicado por cuatro, simbolizando las cuatro barras catalanas, y ondeaban al viento como velas orgullosas surcando el Mediterráneo con su independiente estrella como mascarón de proa.


Y ahí  estaba el vecino, Joaquím Badosa, orgulloso y satisfecho como sus velas, invitándome a su estelada terraza para fotografiar la cadena humana que empezaba a formarse en la carretera, paralela a la vía del tren y al mar abierto, explicándome entusiasmado el trabajo que le había dado montar los mástiles de madera de pino que le hizo gratuitamente un amigo carpintero. Y con el mismo entusiasmo Joaquím me comentaba que su padre, Joan Badosa, fue el primero en editar un libro en catalán después de la represión franquista. 


Ya no pasaba ni un coche y el tráfico se había cortado hacía horas. Poco imaginaba en la fiesta que de pronto me encontraba, sin saber que la cadena humana catalana pasaba delante de mi casa, siendo Arenys de Mar punto importante por celebrarse este año también el Any Espriu, con motivo del centenario de nacimiento del poeta de la localidad. Empezaron a oirse voces de Visca Catalunya!! Al tiempo que se iban situando al lado de la carretera centenares de personas, familias con niños, personas mayores con su silla, para seguir uniendo sus manos formando la larga cadena humana reivindincando Independència...


Hubo un momento insólito y emocionante, el familiar tren de la costa, el Rodalies, pasaba en ese momento dirección a Canet de Mar, a las 15'47h., y de pronto hizo sonar todos sus fuertes silbidos del tren repetidas veces al ritmo de In-de-pen-dèn-cia!!! Uniéndose a las voces humanas, y un grupo de personas corrieron hacia la vía respondiendo la complicidad y simpatía y aplaudiendo todos fuertemente al independiente maquinista. Los que estábamos en la terraza comentamos que teníamos la piel de gallina... Fue un momento magnífico y divertido. Me encantaría que lo supiera el independiente maquinista de las 15'47h..


De vuelta al lugar de la cadena, con altavoces que iban informando de todo, una docena de personas, con chalecos verdes y cámaras, ayudaban a la larga cadena humana, pacífica y estelada, para hacer de forma sincronizada el movimiento de la ola, que vista desde la terraza parecía un larga y bella serpiente deslizándose enérgica y cautelosamente hasta donde la vista permitía al llegar a la curva. Esta fotografía es del lado norte, hacia Canet de Mar, hacia la frontera francesa donde se dirigía la cadena.


Y este el lado sur, hacia Barcelona y Tarragona. (Si clicáis sobre las fotografías podéis verlas ampliadas)


El ambiente era magnífico; civismo, complicidad, alegría, y un HURRA para estos voluntarios de los 30.000 que han ayudado a que la sincronización de esta cadena humana estelada fuera perfecta a lo largo de más de 400 km., desde Alcanar, Sant Carles de la Ràpita, hasta El Pertús, frontera con Francia.


Apareciron dos avionetas, una blanca y otra al estilo Barón Rojo, que nos regaló alguna pirueta... y desde la terraza la contemplaba recordando al niño fascinado por los aviones en la película El imperio del Sol.


Volaba continuamente también sobre nuestras cabezas un helicóptero de la televisión catalana TV3, con sus ruidosas hélices como molinos gigantes, y saludábamos familiarmente con los brazos como aspas iluminados y deslumbrados por el Sol que ya salpicaba el mar del atardecer del Onze de Setembre.


Otro grupo de personas se estiraron en medio del asfalto formando una perfecta bandera de cuatro barras con la estrella en el triángulo superior, imagino que se vería perfectamente desde el cielo donde sobrevolaban avionetas y helicópteros bien equipados. En la terraza comentábamos que parecemos un poco marcianos... Era todo un espectáculo, y sobretodo, ¡¡espontáneo!! Sólo movido por un buen espíritu humano. Es igual si hemos sido un millón o dos o tres o muchos más, como decía el recientemente fallecido maestro y filósofo José Luis Sampedro, después del 15-m: La gente ha despertado y ya no la parará nadie, aunque los persigan en las catacumbas como en el cristianismo. Porque es la revolución de la humanidad, por encima de políticas e ideologías, porque el sistema capitalista está obsoleto.


A pesar de la lluvia de mediodía, el viento se encargó de ir limpiando el cielo apareciendo un Sol intermitente que nos acompañó con esas luces tan preciosas y mediterráneas que a todos nos enamoran. Pero cometí un error, al terminar el apoteósico momento, tuve la curiosidad de encender mi viejo televisor, que apenas utilizo para ver películas, haciendo un repaso por todas las cadenas y, cómo no, en algunas cadenas televisivas de Madrid parecían preocupados diciendo que el ambiente en Catalunya era de tristeza, que salieron un millón y medio de personas a la calle pero siete millones se quedaron en casa, reprimidos y sometidos... En pocos minutos oí tantos disparates que cerré enseguida el televisor. Era el mundo al revés, sin entender si lo decían porque no quieren perder a Catalunya o si intentaban aprovechar el tema para  hacer olvidar el mal trago del café con leche en el Madrid de los Austrias, que ofrecieron al CIO convencidos de conquistar así una gloria olímpica. Una vez más, es un problema de desconocimiento histórico educacional. Esta cadena humana catalana está inspirada en la Cadena Báltica de 1989, cuando más de un millón y medio de personas unieron sus manos formando una cadena humana de más de 600km. de longitud, para llamar la atención mundial sobre el futuro de las tres repúblicas bálticas. Y la cadena catalana empezó hace meses en distintos países alrededor del planeta. Si clicáis en este enlace veréis un emocionante vídeo de esta cadena catalana estelada con el nombre de todos los países que se han unido: http://www.vilaweb.cat/noticia/4143028/20130910/emocionant-video-totes-cadenes-humanes-lestranger.html


Y se barajan cifras, como siempre, sin saber cual creer, aunque es seguro que formaron la cadena más de un millón y medio de personas, además de cientos de miles manifestándose en otros lugares fuera de la cadena. Me habría gustado que estuviera conmigo en la terraza haciendo fotografías Paco Elvira, (aunque estaba y está en cada foto) que tanto le gustaban las estadísticas. Recuerdo el pasado Onze de Setembre, la Diada 2012, que le encargaron hacer fotos desde el Palau Robert en Passeig de Gràcia-Diagonal de Barcelona, y comentó que no podían moverse durante horas, comentando en su blog el balance de distintas estadísticas. Clic aquí para ver el post en su blog Paco Elvira.  (Y a él le dedico estas fotografías, sé que le gustarían)

Quizá esta cadena ha ido bien para no bloquear tanto la ciudad, y no importa el número de personas, no somos números, lo importante, realmente, es que Catalunya, la sociedad catalana, ha demostrado una vez más que está unida con el espíritu, con una bandera no oficial estelada y republicana, como dijeron los viejos marineros de buena mañana. Y con bandera o sin bandera, oficial o no oficial, ya no hay quien pare esta cadena humana, por mucho que los políticos de turno de un desgobierno u otro intenten vampirizar.

Ayer fue un día bonito y especial, y así seguirá. Aunque me habéis dado trabajo con tanto material.
*Gracias a todos/as.

(Texto y fotos: Eva Huarte)


 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Imágenes del verano 2013... E la nave va...

 (Luna llena de julio 2013)

Aún faltan doce días para el final de este verano que casi no he vivido, como no viví la primavera, las dos estaciones más alegres que desde niña esperaba entusiasmada haciendo soportable el invierno, y el nostálgico otoño, que me hacía volver al colegio mirando día a día como desaparecían las sombrillas de la arena, y el mar y el paisaje parecían agigantarse. Añoraba las voces infantiles que día a día me despertaban a primera hora de la mañana, y tras las últimas tormentas de verano irrumpían el silencio y los primeros vientos de otoño barriendo la arena, emergiendo una playa nueva y solitaria. Creo que nadie olvida en su vida sus días infantiles de verano, en el campo o en la playa, y cada año esperas revivirlos con el mismo entusiasmo.

E la nave va...

Y este es el primer verano que no lo he vivido con ese entusiasmo de niña, sintiendo que estoy en  pleno otoño de mi vida, quizá principio de invierno, y he empezado como tantas personas sexagenarias a vivirlo con calma; caminar despacio hacia la playa a primera hora de la mañana, bañarme en silencio y volver a casa cuando empiezan las primeras voces y sombrillas a inundar la arena y salpicar el agua. Apenas he hecho fotografías tampoco, en duelo con la cámara, enfadada con ella, haciéndola culpable de una gran ausencia que llenaba mi vida de cariño y alegría y los últimos veranos. De vez en cuando he cogido la cámara sin ningún entusiasmo disparando casi sin mirar nada. Lo primero que fotografié fue la Luna llena de Julio que era escandalosamente grande y dorada, cuando el Sol aún iluminaba con las mismas tonalidades escondiéndose lentamente tras las montañas. Los primeros días de agosto no pude evitar fotografiar un precioso atardecer rosado con el mar azul cobalto, y un pequeño velero solitario que parecía un barquito de papel puesto en la superficie del agua por la mano de algún dios que fue pintor en su experiencia humana.


A los dos días, el 10 de agosto, ya pude fotografiar a la nueva Luna, que me sorprendió entre las palmeras justo cuando pasaba junto al brillante planeta Venus con las últimas luces doradas del Sol. Eran los días más calurosos de agosto, aunque puede parecer un atardecer de invierno, la Luna nueva y Venus se acompañan.


A primera hora de la mañana del 14 de agosto la mar estaba limpia y brillante como un cofre de diamantes, parecía retener la lluvia de estrellas de noches pasadas, las noches de Perseidas, y sentí las lágrimas incluso en el agua, recordando sus huellas, las risas saladas, miradas brillantes irisadas... Salí del agua pensando que quien me miraba no distinguiría las gotas que resbalaban por mi cara, y enseguida cogí la pequeña cámara para disimular, fotografiando el silencio de la mar que contempla y sabe de todas las huellas...


El día 29 a las 7 de la mañana, al mirar por la ventana, me sorprendieron los primeros rayos dorados en los mástiles de los barcos rasgando un cielo encapotado. Dice un viejo refrán catalán; Per la mare de Déu d'agost a les 7 ja es fosc. Y es verdad, el 15 de agosto, a partir de las 7 de la tarde ya empieza a oscurecer, los días empiezan a ser más cortos, el Sol va reduciendo su recorrido, sale más tarde y se pone antes, y es cuando empiezo a tener el privilegio de verlo nacer desde mi ventana acercándose cada vez más hacia el Sureste, surgiendo de la mar. Esa mañana, creo que me reconcilié con la cámara; al momento de disparar aparecieron dos gaviotas en el objetivo volando hacia el Sol bañadas en oro y coral.Y sonreí.

(Si clicáis sobre las fotos las veréis ampliadas)

Y con la llegada de septiembre han llegado las primeras lluvias, ha sido un verano insólito, en todo el caluroso mes de agosto no ha caído ni una gota de agua, y de pronto, y al fin, el pasado sábado día 7 de septiembre desperté con un gran chaparrón, pero el Sol insistió en filtrarse entre las nubes regalándome este precioso cuadro a los pies de mi ventana, con las gruesas gotas de lluvia sobre un charco formando círculos concéntricos, (como dice un amigo) y excéntricos, de mercurio, plata, cobre... con un concierto de lluvia en Sol menor, como dice otro amigo en Facebook.  La naturaleza y la vida tienen su alquimia.

Mientras en los medios de comunicación se habla de círculos olímpicos reducidos a la nada o al café con nata, de cadenas catalanas alargándolas hasta la muralla china... o más allá de La Caixa... me quedo con la
alquimia de la vida y mi fotografía, redactando mi verano como cuando éramos niñas y volvíamos al colegio  entusiasmadas por redactar nuestras aventuras veraniegas, con los mejores dibujos de colores Alpino y las mejores palabras inventadas, en un primer ejercicio de redacción. Aún guardo algunas libretas, y al mirarlas, en la primera página, hay un dibujo que hice del mar, el Sol, y un barquito de papel...

Es la alquimia de la vida, todo se repite, nada muere, todo se transforma...  
E la nave va...

(Texto y fotos Eva Huarte)