jueves, 20 de junio de 2013

Niños jugando en la playa al atardecer


Ahora que el Sol está a punto de llegar a su cenit es un placer pasear al amanecer y atardecer, observar los cambios de luces y sombras en comparación con las otras estaciones. Y ayer, a las 19'15, cuando caminaba por las rocas, iba pensando que en invierno ya estaría cerrada en casa, o abrigada y pasando frío en la terraza o en la cima de la colina intentando fotografiar estrellas. En cambio ayer, al Sol aún le faltaba un pequeño recorrido hasta esconderse tras las montañas, deslumbrando a las olas que iban con fuerza hacia tierra, y provocando bonitas sombras alargadas de tres niños jugando en la orilla, que me recordaban las preciosas obras del pintor valenciano Joaquín Sorolla, de niños jugando en la playa. 


Ya sé que esa marca de agua con la firma en la parte superior de las fotografías destroza la imagen, pero estamos en tiempos de Internet, y ya sabemos que muchas personas utilizan las imágenes que les place, a veces incluso con ánimo de lucro. Y más aún tratándose de niños, aunque apenas sean sombras. Hace un par de años hice fotografías similares a las de ayer, más lejos todavía, y un grupo de personas me increparon exigiendo que eliminara las fotografías. Les enseñé que apenas se veía un puntito oscuro de lejos en la orilla. Pero siguieron con sus exigencias muy indignados todos, hasta que les di la satisfacción de eliminar todas las fotografías en la cámara. Les dije que, si por ellos fuera, no existirían obras como las de Joaquín Sorolla.


Yo solo veo belleza, luces y sombras, preciosos instantes como éste, cuando se quedó un niño solo mirando pensativo las olas que se acercaban como pequeños remolinos. Pensaba si el niño pensaría lo mismo que yo, que aquello parecía un espejo del universo con millones y millones de estrellas, como contemplar un cofre lleno de diamantes, como encontrar su Isla del Tesoro... Y he recordado a Le Petit Prince de Antoine de Saint Exúpery, uno de los libros más leídos en todo el mundo, y he pensado en los contrastes entre el mundo de los niños, la inocencia, la belleza, y el mundo de los llamados mayores, como decía el pequeño príncipe en un capítulo hablando con el hombre de negocios que contaba estrellas y creía poseerlas: 

- Si tengo una bufanda, puedo ponérmela al cuello y llevármela. Si tengo una flor, puedo cogerla y llevármela. Pero las estrellas no las puedes coger.
- No, pero puedo ponerlas en el banco.
-¿Qué quiere decir esto?
- Quiere decir que yo escribo en un trocito de papel el número de estrellas. Después, este papel, lo cierro con llave en un cajón.
- ¿Y nada más?
- Ya es suficiente.
Es divertido, pensó el pequeño príncipe. Es bastante poético. Pero no es muy serio.
El pequeño príncipe tenía sobre las cosas serias ideas muy distintas de las ideas de la gente mayor.
-Yo tengo -dijo- una flor que riego cada día. Tengo tres volcanes que friego cada semana . Porque friego lo que está apagado. Nunca se sabe qué puede pasar. A mi flor le es útil que yo la tenga; a mis volcanes les es útil que yo los tenga. Pero tú no les das ninguna utilidad a las estrellas.
El hombre de negocios abrió la boca, pero no supo qué responder, y el pequeño príncipe se fue.
La gente mayor, es decididamente bien extraña, se decía durante el viaje.

(Traducción personal del libro El Petit Príncep, de Antoine de Saint-Exúpery)
(Si clicáis sobre las fotografías las veréis ampliadas)
(Texto y fotos: Eva Huarte)



8 comentarios:

  1. Bellas fotografías y bellas palabras que se apoya en uno de los libros más sensatos que se ha escrito.
    Un abrazo Eva. Gracias por este post.

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    1. Gracias a ti, Francisca. Esa es la palabra, sensatez. Y diría también imaginación, ya lo dijo Einstein; "La imaginación es más importante que el conocimiento".
      Un abrazo.

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    1. Supongo que con Exupéry... Lo celebro, Ana A.L.P

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  3. Precioso, como siempre.
    Es un placer leer tus historias y esas bellas fotos que cuelgas.
    No lo abandones.

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    1. Muchas gracias, vevesge, es un placer para mí saber que éstas historias y fotos son "útiles", como dice el pequeño príncipe de su flor y sus volcanes.

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  4. el petit princep, el llibre que viu al costat del meu llit, el meu company de viatges....fà anys quan el grup de teatre la cubana encara era el gall groc, jo actuava amb ells i varem representar dins el marc del festival de teatre de sitges el petit princep....jo era un dels narradors i...la serp...jaja...durant la representació vaig riure, em vaig indignar i vaig plorar....vaig...tantes coses..!!! un petó guapa !!!!

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    1. Quina meravella que et toqués fer la veu de la serp, Marga, és la saviesa de la vida! El petit llibre també és sempre en la meva tauleta, sempre em dona bons consells quan estic trista, i em fa sentir humana.
      Un petó, Marga*

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