martes, 11 de junio de 2013

Huida a las Islas Pitiusas: Eivissa


Las huidas siempre tienen algo extraño, la alegría de poder huir, por necesidad de romper una situación insoportable, pero también una inquietud íntima de no saber si al volver todo habrá cambiado, empezando por ti misma, o volverás a encontrarte lo mismo que antes, encontrándote de nuevo a ti misma también. Fue mi hijo quien me hizo este regalo de aniversario hace unas semanas, fue él quien me regaló esta posibilidad de intentar cambiar algo, de huir, desconectar.


Y fue mi buena amiga Susana Prosper que, sin dudarlo, me dijo que fuera a su casa de Eivissa unos días, que me ofrecía toda la paz que creía que necesitaba, su cariño, la belleza del lugar y su simpática fauna;


Mos, negro y gordote como un jabalí, que encontraron en un contenedor y lo salvaron de peor suerte, fiel y divertido como él solo, con cara de listo, que no me dejaba sola y cuidaba hasta mi sombra.


La romántica y mimosa Pointer llamada Luna, que cada día lucía una camiseta distinta hasta que se le cicatrizara una herida. Romántica mimosa rápida  y obediente. Siempre se adelantaba en los paseos hasta no verla, y en cuanto la llamaba aparecía delante mío y de Mos, que procuraba llamarla también.


Y la preciosa estilizada y libre Mel, dulce como su nombre indica (miel) y como el color de su corto y brillante pelo que cubre sus largos y estilizados huesos, auténtica Podenca Ibicenca que da sus largos paseos después de atardecer.


En casa de Susana todo es belleza alegría y armonía, virtudes bien difíciles de encontrar hoy día, los animales se entienden entre sí y se distribuyen responsabilidad y cariño. Hasta los rosales que dan la bienvenida al llegar a casa tienen forma de corazón. Lo da Susana y su familia, lo da la isla, el punto geográfico, lo da el silencio y las montañas que rodean el lugar dejando asomar un trozo del mar insular, las aves que continuamente sobrevuelan las montañas, y lo da esos campos recién arados que sorprenden a la mirada con sus preciosos tonos rojizos, acariciados por las sombras de sus olivos.


El primer día por la mañana, y por la tarde, ya di mis primeros paseos acompañada por Luna y Mos, que fueron cada día mis fieles y magníficas guías por esos bosques y preciosos campos recién arados. Empecé caminando casi torpe como un bebé, hacía semanas que apenas podía caminar, de tanta debilidad. Y era un alivio y placer descubrir que los pies y las piernas despertaban lentamente sobre aquella tierra blanda y roja, rodeada esporádicamente de pequeños grupos de amapolas.


Y jugaba imaginando en las formas de los troncos de los olivos seres ancestrales, que miraban respetuosos mis débiles pasos y palabras calladas. Las sombras alargadas me parecían damas mirándose en una sala de espejos sólo para ellas.Y todo me enamoraba, al fin, bien acompañada, aquella paz belleza y felicidad me hacían sonreír.


Más tarde pude ver a la pequeña siamesa y reciente mamá, Maixa, escondida en un rincón del armario, amamantando a sus cinco bebés con los ojos aún cerrados. Bajó a la cocina un momento para comer y regalarme esta cara tan bonita junto a las flores que Susana acababa de recoger y poner en un jarrón.


Era como un pesebre, un hogar limpio cálido y ordenado, con su propia vida, sus preciosos rincones y juegos de luces, con esos rayos de Sol primaveral al atardecer iluminando el bonito rincón de hogar en la cocina.


Los mismos rayos de Sol que atraviesan los cristales de la ventana del comedor.

 
Es el sello familiar y artístico del hogar; la paz, la nitidez, la transparencia, la luz, la alegría. Una obra de arte. Como las obras de Paco Romero, gran artista pintor, hombre simpático y tranquilo, diría que feliz, de pinceles refinadísimos como pocos he visto, que crea sus cuadros de grandes y pequeñas dimensiones partiendo de la nada y de la luz, dejando cubierta esa nada con la misma transparencia y sutileza encontrada, más iluminada. Es casi una pintura etérea, de tan sutil, provocando una sonrisa a la mirada fascinada, provocando la magia. La alegría la belleza y el arte se respiran en todos los rincones y paredes de la casa.


Y esa es una de las finalidades del Arte, la magia, hacer sonreír el alma más triste, abrir la mirada, el alma.Y esa es, entre muchas virtudes, la finalidad de la verdadera amistad, sensibilidad, creatividad, humanidad.
Como escribió mi amiga Susana, -en el texto que acompañó a esta fotografía en su página de Facebook-; Las primeras sonrisas de Eva.

Así fue y nunca lo olvidaré, fue Susana la primera amistad que me hizo reír a carcajadas. Y nunca olvidaré que fue ella y su hogar, su familia y su flora y fauna, que me hicieron de nuevo sonreír y reír, respirar y soñar.
Esta fue mi huida, un sueño, un respiro, una sonrisa.

Gracias, Susana y familia.

(Texto y fotos: Eva Huarte)


17 comentarios:

  1. En este post huele a oro puro,estirar la mano y encontrar corazones amigos.Saludos.

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    1. Qué bonito, Ricard, y así es, el oro de la verdadera amistad. Gracias por tu bonito comentario. Saludos.

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  2. Armonía, luz y sonrisas, es eso lo que destilan tus palabras. Celebro que vuelvas a escribir y a sonreír para todos nosotros. Un abrazo, Eva.

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    1. Gracias Francisca, y yo celebro que sigáis aquí, con una sonrisa.
      Un abrazo*

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  3. Eva, transmets pau... M'alegro que el somriure et torni a il.luminar la cara!

    una abraçada!

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    1. Intento transmetre el que rebo, i celebro si ho aconsegueixo. Gràcies Anna!
      Una abraçada

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  4. ¡Qué maravilla de texto y de fotos! Todo desprende una luz y una paz...tu sonrisa lo mejor de todo. Un beso*

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    1. Me alegra que te llegue así, María, creo que las fotos lo dicen todo. Un beso* ¡Y gracias!

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  5. Gracias, Eva, por este post TAN bonito. Todos los miembros de la casa nos alegramos de, por fin, verte sonreír e incluso reír.
    Luna, Mel, Maixa y sobre todo Mos, te envían besos.
    Paco, Antonio y yo te enviamos uno muy grande!

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    1. Y me emociona recibir vuestros besos, sobretodo, esos tan peculiares y divertidos de Mos, que lo llevo en mi corazón, como a todos vosotros. Y os abrazo fuerte*
      Gracias siempre, Susana.

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  6. Huir a veces, recompone lo desencajado por la propia existencia. Siempre huimos pero, siempre volvemos.
    A veces lo hacemos porque lo sucedido escapa a nuestra propia comprensión. No hay respuestas y demasiadas preguntas sin ellas. Pero seguimos y en la huida encontramos las puestas de sol que no nos apetecía mirar por no tener ya, con quien compartirlas. Pero seguimos huyendo mientras la sonrisa aflora inesperadamente en medio de nuestra precaria solución para seguir viviendo.
    La vida es tiempo. La pasamos con quien queremos o con quien nos quiere hasta que el destino, terrible por cierto, decide por su cuenta. Y entonces empiezan las huidas. Pero estas tienen los días contados Eva. Hay que seguir. Hay que afrontar el presente. Por mucho que duela. A pesar que no le encontremos sentido a nada, a nadie.
    Un abrazo

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    1. Es verdad lo que dices, Jan, ya sabemos que las huidas no son buenas, que hay que "afrontar el presente", pero a veces son necesarias, sobretodo, si encuentras algo por lo que vibrar o sonreír de nuevo, o simplemente paz, amistad. Y eso era lo que necesitaba para intentar continuar. Eso forma también parte del presente. Algo bueno a lo que agarrarse. Y respirar.

      Un abrazo,Jan

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  7. No es una huida, Eva, es el lugar que necesitabas en este momento, para encontrar paz,tranquilidad y unos amigos que te han hecho sonreir, para poder coger fuerzas para continuar, por ser cómo eres, tienes unos amigos así,
    Las fotos desprenden la calidez y tranquilidad de esta bonita casa, con sus perros amigos y compañeros ,
    estoy contenta por ti
    no he llamado mis dias ahora no son muy buenos y mi energia tampoco, no te haría un bien para ti, pero te quiero besos

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    1. Gracias Maria. Era, como dices, justamente lo que necesitaba, y soy realmente afortunada de tener tan buenas amistades, que además te contagian la risa.
      Siempre estaré agradecida.

      Un beso, Maria.¡Y anímate!

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