domingo, 2 de junio de 2013

Flores en La Falconera


Ayer volví a La Falconera, con Nati Martinez, una buena amiga a la que Paco apreciaba mucho, por su personalidad y profesionalidad, y fue también quien nos hizo esta fotografía (clic aquí) que nos gustaba tanto.


Coincidía ayer que era sábado y día uno, el sábado que se fue, y el día uno que lo encontramos, dos meses ya, y me sigue pareciendo que fue ayer, de tan rápido que se mueve el mundo y tan lenta que me parece ahora la vida, como si todo hubiera parado, incluso mi cuerpo, mi corazón, mi cerebro... Y parece que sólo pervive mi alma, sintiéndolo tan vivo, que es imposible tenerlo como recuerdo.

El día era espléndido, casi como el día que se fue para no volver, aunque no hacía tanto viento. Fotografié la estación de El Garraf al llegar, como hizo él otro día que fue, con la terrible roca de La Falconera al fondo.


Al salir del andén me encontré justo frente a la puerta de la estación con esta canasta,

y recordé su famosa fotografía de 1979 con los niños en Mongolia encestando en una canasta en medio del desierto. Una de sus fotografías más populares, por la que Paco tenía especial cariño y me regaló el pasado año por mi aniversario: http://www.pacoelvira.com/2009/04/50-aniversario-de-la-montura-f-de-nikon.html


Desde los primeros días tenía la necesidad de volver ahí, a los pies del barranco, respirar el último aire que respiró, mirar lo último que miró, pensar en lo último que pensó. Sentirme más cerca, sentirlo más cerca, que no se sintiera tan solo o no sentirme yo. Y otra forma de convencerme, quizá, de que no está, cosa que aún no acepto. Como me dicen algunas amistades, tienes derecho a hacer todo lo que necesites hacer para intentar superarlo o sentirlo más cerca. Y todo es poco, aunque sienta que él me acompaña día y noche.


Necesitaba hacerle mi pequeña ceremonia, plantar unas flores, unas hierbas aromáticas que tanto le gustaban y siempre le regalaba para que plantara en su pequeña terraza; romero, albahaca... y una planta que da flores todo el año en forma de estrella.Una nota con dos frases, una pequeña piedra con forma de corazón... Cositas que sé que a él le gustarían y forman parte de los dos. Pequeñas complicidades que suelen tener los enamorados.


El trabajo duro de picar la tierra lo hizo Nati, además de aguantar varias horas al Sol que ya parecía estival. A ratos estuvimos en silencio escuchando sólo la brisa del viento, y a ratos hablamos de todo, de lo humano y lo divino, sin acabar de creer en nada, sabiendo que la vida y el cielo tienen su forma de hacer. Y de lo humano, de la necesidad de muchas personas por demostrar que eran grandes amig@s, o decir que tenian grandes proyectos profesionales. Y sé bien a quién consideraba él como verdadera amistad, y sé bien los verdaderos proyectos profesionales que tenía. Lo demás, es sólo esa necesidad humana de sentirse importante... En este caso, triste importancia. Y comentamos lo cansado que es, hacer el bien sin mirar a quién, como solía hacer Paco.

(Lazos de unión, Escher, 1956)

Son tantas cosas por asimilar que me siento como un ave con las alas rotas sin poder volar, sin saber bien qué es prudente escribir o hacer, si debo continuar escuchando a mi corazón y hacer lo que él me diga, lejos de todo comentario u opinión de esta artificiosa sociedad que hemos creado y en la que vivimos... o sobrevivimos. O si debo callar, esperar no sé bien el qué...
Y como siempre, acabo pensando en la frase de Susanna Tamaro que da título a su precioso libro: Donde el corazón te lleve.

Ayer me llevó allá donde quedó una gran parte de ese corazón, y sé que ese trozo quedará allí para siempre. Hasta que la piedra se diluya a través de los años, quizá siglos... O quiza perdure eternamente.

(Texto y fotos Eva Huarte)

10 comentarios:

  1. Los días siguen sumando. Los recuerdos siguen su curso y la ausencia mantiene el vacío inesperado.
    Cada mañana, repito el mismo rictus al abrir el blog de Paco. El café en la mano y el blog de Paco por primera lectura. No me importa releer lo escrito. Su ausencia es más llevadera con sus recuerdos presentes.
    Tus detalles, no son pequeños Eva. Lo parecen por su relativa importancia. Pero no lo son.
    Ayer recogi “farigola, Julivert y oregano” del huerto. Pensé en Paco de nuevo.
    Hoy, leo tu entrada y me imagino esos silencios que compartiste con Nati. Y te agradezco que los compartas con tanta gente.
    Por mi, el tiempo… puede seguir pasando. El recuerdo permanece.
    Un abrazo

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    1. La "farigola", Jan, (tomillo en castellano), era otra de las hierbas que siempre le regalaba para hacer sus famosas sopas de ajo, seguro que las recuerdas. Y, justo en ese punto de La Falconera, está lleno de tomillo salvaje. Me alegra que pensaras en él mientras recogías hierbas. Y creo que no eres la única persona que relee su blog, como una manera de sentirlo más cerca. Es enorme su ausencia en el mundo virtual, y mucho más en el real...

      Gracias a ti por tus palabras, Jan, también consuelan y nos acercan.
      Un fuerte abrazo.

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  2. Una vez más, un texto precioso.

    Un fuerte abrazo, Eva.

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  3. Buenos días Eva

    La vida puede ser mágica si nosotros la dejamos serlo y la disfrutamos, o por el contrario puede ser insustancial. No tengo ninguna duda, para Paco y para ti la vida ha sido mágica y lo sigue siendo a pesar de los acontecimientos.

    Un fuerte abrazo
    Pedro

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    1. Buen dia, Pedro, hoy sí, un día limpio y azul, incluso el mar está tranquilo y transparente... Sigue la magia de la vida, y creo como tú, que así seguirá siempre.
      Gracias por tu bonito comentario.
      Un abrazo.

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  4. HOLA,EVA,AL PACO EL TENIM I EL TNDREM SEMPRE EN LA NOSTRA MEMORIA,PERE

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